Pincha en este enlace para acceder el podcast completo.
¿Te has dado cuenta que llevamos toda la vida sintiendo emociones, y en muchas ocasiones aún nos supone un reto vivirlas? especialmente las que no nos gustan: Miedo, culpa, celos, tristeza, ira…
Lo más curioso es que si observas a las personas que te rodean, puedes ver con claridad que es algo que nos sucede a todos y por ello nos parece lo “normal”, pero en realidad no lo es.
Si una de las capacidades esenciales del ser humano es sentir, deberíamos poder hallar la forma de estar en paz con ello ¿No te parece?
La forma en que nos han enseñado a vivir las emociones no es funcional, porque en muchas ocasiones nos hace sufrirlas. Si de adultos no tomamos la responsabilidad de reaprender una manera distinta de afrontarlas, el patrón aprendido persistirá.
¿Por qué nos sucede esto? Y lo más importante, ¿Cómo podemos revertir esta situación?
No me refiero a dejar de sentir tristeza, dolor, miedo, o cualquier otra emoción, sino a poder atravesarlas sin perder de vista que son parte de la vida, evitando el sufrimiento innecesario.
Existen infinidad de propuestas en la actualidad, pero hoy nos centraremos en la importancia de reconectar con tu propio cuerpo, porque como la ciencia está demostrando, es absolutamente vital para el bienestar del ser humano.
1.- ¿Por qué es tan importante la conexión con el cuerpo desde el punto de vista emocional?

Una emoción está fundamentada, está basada, en una sensación corporal. Esto que parece tan evidente, para mí fue un verdadero descubrimiento darme cuenta de ello.
Tú sabes que cuando sientes, sucede algo en tu cuerpo y empiezas a tener sensaciones: Se te eriza la piel, se cierra la boca del estómago, empiezas a transpirar, te enrojeces, se hace un nudo en la garganta…, pero como de pequeños no nos enseñan a poner atención a nuestras sensaciones corporales, muchas veces no conectamos una idea con otra (la emoción, con la sensación corporal).
“La relación que yo tengo con las emociones es exactamente la misma que la que tengo con la corporalidad, no existe otra posibilidad porque son el mismo fenómeno, aunque lo percibamos como cosas distintas.”
Antonio del Olmo.
La forma en la que nos enseñan a gestionar las emociones está fuertemente influenciada por el modelo “cerebro centrista” imperante, que se asienta en la idea que el cerebro es el que gobierna nuestra manera de pensar y de vivir. Es decir, nos han enseñado a priorizar el conceptualizar las emociones, en lugar de sentirlas. Pero gracias a la neurociencia y a sus estudios de hace pocos años, esta visión ya está empezando a quedar anticuada.
Actualmente se habla de un nuevo modelo, la “mente corporizada”. Las investigaciones muestran que lo que se da en realidad, es una interacción permanente entre MENTE, CUEPRPO y CORAZÓN, que están interrelacionados y se influye entre sí, de forma constante.
Así vemos que, según este nuevo modelo, si cambiamos nuestra forma de relacionarnos con el cuerpo, sin ninguna duda podemos cambiar nuestra forma de pensar y de sentirnos.
Estos estudios recientes están revolucionando y haciendo un boom dentro de la neurociencia, como un paradigma que probablemente rompa modelos y que transforme nuestra forma de entender la psicología, el deporte, la corporalidad y los modelos de inteligencia emocional que hasta ahora hemos conocido.
Lo que se ha podido ver es un sistema completo formado por cerebro, intestino y corazón, actuando de forma sincrónica.
Se ha descubierto que también tenemos neuronas en el corazón. El campo electromagnético que emite del corazón es 5.000 veces más fuerte que el del cerebro. Se estima que entre el 85% y el 95% de las veces, tomamos las decisiones de forma inconsciente, son tan rápidas que primero la tomas y después la piensas racionalmente. ¿Y cómo las tomas? Por la emoción. De ahí las “corazonadas” que a veces tenemos.

Se ha encontrado una gran riqueza de tejido neuronal en el intestino. Tu forma de alimentarte va a condicionar tu forma de sentirte y tu nivel de energía. El 90% de la serotonina, la hormona de la felicidad por excelencia, se genera en la flora intestinal, y puede ser un factor de peso en la depresión.
Es sumamente importante añadir la corporalidad en nuestra forma de enfocar cualquier disciplina, porque hasta ahora había quedado un poco fuera, y como vemos, es de vital importancia.
Práctica propuesta: En este punto te invito a que te detengas unos instantes y tomes consciencia de cómo vives tú las emociones y que puedas sentir las sensaciones corporales vinculadas a la emoción, puedes ayudarte evocando un recuerdo en tu mente que te haga sentir una emoción en este momento.
2.- ¿Cuáles son las consecuencias de estar desconectados de nuestro cuerpo y de nuestras emociones?
La forma en que nos educan de pequeños se basa en seguir referentes externos, padres, familia, maestros, amigos…, que nos muestran cómo manejarnos emocionalmente, reproduciendo la misma forma en que ellos lo aprendieron.
Así, nos inculcan que enfadarse no es correcto, que tengo que estar contento, que llorar es signo de debilidad… pero no nos hablan de la importancia de tomar contacto con nuestra propia experiencia, para identificar qué nos pasa emocionalmente. Eso nos aleja de nosotros mismos, nos deja con una falta de referentes internos, que sin darnos cuenta, nos va disociando de nuestros propios recursos, de nuestro potencial, y acarrea graves consecuencias.
Más allá de las circunstancias personales de cada uno, son sensaciones profundas e inconscientes, que están en el fondo del carácter, y que todos compartimos:
- Incoherencia: Como estamos distraídos y desconectados de nosotros mismos, entramos en contradicción interna porque pensamos un cosa y sentimos otra, generando acciones que no nos llegan a satisfacer a nivel racional o emocional.
- Aislamiento: Si no me siento conectado conmigo mismo, tampoco me puedo sentir conectado con el exterior. Eso nos ocasiona una desconexión con el presente y con la realidad que nos rodea, y un cierto grado de distancia con los demás.
- Miedo: La falta de referentes internos en que nos hemos educado, nos produce miedo. ¿Cómo puedo confiar en mí si no me escucho, si no me atiendo? ¿Cómo puedo confiar en los demás y en la vida, si no sé confiar en mí mismo?
- Desasosiego: Sentirnos aislados y con miedo, nos genera un cierto grado de desasosiego interno, aunque no nos demos cuenta, lo que nos dificulta estar en paz interna.
3.- La importancia de implicar al cuerpo en cualquier proceso, más allá de las emociones.
Nuestras creencias limitantes, nuestras dificultades emocionales y nuestras potencialidades se pueden y se deben trabajar desde el cuerpo, sobre todo para que los cambios sean sostenibles en el tiempo.
¿Por qué?
La mente es como el aire, volátil e incierta, nos lleva de un sitio para otro, nuestras ideas se mueven muy rápido. En cambio el cuerpo, tu biología, tu estructura física, es como la arena, estable, densa.
En el conflicto entre lo que piensas a nivel conceptual y tu biología, al final va a mandar la biología, porque tiene muchas más potencialidades y fortalezas, respecto a la sutileza y falta de consistencia que puede tener el pensamiento.
Si sólo trabajo desde la mente, aprendiéndome afirmaciones positivas y repitiéndolas hasta la saciedad, en muchos casos la biología va a tener un peso mayor que dificultará el cambio.
“Para cambiar la mente necesito implicar el cuerpo, funcionar de manera distinta. Cambiar la mente significa cambiar la relación con el cuerpo. Dejemos ya de separar, en función de cómo se mueve mi cuerpo, se mueve mi mente y en función de cómo se mueve mi mente, se mueve mi cuerpo, uno le enseña al otro, somos un equipo. Trabajemos en equipo.”
Antonio del Olmo.
Solemos ver el cuerpo como un objeto que está al servicio de unos resultados, tengo que estar delgado, tengo que tener buena aspecto…, exactamente igual que nos han enseñado con las emociones, tengo que estar contento, no tengo que enfadarme…
La doctora Candace Pert, que fue una científica de prestigio internacional, concluye en su libro “Moléculas de emoción” que la mente no domina al cuerpo, sino que se convierte en cuerpo. Cuerpo y mente son una sola cosa.
Nos dice que la inteligencia está en cada célula de tu cuerpo, la mente no está confinada en tu cabeza.
Puedes ver una entrevista de 5 minutos donde ella misma lo explica, aquí te dejo el enlace.
Para reconectar con el cuerpo, con nuestras emociones y con nuestra esencia, lo primero es darse cuenta y despertar la curiosidad de atender las sensaciones corporales cuando surgen.
4.- ¿Cómo podemos tomar consciencia de la relación directa que existe entre tus emociones y tu cuerpo?
Ahora sabemos que la postura corporal genera una química cerebral. Si tu estas en una postura en que tu plexo solar está hundido o tu columna no tiene fuerza, la tendencia que se va a generar en ti está determinada por la propia postura corporal.
Mirar hacia abajo se puede medir que inmediatamente genera una química interna que va a desencadenar estados de ánimo de baja energía, de baja autoestima.
Cabeza hacia abajo y hombros hacia abajo es una postura que induce a la depresión.
No se trata de estar recto ni torcido. Es tener conciencia, tener la capacidad de experimentar cuál es tu sensación postural.
Práctica propuesta: La idea es ver cuál es tu postura habitual, cuando estás hablando, sentado, caminando…, obsérvate, y experimente cómo la sensación de organizar y ordenar aunque sea unos milímetros tu postura corporal, genera un cambio en tu actitud.
¿Lo probamos?
No nos quedemos sólo en lo que pensamos racionalmente, atendamos al cuerpo para entender cosas de las que tal vez, no nos hayamos dado cuenta antes.
Lo cierto es que ha sido una gran revelación para mí tomar consciencia que existe una alternativa más orgánica, más apegada a la corporalidad, de vivir las emociones. Así como empezar a ver al ser humano, no como la suma de sus partes, sino como un equipo trabajando en perfecta sincronía.
En el próximo artículo veremos la relación entre las emociones y las tensiones musculares de nuestro cuerpo, y cómo el alternar momentos de actividad con momentos de relajación, es imprescindible para la buena salud de nuestro sistema nervioso.
Fuente de la información: Antonio del Olmo, experto en técnicas de expresión corporal. Aquí os dejo el enlace a su página web.
Gracias por leer, comentar y compartir este artículo.
Un fortísimo abrazo.
Regina Prieto.
Te invito a suscribirte a mi blog, te espero con un regalo de bienvenida.















































