Reconecta contigo y sana emocionalmente a través de tu cuerpo

Pincha en este enlace para acceder el podcast completo.

¿Te has dado cuenta que llevamos toda la vida sintiendo emociones, y en muchas ocasiones aún nos supone un reto vivirlas? especialmente las que no nos gustan: Miedo, culpa, celos, tristeza, ira…

Lo más curioso es que si observas a las personas que te rodean, puedes ver con claridad que es algo que nos sucede a todos y por ello nos parece lo “normal”, pero en realidad no lo es.

Si una de las capacidades esenciales del ser humano es sentir, deberíamos poder hallar la forma de estar en paz con ello ¿No te parece?

La forma en que nos han enseñado a vivir las emociones no es funcional, porque en muchas ocasiones nos hace sufrirlas. Si de adultos no tomamos la responsabilidad de reaprender una manera distinta de afrontarlas, el patrón aprendido persistirá.

¿Por qué nos sucede esto? Y lo más importante, ¿Cómo podemos revertir esta situación?

No me refiero a dejar de sentir tristeza, dolor, miedo, o cualquier otra emoción, sino a poder atravesarlas sin perder de vista que son parte de la vida, evitando el sufrimiento innecesario.

Existen infinidad de propuestas en la actualidad, pero hoy nos centraremos en la importancia de reconectar con tu propio cuerpo, porque como la ciencia está demostrando, es absolutamente vital para el bienestar del ser humano.

1.- ¿Por qué es tan importante la conexión con el cuerpo desde el punto de vista emocional?

Una emoción está fundamentada, está basada, en una sensación corporal. Esto que parece tan evidente, para mí fue un verdadero descubrimiento darme cuenta de ello.

Tú sabes que cuando sientes, sucede algo en tu cuerpo y empiezas a tener sensaciones: Se te eriza la piel, se cierra la boca del estómago, empiezas a transpirar, te enrojeces, se hace un nudo en la garganta…, pero como de pequeños no nos enseñan a poner atención a nuestras sensaciones corporales, muchas veces no conectamos una idea con otra (la emoción, con la sensación corporal).

“La relación que yo tengo con las emociones es exactamente la misma que la que tengo con la corporalidad, no existe otra posibilidad porque son el mismo fenómeno, aunque lo percibamos como cosas distintas.”

Antonio del Olmo.

La forma en la que nos enseñan a gestionar las emociones está fuertemente influenciada por el modelo “cerebro centrista” imperante, que se asienta en la idea que el cerebro es el que gobierna nuestra manera de pensar y de vivir. Es decir, nos han enseñado a priorizar el conceptualizar las emociones, en lugar de sentirlas. Pero gracias a la neurociencia y a sus estudios de hace pocos años, esta visión ya está empezando a quedar anticuada.

Actualmente se habla de un nuevo modelo, la “mente corporizada”. Las investigaciones muestran que lo que se da en realidad, es una interacción permanente entre MENTE, CUEPRPO y CORAZÓN, que están interrelacionados y se influye entre sí, de forma constante.

Así vemos que, según este nuevo modelo, si cambiamos nuestra forma de relacionarnos con el cuerpo, sin ninguna duda podemos cambiar nuestra forma de pensar y de sentirnos.

Estos estudios recientes están revolucionando y haciendo un boom dentro de la neurociencia, como un paradigma que probablemente rompa modelos y que transforme nuestra forma de entender la psicología, el deporte, la corporalidad y los modelos de inteligencia emocional que hasta ahora hemos conocido.

Lo que se ha podido ver es un sistema completo formado por cerebro, intestino y corazón, actuando de forma sincrónica.

Se ha descubierto que también tenemos neuronas en el corazón. El campo electromagnético que emite del corazón es 5.000 veces más fuerte que el del cerebro. Se estima que entre el 85% y el 95% de las veces, tomamos las decisiones de forma inconsciente, son tan rápidas que primero la tomas y después la piensas racionalmente. ¿Y cómo las tomas? Por la emoción. De ahí las “corazonadas” que a veces tenemos.

Se ha encontrado una gran riqueza de tejido neuronal en el intestino. Tu forma de alimentarte va a condicionar tu forma de sentirte y tu nivel de energía. El 90% de la serotonina, la hormona de la felicidad por excelencia, se genera en la flora intestinal, y puede ser un factor de peso en la depresión.

Es sumamente importante añadir la corporalidad en nuestra forma de enfocar cualquier disciplina, porque hasta ahora había quedado un poco fuera, y como vemos, es de vital importancia.

Práctica propuesta: En este punto te invito a que te detengas unos instantes y tomes consciencia de cómo vives tú las emociones y que puedas sentir las sensaciones corporales vinculadas a la emoción, puedes ayudarte evocando un recuerdo en tu mente que te haga sentir una emoción en este momento.

2.- ¿Cuáles son las consecuencias de estar desconectados de nuestro cuerpo y de nuestras emociones?

La forma en que nos educan de pequeños se basa en seguir referentes externos, padres, familia, maestros, amigos…, que nos muestran cómo manejarnos emocionalmente, reproduciendo la misma forma en que ellos lo aprendieron.

Así, nos inculcan que enfadarse no es correcto, que tengo que estar contento, que llorar es signo de debilidad… pero no nos hablan de la importancia de tomar contacto con nuestra propia experiencia, para identificar qué nos pasa emocionalmente. Eso nos aleja de nosotros mismos, nos deja con una falta de referentes internos, que sin darnos cuenta, nos va disociando de nuestros propios recursos, de nuestro potencial, y acarrea graves consecuencias.

Más allá de las circunstancias personales de cada uno, son sensaciones profundas e inconscientes, que están en el fondo del carácter, y que todos compartimos:

  • Incoherencia: Como estamos distraídos y desconectados de nosotros mismos, entramos en contradicción interna porque pensamos un cosa y sentimos otra, generando acciones que no nos llegan a satisfacer a nivel racional o emocional.
  • Aislamiento: Si no me siento conectado conmigo mismo, tampoco me puedo sentir conectado con el exterior. Eso nos ocasiona una desconexión con el presente y con la realidad que nos rodea, y un cierto grado de distancia con los demás.
  • Miedo: La falta de referentes internos en que nos hemos educado, nos produce miedo. ¿Cómo puedo confiar en mí si no me escucho, si no me atiendo? ¿Cómo puedo confiar en los demás y en la vida, si no sé confiar en mí mismo?
  • Desasosiego: Sentirnos aislados y con miedo, nos genera un cierto grado de desasosiego interno, aunque no nos demos cuenta, lo que nos dificulta estar en paz interna.

3.- La importancia de implicar al cuerpo en cualquier proceso, más allá de las emociones.

Nuestras creencias limitantes, nuestras dificultades emocionales y nuestras potencialidades se pueden y se deben trabajar desde el cuerpo, sobre todo para que los cambios sean sostenibles en el tiempo.

¿Por qué?

La mente es como el aire, volátil e incierta, nos lleva de un sitio para otro, nuestras ideas se mueven muy rápido. En cambio el cuerpo, tu biología, tu estructura física, es como la arena, estable, densa.

En el conflicto entre lo que piensas a nivel conceptual y tu biología, al final va a mandar la biología, porque tiene muchas más potencialidades y fortalezas, respecto a la sutileza y falta de consistencia que puede tener el pensamiento.

Si sólo trabajo desde la mente, aprendiéndome afirmaciones positivas y repitiéndolas hasta la saciedad, en muchos casos la biología va a tener un peso mayor que dificultará el cambio.

“Para cambiar la mente necesito implicar el cuerpo, funcionar de manera distinta. Cambiar la mente significa cambiar la relación con el cuerpo. Dejemos ya de separar, en función de cómo se mueve mi cuerpo, se mueve mi mente y en función de cómo se mueve mi mente, se mueve mi cuerpo, uno le enseña al otro, somos un equipo. Trabajemos en equipo.”

Antonio del Olmo.

Solemos ver el cuerpo como un objeto que está al servicio de unos resultados, tengo que estar delgado, tengo que tener buena aspecto…, exactamente igual que nos han enseñado con las emociones, tengo que estar contento, no tengo que enfadarme…

La doctora Candace Pert, que fue una científica de prestigio internacional, concluye en su libro “Moléculas de emoción” que la mente no domina al cuerpo, sino que se convierte en cuerpo. Cuerpo y mente son una sola cosa.  

Nos dice que la inteligencia está en cada célula de tu cuerpo, la mente no está confinada en tu cabeza.

Puedes ver una entrevista de 5 minutos donde ella misma lo explica, aquí te dejo el enlace.

Para reconectar con el cuerpo, con nuestras emociones y con nuestra esencia, lo primero es darse cuenta y despertar la curiosidad de atender las sensaciones corporales cuando surgen.

4.- ¿Cómo podemos tomar consciencia de la relación directa que existe entre tus emociones y tu cuerpo?

Ahora sabemos que la postura corporal genera una química cerebral. Si tu estas en una postura en que tu plexo solar está hundido o tu columna no tiene fuerza, la tendencia que se va a generar en ti está determinada por la propia postura corporal.

Mirar hacia abajo se puede medir que inmediatamente genera una química interna que va a desencadenar estados de ánimo de baja energía, de baja autoestima.

Cabeza hacia abajo y hombros hacia abajo es una postura que induce a la depresión.

No se trata de estar recto ni torcido. Es tener conciencia, tener la capacidad de experimentar cuál es tu sensación postural.

Práctica propuesta: La idea es ver cuál es tu postura habitual, cuando estás hablando, sentado, caminando…, obsérvate, y experimente cómo la sensación de organizar y ordenar aunque sea unos milímetros tu postura corporal, genera un cambio en tu actitud.

¿Lo probamos?

No nos quedemos sólo en lo que pensamos racionalmente, atendamos al cuerpo para entender cosas de las que tal vez, no nos hayamos dado cuenta antes.

Lo cierto es que ha sido una gran revelación para mí tomar consciencia que existe una alternativa más orgánica, más apegada a la corporalidad, de vivir las emociones. Así como empezar a ver al ser humano, no como la suma de sus partes, sino como un equipo trabajando en perfecta sincronía.

En el próximo artículo veremos la relación entre las emociones y las tensiones musculares de nuestro cuerpo, y cómo el alternar momentos de actividad con momentos de relajación, es imprescindible para la buena salud de nuestro sistema nervioso.

Fuente de la información: Antonio del Olmo, experto en técnicas de expresión corporal. Aquí os dejo el enlace a su página web.

Gracias por leer, comentar y compartir este artículo.

Un fortísimo abrazo.

Regina Prieto.

Te invito a suscribirte a mi blog, te espero con un regalo de bienvenida.

Conoce tu inconsciente y cómo el Niño interior te acerca a tu esencia.

¿Te acuerdas de todas las veces que no quisiste sentir celos, pero no lo pudiste remediar? ¿Recuerdas cuando te enfadaste y después pensaste extrañado, que no había para tanto? ¿Eres consciente de cuándo un gesto o una mirada de un desconocido te hicieron sentir profundamente rechazado? 

Eso se debe a que estamos volviendo a experimentar los efectos de una situación no resuelta de nuestro pasado, que provoca que nuestra vida emocional parezca funcionar ajena a nuestra voluntad.

Por eso hay quien afirma que no nos enfadamos o entristecemos por las razones que creemos, porque siempre existe de base una situación pasada no resuelta.

Cuando conocemos el proceso que hay detrás de esta reactividad que nos atrapa, abrimos la puerta a poder tener una experiencia más libre.

Punto 1.- ¿Cuál es el primer paso? Tomar conciencia de que existen en ti grabaciones o engramas, responsables de las reacciones automáticas que brotan incontrolables desde nuestro interior, cuando menos lo esperamos.

El hecho de darnos cuenta de que todos estamos dirigidos emocionalmente por estas referencias, ya te da una nueva visión, porque en lugar de culpabilizar, comprendes lo que hay debajo, tanto en ti, como en los demás.

¿Por qué se detonan estas grabaciones? Durante una experiencia que por su nivel de impacto no podemos digerir, el inconsciente almacena la información como un todo. Guarda lo visto, lo oído, lo tocado, el olor ambiente, el sabor de boca de aquel momento, las emociones que sientes… Todo esto es guardado en bloque, como un archivo completo.

Luego, cuando en el mundo exterior surge un estímulo que contenga alguno de estos mismos ingredientes sensoriales, la información reaparece completa, brota de ti de forma inconsciente y te atrapa.

Cuando se dispara este mecanismo inconsciente, aunque seas un adulto con grandes recursos y habilidades, vuelves a sentirte con la misma vulnerabilidad que sentías en el momento de la grabación, como si tuvieras 4 o 12 años de nuevo.

Por ejemplo, si durante una situación estresante no resuelta, estaba sonando una canción determinada, es posible que el simple hecho de volver a escuchar la misma música, desate el mismo malestar y reactividad de ese momento. Como tú no recuerdas la canción que sonaba, no comprenderás porque reaccionas así, pero ahora ya sabes que siempre hay algo inconsciente detrás.

Yo lo asimilo a lo que otros autores denominan emociones enredadas, en estos casos, no podemos detectar el pensamiento que ha generado la emoción porque aparentemente no tiene relación con lo que sucede ahora.

Punto 2.- Las grabaciones son además, las unidades que conforman el programa de tu mente, son sus referencias. Tienen un significado para el inconsciente y, como éste es reactivo, van a guiar tus impulsos y tus gustos.

Las cosas que nos han pasado, las que nos han contado, las creencias de la sociedad en la que vivimos o las conclusiones que hemos sacado en nuestra vida adulta han podido generar nuestras emociones. De todas estas informaciones se acaba creando una forma de pensar y de ver el mundo: un programa mental, una lógica de pensamiento, que determina tus emociones, tapona tu talento natural y te impiden caminar hacia una experiencia mucho más libre y creativa de lo que es la vida.

 “No puedes despertar de un programa si no sabes que estas dentro de él.”

Mario Alonso Puig.

Así pues, podemos afirmar que tu pasado está siempre influenciando y tiñendo tu presente sin que te des cuenta, eso impide que disfrutes plenamente tu día a día y ralentiza tu funcionamiento.

¿Por qué sucede esto? Si imaginas tu vida como una línea temporal, verás que tienes un pasado ya recorrido, un presente en el cual estás ahora, y un futuro que está por venir.

Inconscientemente tratamos de compensar en el futuro, las experiencias que nos han marcado en el pasado, y eso provoca una desviación en la emoción y en el pensamiento, que a su vez produce una desviación de nuestra personalidad.

¿Cuál es la consecuencia de todo esto? Por ejemplo, si de pequeño tuve una familia disfuncional y eso me hizo sufrir mucho, ahora de adulto idealizaré tener la familia perfecta. Con el peso de todas mis exigencias buscaré una pareja ideal para tratar de compensar lo vivido. La tensión que todo ello conlleva en el momento presente, me impide disfrutar y ser yo misma, y caeré en la frustración por no alcanzar mi ideal imaginado.

Este mecanismo inconsciente que se da, de enganche en el pasado y compensación en el futuro, hace que tengamos una visión sesgada en el presente, y por tanto, nos impide disfrutarlo y ser genuinos. Es como una pesada mochila que nos impiden estar en equilibrio.

Punto 3.- ¿Dónde se guarda toda esta información de la que no somos conscientes? en el Inconsciente.

Para entender nuestro comportamiento, y el de los demás, que muchas veces parece inexplicable para nuestra mente analítica, es muy importante saber que el inconsciente dirige tu vida.

Según la neurociencia, mientras el consciente procesa 50 bits, el inconsciente procesa 11.000.000 de bits. En cuanto procesamos intelectualmente algo, el inconsciente ya fue y volvió un montón de veces.

También es muy importante saber que nuestra parte consciente no tiene acceso a la información que alberga nuestra parte inconsciente, sin embargo siempre tratará de darle una explicación, que por supuesto será errónea, porque no dispone de la información correcta. Por eso atribuimos el motivo de nuestra reacción a la persona o situación equivocada.

Por ejemplo, cuando elegimos entre A o B, justificamos nuestra elección racionalmente, sin darnos cuenta que en realidad es nuestro inconsciente quien decide en base a toda la información que alberga.

«Hasta que lo inconsciente no se haga consciente, el subconsciente seguirá dirigiendo tu vida, y tú lo llamarás destino.»

Carl Gustav Jung

La capacidad del inconsciente es inconmensurable y difícil de imaginar intelectualmente. Algunos expertos distinguen entre inconsciente individual, familiar, colectivo… Independientemente de los conceptos, lo importante es saber que existe una enorme cantidad de información que nos dirige sin que nos demos cuenta de ello y condiciona nuestra interpretación presente de la vida.

Características importantes del inconsciente:

1.- Su función es mantener la vida, te ayuda a proteger tu supervivencia. Es de donde surgen las intuiciones o reflejos que te pueden salvar en momentos difíciles.

2.- Es reactivo, a tal estímulo, tal respuesta. Da respuestas automáticas imprevisibles desde la mente analítica, como las nubes que descargan agua cuando llegan a un cierto umbral.

3.- No distingue realidad externa de su realidad interna. Por ello tienes reacciones instintivas de miedo cuando ves una película de terror, aun sabiendo conscientemente que estas a salvo porque no es real.

4.- No diferencia pasado de presente. Es atemporal, cuando brota una información, te vuelves a sentir ahora, como hace 20 años, cuando se grabó el impacto. Del mismo modo si traes un recuerdo a tu mente ahora, para tu inconsciente estas viviendo la situación.

5.- Retiene la información sin juzgarla, no entra a valorar si es buena o mala. Es tu programa mental el que le otorga un sentido, cuando trata de dar explicación a aquello de lo que no es consciente, y por tanto, desconoce.

Punto 4.- Pero si el inconsciente tiene la función de protegerme, ¿por qué en ocasiones me limita? La información que alberga y que lejos de ayudarnos, nos hace la vida difícil, tiene su causa en la interpretación de las situaciones.

Por ejemplo, pongamos que de pequeño hablé en clase, percibí que los demás me juzgaban y sentí un profundo miedo e indefensión. Cuando de adulto quiera hablar en público mi inconsciente me recodará lo mal que lo pasé, creyendo que de este modo me protege.

La clave está en que mi inconsciente consiga asimilar que no hay peligro ni lo hubo en el pasado, porque lo que me afectó en realidad, fue cómo yo interpreté la situación.

Para ello, el consciente tiene la gran ventaja de ser analítico, que es algo que el inconsciente no es. Gracias a ello, podemos cambiar la información del programa mental, tal como cambias programas en tu ordenador.

Podemos dar información nueva al inconsciente, pero tenemos que dársela de una forma que sea comprensible para él, para que lo asimile y lo integre en su sistema informativo. 

Si hay un cambio de información, tu programa va a dar una respuesta emocional y de comportamiento distinta.

¿Cómo lo podemos hacer? Existen muchos abordajes para aceptar, perdonar y reinterpretar el pasado que nos marcó, para así poder ser libres de su influencia. Va a depender mucho de la complejidad de cada caso, pero os voy a proponer una práctica que me parece útil, sanadora y sencilla para empezar.

Punto 5.- Práctica con el Niño interior.

Confieso que cuando oí hablar del Niño interior se me hacía algo extraño y no comprendía su utilidad, pero lo cierto es que tiene mucho sentido cuando entiendes que la mayoría de nuestras grabaciones provienen de la infancia. Los impactos se graben con mayor facilidad cuando eres niño, porque aún no tienes un sistema de defensa organizado, como el de un adulto.

¿Qué es el Niño interior? No es más que la imagen mental que tienes del niño que fuiste.

¿Por qué se usa? Es una potente herramienta psicológica. Es un símbolo que tu inconsciente entiende perfectamente y por ello puedes darle, a través de él, una nueva información.

¿Por qué es tan importante?

1.- Representa todo aquello que te ha pasado emocionalmente en tu infancia y que está grabado en tu mente. El niño que fuiste, fruto de su interpretación, se sintió en muchas ocasiones herido, rechazado, abandonado, desprotegido… de ahí se derivan los lamentos adultos del “es imposible, no puedo, no lo merezco, no soy capaz…”

Tú como adulto, ahora, puedes darle toda la atención que necesitó y no tuvo.

2.- El Niño no miente, la emoción que refleja el niño cuando evocas su imagen en tu mente, es la que te trae tu inconsciente, es por tanto, tu verdad emocional más profunda, que se esconde por debajo de lo que te cuentas a ti mismo.

Si el niño aparece enfadado, triste, desconfiado o escondido, ese es tu sentir actual. Si aparece travieso, corriendo o dando saltos, es tu deseo de divertirte, de disfrutar, que, a lo mejor, no te estás permitiendo. Siempre está representando lo más auténtico de ti. Si estás feliz, así va a surgir la imagen de tu niño.

3.- Dar atención al Niño es darte atención, amar al Niño es amarte a ti mismo. Sin duda es mucho más fácil cultivar el amor propio a través de esta imagen que directamente.

4.- En cierto modo, recuperamos a través del Niño interior, algo de los atributos positivos del niño que fuimos y que dejamos por el camino: ilusión, espontaneidad, vitalidad, capacidad de asombro, inocencia, creatividad… que nos acerca a nuestra parte más esencial y más pura.

5.- El niño es un símbolo de nuestro corazón, nuestra parte emocional, el adulto que hoy eres es símbolo de nuestra mente, nuestra parte intelectual, a veces tenemos una desconexión mente-corazón y eso se hace patente en nuestra relación con el niño.

¿Por qué funciona? Como hemos visto anteriormente, el inconsciente no distingue realidad de imaginación y además es atemporal, no distingue entre pasado y presente, así que, como alguien dijo…

¡Nunca es tarde para tener una infancia feliz!

Práctica propuesta:

Una forma sencilla que podemos ejercitar es cerrar los ojos y visualizar al niño que fuimos, si te cuesta evocar su imagen utiliza una fotografía que tengas de tu infancia.

Como si de un niño real se tratara, obsérvalo. ¿Cómo está? ¿Qué expresión tiene?, recuerda que es el reflejo de nuestro sentir actual.

Y tú ¿Cómo te sientes al verlo? Haz lo que te nazca pero recuerda que la finalidad es restablecer una conexión saludable con el recuerdo del niño que fuiste.

Respeta su espacio si lo necesita, haz que confié en ti poco a poco, día a día. Abrázalo o tómalo de la mano si ves que te lo permite, y sino, dile que estás ahí para ayudarle y protegerlo, que a partir de ahora ya no está sólo, que puede contar contigo para lo que necesite.

Aunque pueda parecer un ejercicio irrelevante, si haces del encuentro con tu Niño interior un hábito diario, aunque sea durante 2 minutos, para saludarlo, darle cariño, comprensión y protección, repercutirá muy favorablemente en las memorias no resueltas de tu pasado y por tanto en tus emociones e interpretaciones presentes.

“El adulto que deja de estar secuestrado por sus reacciones automáticas, por las memorias pasadas no resueltas, se transforma en una persona creativa, llena de recursos y soluciones originales“

Marly Kuenerz.

 

Así pues, la invitación es:

1.- Vivir el presente sin juzgarlo, ahora ya sabemos que nuestros juicios tienen más que ver con nuestro pasado que con nuestro presente. Da igual lo que estás haciendo, la clave está en cómo lo estás experimentando. Darse cuenta de que no hay dos momentos iguales, de que cada respiración te renueva y transforma, es al final, lo que es vivir.

2.- Cuando surja una emoción que no entiendas, tómate unos instantes para sentirla, no la rechaces, pero recuerda que es una reacción que se grabó en tu pasado y que no responde a lo que sucede ahora. El simple hecho de darse cuenta, es un paso para hacerlo consciente.

3.- Conecta a menudo con tu niño interior y dale todo el amor y la protección que necesitó, recuerda que es a ti a quien estás atendiendo. Es un encuentro imaginario con el niño que fuiste, pero como el inconsciente no distingue pasado de presente, ni imaginación de realidad, todo lo que el niño sane y asimile ahora, será integrado y repercutirá favorablemente en tu emoción y actitud presente.

¿Lo probamos?

Fuente de la información: Marly Kuenerz, psicóloga transpersonal. Aquí os dejo el enlace a su página web.

Si te interesa este tema, encontraras información complementaria en el artículo “Reseña del libro Resetea tu mente” y en el artículo “Reseña del libro La biología del presente”

Gracias por leer, comentar y compartir este artículo.

Un fortísimo abrazo.

Regina Prieto.

Te invito a suscribirte a mi blog, te espero con un regalo de bienvenida.

Descubre tu esencia a través de la PNL, la ciencia del éxito.

¿Por qué hay profesores que te hacen vibrar y otros que aburren hasta las piedras? ¿Qué tipo de personas son capaces de propiciar cambios duraderos en otros? ¿Es por su forma de comunicar o es por su esencia?

Eso fue lo que se preguntaron Richard Bandler y John Grinder en la década de los 70, y dispuestos a hallar la respuesta, se les ocurrió observar y modelar durante mucho tiempo, la conducta y el lenguaje de terapeutas tan brillantes y eficaces como Milton Erickson (creador de la hipnosis Ericksoniana), Virginia Satir (psicoterapeuta familiar que creó la terapia sistémica) y Fritz Perls (creador de la terapia Gestalt), que por ese entonces formaban parte de su círculo de profesores en la Universidad de Santa Cruz (California).

¿Cómo nos afecta lo que descubrieron en su investigación?

El mundo que tu cerebro pone ante tus ojos, es producto de tus programaciones neurolingüísticas, que has ido creando a lo largo de tu historia para afrontar diversos desafíos. Cundo tu cerebro selecciona un programa lo hace porque cree que te ayuda, sin embargo, algunos de estos programas automatizados, activos hoy, pueden haber caducado y sin darte cuenta te limitan.

Por ejemplo, de pequeño hablaste en público, te sentiste juzgado y lo pasaste muy mal. De adulto, cuando hablas en público en tu trabajo te es imposible disfrutarlo, porque aunque no lo recuerdes, tu cerebro asoció esa circunstancia con tensión y peligro.

Sin darnos cuenta vamos cediendo partes de nuestra inteligencia emocional y de nuestra pasión, para pasar a vivir de forma reactiva, en piloto automático. Por ello, la actitud vital que la PNL propone, es la curiosidad, al decidir ser protagonista y aprendiz de tu propia vida.

Es básico darte cuenta que estás programado, porque el camino hacia la felicidad implica emprender una vía de investigación interna para alejarnos de los comportamientos automáticos, y así empezar a sentir más paz y satisfacción.

Aunque se le denomina “La ciencia del éxito”, lo cierto es que para someterlo a estudio científico sería necesario estandarizar procesos que fueran aplicables a todos por igual. El interés de la PNL no es ese, muy al contrario, lo que busca es adentrarse en la experiencia subjetiva de cada persona.

Y esa es precisamente una de las bases de la PNL que más me gusta, la idea de ir a buscar al otro a su mapa del mundo en lugar de imponerle el tuyo, entendiendo que las palabras tienen un significado distinto según la interpretación que cada uno le da. Por ejemplo, el éxito para mí puede ser ganar mucho dinero y para ti, tener una familia feliz.

Se enfoca en el respeto hacia la persona y su experiencia de vida para poder entenderla a través de la escucha, validando sus ideas y haciéndole pensar, para que poco a poco, vaya germinando la semilla del cambio.

¿Cómo puede ayudarme la PNL a obtener mejores resultados en cualquier ámbito de la vida que me proponga?

Ahora nos adentraremos en uno de los modelos de aprendizaje, cambio y evolución.

Me parece muy reveladora la evolución de la PNL, porque se asemeja mucho a la evolución que sigue un ser humano que inicia un camino de autodescubrimiento o de crecimiento personal.

En un primer nivel, empieza analizando sus conductas para poder mejorarlas. Más tarde, en un segundo nivel, busca mejorar sus logros y para ello se da cuenta que debe corregir sus creencias limitantes. Llegados a este punto, en un tercer nivel, empieza a ver que es algo más que su personalidad, y surge un cuestionamiento de su propia identidad, abriéndose a una nueva realidad mucho más esencial de la vida y de sí mismo.

Estos distintos planos de la experiencia humana se ven reflejados en los Niveles Neurológicos de Robert Dilts, en su modelo de aprendizaje, cambio y evolución.

Conociéndolos puedes valorar dónde te encuentras tú respecto a cada uno de ellos. ¿Con que objetivo? Para realizar los cambios necesarios que te conduzcan a mejorar tus resultados. ¿Qué resultados? Los que tú decidas.

Como verás a continuación, se ilustra con un iceberg, para simbolizar que existen niveles de experiencia humana que son más superficiales y fáciles de corregir, y a medida que desciendes, encuentras niveles más profundos y cada vez más arraigados que requieren de otro tipo de cambio para ser modificados. En función del nivel, el modelo propone un tipo de cambio distinto.

¿Qué tipo de cambios nos propone este modelo?

1.- Cambio remediativo: Es el más sencillo, si cambias el entorno o las acciones en una situación, varía el resultado.

  • El entorno se refiere al lugar y el momento en el que estamos.

Por ejemplo, si no puedo dormir bien a causa del ruido, puedo trasladar mi lugar de descanso a una habitación más tranquila, lo cual me permitirá conciliar el sueño.

  • La acción se refiere a lo que hago y a lo que digo.

Por ejemplo, si no consigo madrugar, colocar el despertador más lejos de la cama, me obligará a levantarme y así evitaré dormirme.

Práctica propuesta: Piensa si hay algo que quieras cambiar en tu vida, tal vez aplicando un sencillo cambio de entorno o de acción, lo puedas resolver.

2.- Cambio generativo: En ocasiones, cuando quiero cambiar algo para tener resultados distintos, no me es posible cambiar la acción o el contexto porque hay algo más profundo en mí que me impide hacerlo, ¿de qué se trata? De las experiencias dolorosas que he tenido en el pasado, de mis capacidades o de mis creencias que me hacen pensar que no sé, o que no puedo hacerlo:

  • Por ejemplo, no puedo hablar con mi jefe porque en mi anterior trabajo lo hice y me despidieron, ahora, al verme enfrentado a una situación parecida, tengo miedo, no sé cómo hacerlo o me siento incapaz.

¿Qué debería hacer entonces para poder hablar con él? Aprender a poner en valor lo que hago, aprender a comunicarme de una forma asertiva, que me permita sentirme seguro y decir lo que pienso de la mejor manera posible.

Así pues, estamos ante un cambio generativo cundo necesito adquirir una nueva habilidad, hábito, herramienta o método, que me permita generar una nueva oportunidad, para poder actuar de otra forma y tener un resultado distinto.

Práctica propuesta: ¿Qué te gustaría cambiar en tu vida?, tal vez si aprendes una nueva habilidad o con la herramienta adecuada puedas ponerlo en práctica en tu vida para tener el resultado deseado. Te invito a que pienses en ello.

3.- Cambio evolutivo: En ocasiones, la única opción para obtener el resultado deseado es cambiar una creencia profunda o un valor, que te impide poner la carne en el asador y motivarte a la acción. Esto requiere un desarrollo personal profundo porque implica cambios en tu identidad, es decir, en aquello que crees que te define.

  • Es básico tener claro que mis creencias y mis juicios no son verdades, son sólo mis valoraciones. El problema es que como yo creo que son verdad, actúo de acuerdo a ellas sin plantearme cuestionarlas.

Por ejemplo, pensar que no sirvo para los estudios porque me cuesta aprender, me va a cerrar muchas posibilidades de crecimiento, porque al creer que es verdad, ni siquiera lo voy a intentar.

  • Los valores son nuestra fuente de motivación intrínseca, lo que más nos mueve.

Si mi prioridad es ser feliz, por ejemplo, tenderé a hacer cosas que me conduzcan a la felicidad.

  • Identidad: Cualquier cosa que añada a la frase “yo soy”, me está definiendo y eso significa que me identifico con ello.

Por ejemplo: De pequeño me subí a un tobogán, me caí, y desde entonces pienso que soy patoso. Así, “yo soy muy torpe”, pasa a formar parte de mi identidad. Esto incidirá en mis valores, porque no querré exponerme a riesgos, y sin darme cuenta me limitará, porque creeré que no puedo hacer nada que contradiga mi creencia profunda.

También me identifico con sistemas mayores, transpersonales, es decir, que van más allá del individuo, por ejemplo, la nacionalidad: “yo soy española”, o la familia, “yo soy madre”, estos roles de identificación provocan a su vez valores, creencias, capacidades, experiencias y acciones distintas en función de cada ámbito en que me estoy identificando.

¿Cuál es la relevancia de esto? Que a veces quiero hacer un cambio en una conducta pero no logro sostenerlo en el tiempo, porque existe toda una parte inconsciente que está arraigada en un nivel más profundo, que sin darme cuenta va en contra de la nueva conducta.

En ocasiones, para cambiar la acción y conseguir el resultado que busco, voy a tener que poner foco en mi mundo interno, en actualizar experiencias, capacidades, creencias, valores e incluso mi propia identidad.

A veces será necesario cambiar donde estoy o con quien estoy, porque el entorno en el que me muevo me puede estar limitando.

Por lo tanto, podemos trabajar desde cambiar la acción y a partir de aquí ir reconstruyendo y actualizando nuestro iceberg hacia abajo. O puedo cambiar mi identidad, valores y creencias profundas para permitir que afloren las conductas hacia arriba. Y es que sucede algo fascinante cuando generas cambios en tu identidad, con efecto dominó, todo en la persona se ordena sólo.

Después de todo lo que he aprendido, y aquí va mi opinión personal basada en mi propia experiencia, puedo decir que centrarse en cuestionar tu identidad es la forma más directa de alcanzar la plenitud, si cambias la raíz, lo más profundo, todo lo demás se ordena por sí sólo.

“Si no nos alineamos desde una visión más allá de uno mismo la gente se estanca en su ego. Formamos parte de algo más amplio que nosotros mismos”. ¿Qué necesita alguien para adquirir una visión más amplia, para sentirse completamente vivo? Despertar, despertar a la experiencia emergente de estar vivo.”

Techu Arranz y Gustavo Bertoloto, expertos en PNL.

Práctica propuesta: Por el momento te propongo que reflexiones sobre tu identidad con estas preguntas:

  • ¿Experimentarías la vida de la misma forma si hubieras nacido en otro lugar del mundo?
  • ¿Tendrías las mismas emociones y reacciones si te hubieran criado otras personas?
  • ¿Pensarías de la misma forma si hubieras crecido en otra cultura?
  • ¿Serías la misma persona si te hubieran sucedido otras experiencias?

Todo lo que tú crees que te define se construye a partir de tus programaciones neurolingüísticas, son las gafas que te pones para mirar “la realidad”, enfocando hacia algunos aspectos considerados importantes y omitiendo otros. Tu cerebro pretende ayudarte cuando programa lo que él entiende que te ayudará a sobrevivir, aunque eso implique alejarte de la plenitud.

Cuando empiezas a tomar consciencia de todo este mecanismo inconsciente, que es adquirido, también ves que bajo todo eso, existe una parte de ti que te sostiene, que se mantiene invariable, que no depende de factores externos.

Esa parte de ti más esencial, es la que estamos llamados a descubrir si queremos vivir en lugar de reaccionar, si queremos ser libres en lugar de estar atados a nuestros propios automatismos, si queremos sentirnos en paz en lugar de reaccionar a los conflictos.

Fuente de la información: Techu Arranz , profesora de Programación neurolingüística (PNL) y Miguel Ángel Romero , profesor de Liderazgo personal, aquí te dejo el enlace a sus páginas web.

Gracias por leer, comentar y compartir este artículo.

Un fortísimo abrazo.

Regina Prieto.

Te invito a suscribirte a mi blog, te espero con un regalo de bienvenida.

Mindfulness: La ciencia confirma los increíbles beneficios de vivir conscientemente.

Los estudios demuestran que una mente distraída es una mente infeliz.

Se ha demostrado que entrenarnos en situar nuestra atención en el presente reduce el estrés, mejora la salud, el bienestar personal, la eficiencia en el trabajo y las relaciones con otras personas.

En la sociedad de las prisas, el estrés y la autoexigencia, descansar el cuerpo físico ya no es suficiente, porque nuestra mente no se detiene. Para equilibrar nuestra salud y bienestar, es fundamental aquietar nuestros pensamientos, es decir, aprender a descansar de nuestra propia mente.

Existen muchas disciplinas dirigidas a la práctica de vivir conscientemente, el Mindfulness, es una de ellas. Es un cultivo de la atención, que utiliza métodos formales e informales de relajación, meditación e indagación interior, encaminados a estar presente, abrir la mente y expandir nuestra mirada.

En este artículo conocerás:

  • Cuáles son los grandes beneficios, que según la ciencia, aporta a todos los ámbitos de nuestra vida.
  • Cuáles son los motores naturales del bienestar y la felicidad que podemos incorporar en nuestra vida como hábitos.
  • Cuáles son los principios básicos sobre los que se sustenta, que constituyen una forma de vida.
  • Al final, te propongo unos sencillos ejercicios a modo de ejemplo para que, si lo deseas, puedas empezar la práctica en tu día a día.

Así que empecemos por el principio y veamos de qué se trata.

¿A que nos referimos con Consciencia?

Es aquello que nos permite darnos cuenta de las cosas e, incluso, observarnos a nosotros mismos y tener así lo que se denomina un sentido de identidad, un poder reconocer quienes somos.

Es gracias a la capacidad de tomar conciencia que la humanidad ha experimentado grandes avances económicos y tecnológicos a lo largo de la historia.

Sin embargo, a pesar de ello, no parece que seamos en conjunto una sociedad más feliz: vivimos con el corazón herido, nos incomoda la soledad, nos atenaza la culpa, no sabemos que decisiones tomar porque el miedo nos invade, nos cuesta confiar de forma honesta en los demás. Perseguimos cosas que creemos necesitar con la sensación de que algo nos falta, no sabemos apreciar el regalo de estar vivos en toda su magnitud, todo ello nos causa un sufrimiento innecesario.

Tal vez ha llegado el momento de dirigir la capacidad de ser conscientes, no hacia el exterior, sino hacia el interior de uno mismo. Nuestro mundo interior es un gran desconocido para nosotros, pero es donde reside el potencial de tener una vida plena, esa es sin duda nuestra gran asignatura pendiente que tarde o temprano estamos llamados a descubrir, y podemos hacerlo a través de las disciplinas contemplativas.

Hemos empezado a dar credibilidad a estas disciplinas que las tradiciones orientales practican hace siglos, cuando la ciencia las ha puesto en valor. Lejos de ser una moda, son prácticas imprescindibles para equilibrarnos. Bien sea mindfulness, yoga, técnicas de expresión corporal, meditación, o unos minutos de silencio y respiraciones profundas.

Se ha constatado que es imprescindible regular nuestro sistema nervioso para mantenerlo en un estado óptimo, lo cual se consigue alternando periodos de actividad con periodos de relajación.

Descansar no es suficiente, porque nuestra mente no se detiene, genera pensamientos automáticos que enseguida se convierten en emociones y reacciones corporales, muchas de ellas desagradables. Nos arrastra constantemente a recordar el pasado para lamentarnos, o a anticipar el futuro para preocuparnos, generando un sufrimiento innecesario.

La forma de evitarlo es entrenarnos en estabilizar nuestra atención en el instante presente, ya sea a base de:

  • Contar mentalmente.
  • Observar la respiración.
  • Prestar atención a las sensaciones corporales.

No se trata de no pensar o de dejar la mente en blanco, sino de tener la capacidad de observar los pensamientos sin que estos atrapen nuestra atención. Gracias a la plasticidad cerebral ahora sabemos que es un aprendizaje accesible a todo el mundo.

La primera vez que nos montamos en una bicicleta nos parece imposible mantener el equilibrio pero nuestra decisión, compromiso y práctica, nos lleva a interiorizarlo de tal forma, que lo acabamos haciendo con total naturalidad e incluso lo disfrutamos, lo mismo sucede con este tipo de prácticas.

Merece la pena dedicarle unos minutos al día cuando entendemos el modo en que nos equilibra y sana. No sólo se produce una mejoría del funcionamiento del cuerpo, sino que empiezan a sanar heridas emocionales que se produjeron muchas veces cuando éramos niños, de las cuales no somos conscientes, pero nos están limitando.

¿Qué es el Mindfulness y qué beneficios me puede aportar?

Jon Kabat-zin realizó el esfuerzo innovador hace unos 30 años, de trasladar a un hospital, una disciplina monástica tradicional como es la meditación budista, con la idea de ofrecerlo como recurso a aquellas personas con enfermedades o dolencias coránicas, que la medicina no conseguía ayudar, lo cual dio lugar a una nueva disciplina mente-cuerpo.

Gracias a ello, ahora tenemos bastantes evidencias científicas que explican cómo orientar la atención con la conciencia y la medicación, tiene efectos muy positivos:

En primer lugar, mejora nuestra salud y bienestar personal:

  • Nos mantiene mucho más serenos y equilibrados frente a los obstáculos, retos y adversidades.
  • Disminuye la rumiación, es decir, la tendencia a darle vueltas en exceso a pensamientos negativos que nos generan malestar.
  • Mejora las enfermedades que se desencadenan parcial o totalmente por la sensación de sentirnos amenazados, en peligro o con miedo, ante un entorno cada vez más incierto. Disminuye la tendencia al estrés, la ansiedad y la depresión.
  • Tonifica el sistema parasimpático que juega un papel fundamental en el mantenimiento de la función celular y en la reparación de los tejidos.
  • Mejora la gestión de las emociones, sin reprimirlas ni ignorarlas, ayudando a desplegar nuestra mejor versión. Toda emoción es valiosa, porque te informa de cuál es la diferencia entre tus expectativas y la realidad.
  • Al estar más atentos a nuestras sensaciones corporales, mejora nuestra disposición a querernos y cuidarnos más. Tendremos un rendimiento sostenible, porque antes de agotarnos nos tomaremos el tiempo de regularnos.

En segundo lugar, mejora la calidad de nuestro trabajo:

  • Se ha visto que este desarrollo de la conciencia mejora la actividad laboral y disminuye la fatiga.
  • Aumenta nuestra eficiencia, la capacidad de estar atentos y concentrados y se reducen los errores.
  • Aumenta la capacidad de comprender, de aprender y la de ser más creativos.

En tercer lugar, mejora las relaciones personales:

  • Cuando alguien está bien y hace bien sus tareas, se relaciona mejor con los demás.
  • Se desarrolla una escucha de mayor calidad.
  • Disminuye la agresividad y la hostilidad y eso facilita las relaciones de colaboración, que es algo innato en los seres humanos.
  • Desarrolla la capacidad de empatizar, querer y perdonar a los demás. El resentimiento sólo te perjudica a ti, cuando perdonas a otro es a ti a quien liberas.

Motores naturales del bienestar y la felicidad:

Cuando ponemos consciencia, empezamos a desarrollarlos. Son cuatro circuitos en nuestro cerebro, que gracias a la plasticidad cerebral, sabemos que cualquier persona puede incorporar como hábito en su vida, independientemente de su situación actual, si los entrena a diario:

  • 1. Atención: Presencia. Estar presente aquí y ahora en la experiencia, en lugar de estar perdidos en nuestra mente.
  • 2. Resiliencia: Capacidad de perdonar, de superar las adversidades y aprender de los errores, lo que propicia que salgamos de nuestra zona de confort.
  • 3. Talante: Somos positivos, vemos oportunidades, nos fijamos en lo bueno y bello de las cosas, de las personas y de la vida.
  • 4. Generosidad y amabilidad: Tendencia a fijarnos en lo que nos conecta con los demás y no en lo que nos separa de ellos. Ser generosos y amables nos hace sentir bien porque activa centros de placer del cerebro.

Todo esto implica asumir mi responsabilidad, es decir, asumir que mi bienestar y felicidad depende en gran parte de mí.

¿Cuáles son las siete bases para cultivar Conciencia Plena?

1. Vive momento a momento. No se trata de despreciar la importancia de prever situaciones futuras, o de aprender de experiencias pasadas, pero lo cierto es que sentimos menos estrés cunado vivimos con más atención puesta en el presente.

La realidad se desarrolla momento a momento, cada instante aporta algo distinto al anterior, cada momento es único. ¡Vívelo plenamente! La vida sucede aquí y ahora, no en tu mente.

¿Cuál es la sugerencia que puedes practicar? Cuando estés ansioso o estresado realiza unas cuantas respiraciones profundas y conecta con tus sensaciones corporales, eso te devuelve al presente.

2. No juzgues tanto, no te juzgues.

Si afrontas una situación sin prejuicios, estás más abierto a las posibilidades. No significa que pierdas tu criterio, sino que seas consciente de tu juicio, y al ver que te limita y te impide adaptarte a la realidad, puedas soltarlo.

Todo juicio produce cierta tensión emocional que afecta a nuestras actuaciones. Poder experimentar un acontecimiento sin tener que juzgarlo obligatoriamente es el primer grado de la libertad. Los juicios son una de las mayores fuentes de estrés.

¿Cuál es la sugerencia que puedes practicar? Ante una situación, distingue entre hechos e interpretaciones, y cultiva cierta neutralidad ante los sucesos. Si detectas un juicio, obsérvalo y si no te ayuda a vivir esta situación, suéltalo.

3. Confía en tus capacidades, tu sabiduría y en tus recursos

Busca la felicidad en lo que la realidad ofrece aquí y ahora, que es la única realidad con la que contamos, no pienses que la felicidad depende de factores externos.

Confiando en uno mismo, en su sensibilidad y en su sabiduría, cada persona asume su propia responsabilidad y puede vivir plenamente su vida.

No intentes ser nadie distinto, date el permiso para ser tú mismo. Todos tenemos roles o personajes cuando nos mostramos en sociedad y no está mal hacerlo siempre que no se pierda nuestra autenticidad.

¿Cuál es la sugerencia que puedes practicar?  Ante una situación difícil, confía en que si algo está en tu vida, es porque vas a poder manejarlo y ábrete a la realidad.

4. Cultiva la Mente de Principiante: abierta, interesada

La experiencia está muy bien pero en ocasiones es mejor abordar las cosas de una forma fresca, nueva, volver a la casilla de salida y ver si hay alguna posibilidad que no hemos visto.

¿Cuál es la sugerencia que puedes practicar? Toda situación siempre tiene algo de nuevo, en situaciones difíciles intenta cultivar la curiosidad en vez de dejarte llevar por las preocupaciones. La mente que cree saber todas las respuestas no se abre a descubrir nuevas opciones que podrían ser mejores soluciones.

5. No busques sólo resultados, fíjate en el proceso e intenta hacer las cosas lo mejor que puedas.

Todo deseo desequilibra la mente porque las expectativas futuras crean cierta tensión. La propuesta es orientarnos a los objetivos pero concentrándonos en el proceso. En un partido deseamos ganar pero sin perder de vista que lo hacemos porque disfrutamos el juego.

Se da la paradoja que el estrés causado por vivir demasiado pendiente de los resultados, te impide ver las oportunidades que te acercarían a tu objetivo. Por lo tanto, disfrutar el proceso nos ayuda a alcanzar el objetivo.

¿Cuál es la sugerencia que puedes practicar? Nuestra responsabilidad es dar siempre lo mejor de nosotros mismos, aprender y disfrutar cada momento.

6. Acepta la realidad tal como es, conoce tus límites y aprende a soltar

Aceptar no es conformarse, es entender que hay cosas contra las que no se puede luchar y otras sólo se corrigen si primero se aceptan. A lo que te resistes persiste, lo que aceptas se transforma. 

Conoce y acepta tus límites pero no te identifiques con ellos, solo responden a lo que hasta ahora conoces de ti pero aún hay mucho por descubrir.

No limites a otros. Nuestro intento de cambiar a otros es una fuente de problemas, respétalos y sé tú el cambio que quieres ver en el mundo.

¿Cuál es la sugerencia que puedes practicar? Experimenta dejando que algunas cosas sean tal y como son, y fíjate mientras tanto, qué es lo que ocurre en ti mismo, antes de actuar. No te impacientes, todo tiene su ritmo.

7. Cuídate, trátate con amor y cariño

La auto-exigencia es una fuente de estrés y nos instala en una sociedad con cansancio crónico. Diferencia lo importante de lo urgente y organízate.

Si te cuidas, te nace de forma natural cuidar a los demás y a tu entorno.

Establecer una relación positiva con uno mismo, te da la suficiente flexibilidad mental para poder cultivar una visión de la realidad más acertada y saludable.

La relación que establezco conmigo mismo y el entorno se cambia con aceptación, amor, apertura, paciencia y diligencia.

¿Cuál es la sugerencia que puedes practicar? Empieza por tu cuerpo, una buena alimentación, hidratación, un descanso de calidad y ejercicio físico regular, nos aporta bienestar y nos protege del estrés.

Para la práctica del Mindfulness hay 3 habilidades que ensayar:

1.- Tener una intención: El cerebro humano tiene tendencia a dispersarse, a ir de una idea a otra, por eso tenemos que cultivar una intención deliberada de estar más presentes, de estar más conectados con lo que ocurre momento a momento, no ir demasiado al pasado y al futuro.

2.- Cultivar una amabilidad con la vida y con uno mismo: A veces luchamos con la realidad, pero lo que está ocurriendo, está ocurriendo, quizás es mejor adaptarnos a lo que hay y desarrollar una aceptación que nos permita tal vez cambiar las cosas en el futuro, desde la calma.

3.- Conectar con la experiencia del cuerpo y de estar presente. Lo que nos permite estar presente es recordar y sentir el cuerpo y eso se facilita con la práctica. Cuando conectamos con la respiración aparece un bienestar, una relajación, el cuerpo recupera un poco esa armonía, si lo haces unos minutos al día como un hábito empiezas a generar una fuente de bienestar interior.

Prácticas propuestas:

El mindfulness nos lleva a una expansión de la conciencia, es decir, a ver más y con mayor profundidad, y nos ayuda a descubrir quiénes somos en realidad. Pero ahora toca practicar, porque es a través de la experiencia que podremos llegar a entender el verdadero alcance de estas palabras.

Como hemos visto, es necesario dedicar unos minutos al día a detenernos para afilar el hacha, de lo contrario nos preguntamos por qué me han tocado los árboles más duros del bosque.

Si te parece interesante, puedes practicar Mindfulness, Yoga, meditación o cualquier otra disciplina contemplativa. Pero por ahora, puedes realizar algunos ejercicios sencillos que te servirán de aperitivo para empezar a vivir de forma más consciente:

  • 1. Dedicar unos minutos de silencio al día, sin estímulos externos que te distraigan, para centrar tu atención en tu respiración. Recuerda que lo importante, cuando tratamos de estar aquí y ahora es no enfadarse ni luchar con los pensamientos que aparecerán en tu mente. No trates de expulsar los pensamientos. Dales espacio, obsérvalos y déjalos ir.
  • 2. Selecciona una tarea rutinaria, que normalmente realizas en piloto automático, y prueba a realizarla con Conciencia Plena durante 1 o 2 semanas, a ver qué ocurre.  Puedes probar con ducharte, lavar los platos, el desplazamiento al trabajo o cuando haces deporte… Recuerda estar atento a la respiración y las sensaciones corporales para anclarte al presente.
  • 3. Mantén una escucha atenta en las conversaciones con otras personas. Comunícate con la prioridad de comprender al otro y mantener tu serenidad interior, en lugar de tratar de imponer tus razones. Observando los juicios que aparezcan en tu mente para poder soltarlos.
  • 4. Cuando sientas una emoción, enfócate en las sensaciones del cuerpo y la respiración, sin alimentar la emoción con pensamientos, aceptando lo que está pasando, sin juzgar y con confianza en que la emoción, por intensa que sea, cuando la sientes sin reprimirla, se acaba debilitando.
  • 5. Aquí te dejo el enlace a una meditación de Mindfulness del Dr. Mario Alonso Puig:

Al final del video nos dice que si dedicamos 20 minutos al día a hacer estas prácticas de consciencia plena, 5 días a la semana, durante 2 meses, ya se pueden observar cambios físicos en la estructura de nuestro cerebro, que nos aporta grandes beneficios.

Podría ser una buena idea realizarla al despertar por la mañana, pero adáptalo a tu situación de vida.

Si tu intención es practicar, pruébate las sugerencias e incorpora a tu vida aquellas que te sean más útiles. Empieza por donde quieras, dales tiempo, todo tiene su proceso. No pretendas hacerlo todo de golpe, siempre es mejor incorporar un pequeño hábito cada cierto tiempo, que no hacer nada.

¿Lo probamos?

Fuente de la información: Andrés Martin Asuero, profesor de mindfulness y Libro de mindfulness ¡Tómate un respiro! Del Dr. Mario Alonso Puig.

Gracias por leer, comentar y compartir este artículo.

Un fortísimo abrazo.

Regina Prieto.

Te invito a suscribirte a mi blog, te espero con un regalo de bienvenida.

¿Cómo establecer objetivos disfrutando del proceso?

Tener un objetivo supone desear algo que no está sucediendo, por lo tanto, en ese gesto, rechazamos de forma sutil lo que sucede aquí y ahora.

Como hemos visto en anteriores artículos, cada vez que nos resistimos a lo que sucede, entramos en conflicto interno o externo, lo cual nos hace sufrir.

Puede que la situación no nos agrade y que incluso nos genere dolor, pero si además la rechazo, estaré añadiendo el sufrimiento que se genera cuando trato de cambiar algo que ya ha sucedido. El pasado no se puede cambiar, muchas personas se niegan a aceptar porque creen que haciéndolo se están resignando o manifestando su conformidad a lo sucedido, pero es todo lo contrario.

Un despido, una separación, un problema de salud, un ordenador averiado… Cuando te resistes a algo que hace acto de presencia en tu vida es porque sientes miedo, en cualquiera de sus formas. Cuando sientes miedo tu buen juicio se ve ensombrecido porque no puedes ver más allá del problema.

¿Qué es lo único que puede darme la claridad suficiente ante el reto que se presenta? Aceptar.

Cuando aceptas dejas de luchar. Cuando tu mente no está distraída tratando de empujar una pared que no puedes mover, te empieza a mostrar opciones que el miedo no te permitía ver.

Es decir, tienes mucha más capacidad de encontrar alternativas y soluciones cuando aceptas lo sucedido.

Las situaciones duras requieren ser vividas desde la tranquilidad, porque el rechazo genera sufrimiento y añade más tensión. ¿Cómo se consigue? Confiando que aunque no sepas ver ahora el aprendizaje que entraña la situación que se presenta, si está en tu vida, lo más sabio que puedes hacer es aceptarla y vivirla.

Así pues, ante una situación que nos disgusta sólo tengo dos opciones: La acepto o la sufro.

Cuando experimentas los beneficios de dejar de confrontarte con la realidad, y tomas la decisión de abrirte a vivir lo que sucede aquí y ahora sin rechazarlo, empiezas a tener la tendencia a confiar y fluir más con lo que la vida trae.

Y en ese momento te preguntas: Si partimos de la base que el deseo de ser u obtener algo mejor procede de mi interpretación escasa de mis circunstancias presentes. ¿Tiene sentido planificar y marcarse objetivos si eso implica desear lo que no está sucediendo ahora?

Y si, realmente no tenemos porque necesitar lo que no tenemos ahora, ni podemos tener la certeza de cuál es la mejor opción porque no conocemos todas las alternativas, sin embargo, lo cierto es que un barco precisa tener un rumbo para poder salir del puerto. No obstante podemos estar abiertos a fluir con las circunstancias, adaptar la ruta, hacer más escalas de las previstas o incluso variar el destino si es necesario. A veces la vida nos desvía del camino trazado para sugerirnos mejores destinos que los que nosotros hayamos podido imaginar, y si sabemos adaptarnos y ser flexibles, podremos ver y aprovechar las oportunidades que aparezcan.

En primera instancia, parece incompatible fluir y planificar, pero lo cierto es que si queremos dar cabida en nuestro día a día a algo, necesitamos hacerle espacio.

¿Cuál es la clave entonces? Planificar y tener objetivos sí, pero desapegándonos de los resultados, veamos como:


Punto 1.- “El mayor valor de la vida no es lo que se obtiene, el mayor valor de la vida es en lo que te conviertes” Jim Rohn.

Como narra el conocido poema “Viaje a Ítaca” cada paso del viaje y todo lo que aprendamos en él, es el premio en sí mismo, el destino es sólo una excusa para emprender camino e ir descubriendo todas las sorpresas que éste nos guarda.

¿Qué implica esto? Podemos hallar el equilibrio comprometiéndonos al cien por cien con el objetivo establecido, pero sin apostar todo nuestro bienestar a su consecución, y sin despreciar lo que tengo ahora.

La verdadera importancia de marcarse objetivos y emprender un camino para conseguirlos, es el poder transformador que ello conlleva, todo lo que aprendes en el proceso, las personas que te encuentras, los retos que superas, las capacidades que descubres en ti.

Lo importante son las experiencias que vivimos durante el camino, de tal forma que el objetivo pasa a ser la estrella que me guía, pero no postergo mi felicidad hasta el momento en que lo alcance. Siempre que lo vivamos con la ilusión de descubrir, expandir nuestra mirada, aprender, sin perder la capacidad de sorprendernos, habrá valido la pena ¿no crees?

En mi opinión, la vida es un viaje de descubrimiento, en el que acabas dándote cuenta que lo importante no es de dónde partes, hacia a dónde vas, o en qué lugar terminarás, finalmente empiezas a ver que todo ello es un contexto en el cual se desarrollan las experiencias que vives para poder descubrir quién eres en realidad.

Punto 2.- Para establecer objetivos en primer lugar deberíamos tener claridad acerca de nuestras prioridades.

¿Tienes la sensación que te falta tiempo y que no avanzas? Sucede muy a menudo que vamos ocupando nuestro tiempo de forma reactiva tratando de apagar fuegos. Sin embargo, disponemos de 24 horas todos los días. No podemos atender todo, pero sí lo importante.

¿Cómo puedo determinar mis prioridades? En la metáfora de las piedras se ve muy claramente representado.

Si tu vida fuera un recipiente de cristal, y nos dieran una serie de elementos para llenarla, ¿por dónde empezarías para que todo cupiera?

  • Las piedras grandes: Simbolizan tus prioridades, las cosas más importantes de tu vida.
  • Las piedras pequeñas: Podrían simbolizar tareas necesarias pero más secundarias.
  • La arena: Podría representar los imprevistos que atender.
  • El agua: Podrían ser las distracciones que ocupan nuestro tiempo pero no contribuyen a nuestro avance en la vida.

    Si empezamos a llenar el recipiente de cristal, es decir tu vida, con el agua y la arena, atendiendo distracciones e imprevistos, me quedo sin espacio para las piedras grandes, me quedo sin poder dar cabida, a los aspectos más importantes de mi vida.

    ¿Cómo deberíamos proceder para poder tener una vida más satisfactoria? Primero llena tu vida con las piedras grandes. Para que después, las piedras pequeñas, la arena y el agua se vayan acomodando en los espacios restantes.

Práctica propuesta:

  • En primer lugar, define tu listado de cosas importantes y dales prioridad. Que siempre tengan hueco en tu agenda. Dedícales algo de tiempo diariamente, o como mínimo semanalmente. Debemos saber qué es lo más importante para nosotros, esas cosas sin las cuales mi felicidad se vería comprometida: familia, pareja, autocuidado, aprendizaje, trabajo, aficiones…
  • En segundo lugar, detecta cuál es tu mayor foco de distracción y trata de limitarlo a unas horas concretas del día, eso te dejará más tiempo para atender otras tareas secundarias e imprevistos.

Si en tu vida hay claridad de prioridades y tienen un lugar en tu agenda, siempre estarán atendidas.

Decir SÍ a lo importante requiere decir NO a otras muchas cosas. No sientas culpa por ello, tienes la responsabilidad de usar tu tiempo de forma que te haga evolucionar y sentir bien. Ten en cuenta que tu plenitud siempre redunda en beneficio de todos. Sólo puedes ayudar a los demás cuando te sientes bien.


Punto 3.- ¿Qué deberíamos tener en cuenta cuando nos marcamos un objetivo?

  • En primer lugar, tener claro qué es lo que quieres alcanzar y escribirlo.
  • En segundo lugar, para que sea funcional, debería ser un objetivo ”TARGET”. Es decir, tangible, afirmativo, realista pero retador, que genere una ganancia en nuestra mente, tener una evidencia que nos permita visualizar el objetivo alcanzado y determinar un plazo de tiempo para su consecución.

Pongamos un ejemplo:

Si mi objetivo es “Ponerme en forma”, es ambiguo y no genera ningún tipo de emoción para ponerse en marcha.

Si lo convertimos en un objetivo TARGET, podría ser: “Pesar 60 kilos el 30 de julio de 2022”. Este objetivo nos ayuda a gestionar mejor aquello que quiero conseguir, veamos por qué…

  • Es Tangible: 60 kilos, es fácilmente medible para saber si lo he alcanzado.
  • Es Afirmativo: Me enfoca en lo que quiero y no en lo que no quiero.
  • Es Realista pero retador: Si mi peso actual es 65 kilos, es razonable pensar que puedo perder 5 kilos en un periodo de tres meses.
  • Ganancia: Siento que estaré más fuerte, sano y con más energía cunado alcance el objetivo.
  • Evidencia: Puedo tener una fotografía de una persona fuerte y sana para visualizar el objetivo que busco.
  • Tiempo: Marcar los tres meses es clave para dar sentido de urgencia, de lo contrario no lo haré.

Así pues, cuando te marques un objetivo, pásale el filtro para comprobar que sea “TARGET” y anótalo.

Punto 4.- ¿Por qué nos cuesta llevar a cabo lo que nos proponemos?

Hay que tener en cuenta que ante un objetivo a largo plazo, al cerebro le cuesta tener claridad sobre el tipo de tareas que debería hacer hoy. Por ello podemos ayudarle de la siguiente forma:

Si el objetivo a conseguir lo sentimos como un reto grande, como en el ejemplo anterior de “Pesar 60 kilos el 30 de julio de 2022” ¿Por dónde empezarías? ¿Cómo te comerías un mamut? haciendo de él pequeños trozos ¿verdad? Del mismo modo podemos trocear nuestro objetivo en partes concretas y asumibles.

En primer lugar, ver de qué requiere alcanzar este objetivo, desgranar, concretar y agendarlo:

1.- Requiere de algún tipo de actividad física:

  • Decide qué tipo de ejercicio quieres hacer: correr, bailar, caminar, aerobic…
  • Dónde lo vas a hacer: en casa, al aire libre, en algún centro…
  • Qué día y hora de la semana puedes dedicarle tiempo: Los martes a las 19 h, los viernes a las 13 h…

2.- También requerirá de cambiar mis hábitos alimenticios:

  • Revisa qué estas comiendo. Siempre es importante definir donde estamos, de donde partimos, muchas veces no somos del todo conscientes de las cantidades y tipo de comida que ingerimos porque lo hemos automatizado. Durante una semana anota todo lo que comes.
  • Realiza sustituciones conscientes y graduales. Si se pretende cambiar todo de un día para otro, es más complejo hacerlo perdurar en el tiempo: por ejemplo substituir los dulces y pastas, por fruta en la mañana y en la noche durante la primera semana. Y gradualmente ir incorporando nuevas sustituciones, cuando la primera ya esté integrada.
  • Realiza y anota los menús que deseas comer durante la semana, para en coherencia poder hacer la compra.

Es muy recomendable que lo que elijas hacer te guste, trata de busca ejercicios y comidas que te resulten apetecibles, de lo contrario no hallarás una motivación sostenida en el tiempo.

En segundo lugar, agendar la verificación parcial del objetivo, para ver si vamos sobre el plan previsto y en caso contrario poder introducir los ajustes que sean necesarios.

Si la idea es perder 5 kilos en tres meses, la verificación podría ser mensual y consistiría en comprobar si hemos perdido alrededor de 1,5 a 2 kilos durante un mes. En caso que no sea así, podremos aumentar la frecuencia o intensidad del ejercicio físico o rectificar un poco más la alimentación. Transcurrido el segundo mes volveríamos a comprobar.

Práctica propuesta:

Adapta este ejemplo y decide cuál es el objetivo que quieres alcanzar. Todos somos capaces de grandes cosas, el secreto es trocear, trazar un plan, verificar, ajustar si es necesario y ser constante.

Recuerda siempre agendar lo que decidas, es la mejor forma de mantener vivo el objetivo.

Prémiate por los pequeños logros, contribuirá a tu motivación.

¿Lo probamos?

Punto 5.- Tenemos tanta inercia de hacer lo que hemos hecho siempre de la misma manera, que si deseo introducir algo nuevo en mi vida, necesito crearle un hueco, de lo contrario terminará el día y estará sin hacer.

Del mismo modo que en un armario existen los cajones donde poner las prendas, en mi vida puedo hacer sitio para lo que quiero incorporar tenga su lugar.

Pongamos que quiero leer un libro que me han recomendado, y no tengo el hábito de la lectura, puede que pasen los días y no consiga encontrar el momento de empezar porque estoy haciendo otras cosas.

Pero si me comprometo conmigo mismo a destinar 15 minutos cada día a leer, después de cenar, a lo largo de un mes habré dedicado más de 7 horas a la lectura y muy probablemente haya terminado el libro sin que represente para mí una gran alteración de mi día, habré adquirido nuevos conocimientos o puntos de vista y me sentiré satisfecho por alcanzar algo que me parecía tan complejo de introducir en mi agenda.

Si introducimos los cambios de forma escalonada, los asimilamos sin casi darnos cuenta.

No infravalores el poder de los pequeños cambios, te ponen en movimiento, y te motivan a generar otros, lo importante es empezar. Todos los grandes fuegos empiezan por una pequeña chispa.

Punto 6.- En ocasiones nos cuesta mucho comprometernos con algo porque tenemos frenos inconscientes que nos hacen perder el enfoque. Siguiendo con el ejemplo de antes, yo tengo claro que quiero comer de forma saludable, y me propongo dejar de comer dulces de forma habitual, pero al día siguiente estoy comiendo dulces y además sintiéndome mal por ello.

¿Por qué actuamos así? ¿Por qué hacemos cosas que nos perjudican y van en contra de nuestros propios objetivos? ¿Qué se esconde tras la falta de voluntad?

Frente a un cambio debería de tener claras dos cosas:

En primer lugar, para qué lo hago: Tener una motivación clara y saber que ganaré con el cambio es fundamental. En el caso del ejemplo del cambio de alimentación, podría ser: mejorar mi nivel de energía, estar más saludable, bajar de peso… ¿Para qué? Para estar de mejor humor con mis seres queridos, para poder hacer más actividades, para verme mejor… cada uno debe encontrar cuál es ese fuego que alimenta la caldera que te hace mover, y éste es la motivación. Es decir, una razón que te ilusione a ponerte en acción.


En segundo lugar, detectar cual es la intención positiva que se esconde tras las conductas que queremos erradicar. Lo que deberíamos preguntarnos es ¿Qué beneficio obtengo de comer dulces cuando yo mismo me he propuesto no hacerlo? Detrás de todo lo que hacemos siempre se esconde una intención positiva, aunque la acción en sí, no lo sea. Tal vez está cubriendo una ansiedad o un estado anímico que tapo con comida. Tal vez si tengo poca energía no tendré que enfrentarme a retos mayores… cada uno tiene la suya y es muy particular, así que para encontrarla deberíamos realizar un ejercicio de honestidad y mirar en nuestro interior.

Cuando damos con ella, podemos realizar sustituciones conscientes. Si el tema es que el azúcar me ayuda a calmar mi ansiedad, puedo buscar una alternativa que me calme, por ejemplo hacer algo de ejercicio, o realizar respiraciones lentas y profundas varias veces al día, que sustituyan con menor impacto, la necesidad de consumir azúcar.

Cuando te comprometas a algo al cien por cien, la clave es no desistir ante los tropiezos. A veces la impaciencia nos lleva a entrar en conflicto con la realidad, pero primero tienes que sembrar la semilla y regarla el tiempo suficiente para que se convierta en árbol. En lugar de lamentar que la vida no nos da frutos, podemos observar qué es lo que la situación pide de nosotros y dárselo. Seguro que en el proceso descubro muchas cosas acerca de mí.

No importa lo despacio que avances, solo con dar un pequeño paso ya has salido del lugar donde estabas hasta ahora.

¿Estás listo para conseguir lo que te propones?

Punto 7.- “Sueña como si fueras a vivir siempre, vive como si fueras a morir mañana”.

Práctica propuesta:

Te invito a que pienses cuál es tu sueño, lo desgranes en objetivos y entres en acción.

Si tienes un sueño asegúrate que el camino que vas a transitar para alcanzarlo te haga feliz, porque es donde vas a estar la mayor parte del tiempo. Si disfrutas de cada paso, de todo lo que sucede sin juzgarlo, tu mente se abre a ver aprendizajes en todas las situaciones y a integrarlos con facilidad, cada persona que conoces te enriquece y la vida empieza a ser apasionante, porque la vuelves a contemplar con la mirada de un niño.

¿Cuál es tu sueño?

Gracias por leer, comentar y compartir este artículo.

Te invito a suscribirte a mi blog, te espero con un regalo de bienvenida.

Un fortísimo abrazo.

Regina Prieto.

Reseña del libro “La biología del presente”

Enlace al podcast completo:

¿Sabías que cuando percibes una amenaza se activa en tu cuerpo la biología de la supervivencia y el miedo aparece? Es un estado de alerta que mantenido en el tiempo afecta negativamente a la salud, estado de ánimo y actitud.

Pero lo más inquietante es que el 98% del tiempo, este estado de alerta se desencadena a causa de mi indisposición ante amenazas que no son reales, solo viven en mi mente, responden a mi interpretación de la realidad y pueden ser evitadas.

¿Cómo puedo dejar de sobrevivir para empezar a vivir? Este libro trata de arrojar luz sobre ésta y otras cuestiones.

David del Rosario, investigador en neurociencia y divulgador, aporta un punto de vista científico y Sergi Torres, una de las voces actuales más escuchadas en el ámbito de la autoindagación y la no dualidad, aporta su visión espiritual.

Con una mentalidad abierta ponen en común ideas, que no nos dejan indiferentes, con la intención de agitar las férreas estructuras mentales que nos atrapan en una vida insatisfactoria.

Sin tratar de imponer ningún criterio, nos invitan a la reflexión y al cuestionamiento interno, para acompañarnos a descubrir que son nuestros pensamientos los que nos anclan al miedo y nos impide disfrutar del presente.

A continuación expongo algunas ideas planteadas en el libro:

Punto 1.- La biología de la supervivencia tiene la función de proteger nuestro organismo de todo aquello que lo pueda lastimar o poner en peligro.

Se trata de un impacto de un lapso de tiempo corto, que nos impulsa a dar una respuesta de lucha, huida o bloqueo, y así poder escapar o enfrentarnos a la amenaza existente.

La reacción que se produce en tu cuerpo cuando de repente ves una serpiente a escasos metros de ti, proviene de la biología de la supervivencia, lo cual es fantástico porque nos ayuda a sobrevivir.

¿Cuál es el problema entonces?

Nuestro organismo no es capaz de diferenciar un miedo real de un miedo que ha nacido en tu mente, lo cual sucede el 98% del tiempo, y se desencadenan en él las mismas reacciones. Cuando éstas se perpetúan en el tiempo, tienen efectos nocivos sobre el organismo, y nuestra salud.

Como principales reacciones, se dispara el estrés y se produce una redistribución de energía en nuestro cuerpo. La prioridad del cerebro es ponernos a salvo del peligro, por ello necesita energía extra para que el cuerpo disponga de más velocidad y resistencia.

Este plus de energía la obtiene dejando a mínimos los procesos a largo plazo: la digestión, la reproducción, el crecimiento y nuestro médico interno (sistemas de defensa y regeneración celular) encargado de mantener en equilibrio nuestra salud, que dejan de funcionar correctamente, disparándose con ello la probabilidad de enfermar.

¿Cuál es la causa de que esto suceda? Nuestra forma de pensar y de percibir las situaciones.

Disparan mi sistema de amenaza un semáforo en rojo cuando tengo prisa, mi jefe llamándome al despacho sin motivo aparente, el vecino poniendo música en la madrugada…

”La manera de vivir que nos hemos inventado incluye una voz en la cabeza que nos indica constantemente lo doloroso que es el presente debido a aquellas situaciones dolorosas del pasado, lo insatisfactorio que es el presente debido a que no sucede lo que deseamos que suceda, y lo temeroso que resulta ser el presente por miedo a que en un futuro imaginado termine sucediendo lo que no queremos que suceda. ¡Menuda locura!

El presente es el único instante de vida del que disponemos. Convertirlo en nuestro enemigo nos aleja de la vida, y sin ser conscientes de ello lo convertimos en algo de lo que huir ¡como si la vida fuera una amenaza! Cuando rechazamos el presente activamos un patrón de supervivencia que no nos permite ser conscientes del presente.”

Sergi Torres.

Punto 2.- Miedo y confianza, dos caras de una misma moneda.

Nuestros recuerdos y proyecciones futuras, no están diseñados para dirigir una vida, sino para ahorrar energía, sin embargo, nos atrapan en nuestra imagen personal del mundo.

“Rastreando los circuitos neuronales del miedo aprendemos que la biología de la supervivencia depende de las cosas que percibimos y pensamos, del pasado y de las proyecciones futuras, e impulsa tanto sensaciones corporales como cambios en el funcionamiento de diferentes órganos.”

“La neurociencia nos enseña que la confianza y el miedo usan las mismas redes neuronales para funcionar. Son las dos caras de una misma moneda. Por lo tanto no pueden estar activas al mismo tiempo.”

David del Rosario.

Nos explican que cada vez que nos resistimos a vivir lo que sucede, el cerebro lo interpreta como una amenaza de la cual defenderse, y eso es clave para que se active la biología de la supervivencia. El hecho de estar constantemente percibiendo como amenazas, personas, situaciones y cosas que en realidad no lo son, nos ha anclado en una forma de vivir basada en el miedo, que al ser común a todos, hemos normalizado.

La ciencia nos muestra que la aceptación de la realidad, de la que tanto se habla en el ámbito espiritual, no solo tiene beneficios emocionales, sino que es una de las claves para tener una buena salud.

Punto 3.- El poder de los pensamientos.

¿Cómo podemos dejar de ver amenazas donde no las hay? Cambiando mí forma de interpretar la realidad.

¿Y cómo la cambio? Cuestionando los pensamientos que hasta ahora he dado por ciertos.

Tenemos el hábito de tomar como válido todo lo que pensamos y eso nos ha llevado a identificarnos con nuestros pensamientos, sin embargo, lo que pensamos no nos define.

Un pensamiento es una propuesta neuronal, una predicción cerebral que puedes decidir usar o no.

La mentalidad reactiva cree que el origen de lo que piensa y siente procede del estímulo externo, “la navidad me pone triste”. Pero si así fuera todos pensaríamos lo mismo y reaccionaríamos de la misma forma ante un mismo estímulo, pero no es así. Algunos disfrutamos la navidad como niños…

Una vez que tu cerebro detecta el estímulo, lo interpreta en base a tres premisas: experiencias pasadas, expectativas de futuro y base genética (somos genéticamente idénticos en un 99%). A partir de ahí, tu cerebro propone un pensamiento en cada situación de vida.

Como sucede con el corrector del móvil cuando termina las palabras que empezamos a escribir, a veces acierta y otras no, podemos optar por desechar las palabras que no nos sean útiles.

Lo mismo sucede con los pensamientos, si tomas el hábito de observarlos antes de creértelos, antes de reaccionar automáticamente, puedes valorar si son útiles para vivir esta situación presente, y si no es así, desecharlos ¿Cómo? Y esta es la clave, dejando de prestarles atención.

“La propuesta es un cambio radical de paradigma: dejar de ver los pensamientos en función de si son verdad o mentira y comenzar a verlos según su utilidad en ese momento. Y para ello tengo que atender únicamente a mi sensación básica.” “No inviertas ni un ápice de energía en una construcción mental inútil. Sin atención sostenida, tu cerebro interpreta el pensamiento como una propuesta inútil y lo tira. Al tirarlo la probabilidad de que sea propuesto en una situación futura similar disminuye. Aplicar la premisa usar o tirar en nuestro día a día, nos permite reeducar nuestro cerebro de forma consciente.”

David del Rosario.

Nos explican que un pensamiento es una energía electroquímica, cunado ponemos la atención continuada sobre un pensamiento, nuestro cerebro la traduce a una energía química que el resto de células del cuerpo son capaces de entender, lo que da lugar a las sensaciones que conceptualizamos como emociones. La emoción nos empuja a actuar y esa acción trae consigo unos resultados y una situación de vida concreta.

¿Cómo calibrar si un pensamiento es útil para vivir mi presente? Las emociones son el indicador más fiable. Pregúntate qué sientes ¿Bienestar o malestar? ¿Tranquilidad o excitación?

¿Tengo que estar revisando mis pensamientos constantemente? No, sólo cuando sientas malestar o excitación excesiva. La sensación básica te indicará si el pensamiento es útil.

¿Podemos ponerlo en práctica con todos los pensamientos?

La propuesta de desechar pensamientos funciona en el 85% de los casos, cuando detectas con claridad cuál es el pensamiento que ha generado la emoción.

Existe otro tipo de pensamientos que requieren de un abordaje distinto, las emociones enredadas. Pensamiento generador y emoción se han disociado. En ese caso no podemos desechar el pensamiento porque no identificamos cual es. Así que sentir la emoción plenamente sería lo más indicado.

“Sentir la emoción cuando la sentimos, fomenta la biología del presente. La clave consiste en hacer un movimiento vertical de lo que sientes, hacia adentro, desvinculando del contexto la responsabilidad de lo que sientes. Cuando sientes lo que sientes plenamente, sin rechazarlo, aparece la calma porque asumes lo que ves, estás más allá de tu interpretación de la situación. Es cuando te das cuenta que no es necesario que la situación cambie para tu estar tranquilo, te liberas de ello.”

Sergi Torres.

El tercer tipo de pensamientos, al que hacen referencia, son los que más interés me ha suscitado. Se trata de los pensamientos esenciales. Pensamientos inspirados que no se rigen por ninguna lógica, no son producto de nuestro esfuerzo y tienen la capacidad de transformar la mentalidad de la persona que los recibe.

Nos explican, cómo en el caso de Arquímedes y su famoso eureka, el proceso creativo nos lleva por tres etapas: Preparación, resolución espontánea y toma de consciencia.

El conjunto de neuronas que trabajan cuando “no hacemos nada” se conoce como red neuronal por defecto y consume el 90-95% de energía cerebral. Esta red, toma la imagen mental creada en la etapa de preparación como punto de partida, y se pondrá a trabajar hasta dar con la solución. Lo sorprendente es que cuando te preocupas o buscas la solución racionalmente, la red neuronal por defecto deja de trabajar en la resolución del problema.

Así pues, aunque sea contrario a nuestra inercia, vivir el presente, fluir, divagar o divertirse son los máximos promotores de la etapa de resolución espontanea. El miedo, la preocupación, la presión desmedida, el estrés o el esfuerzo no hacen más que posponer la solución.

Cuando no vivimos en un estado mental creativo, vivimos en un estado reactivo y sufrimos.

La invitación de los autores es a experimentar cómo la confianza y la honestidad promueven la biología del presente y la creatividad, que son nuestro estado natural.

¿Cuál es el escollo que nos encontramos cuando empezamos a cuestionar nuestros pensamientos? La mente evita ser cuestionada forzando una explicación lógica cuando se enfrenta a ideas que ponen en jaque su coherencia. La mentalidad superviviente trata de mantener en pie su sistema de pensamiento, para poder seguir dando las mismas propuestas neuronales que usa frecuentemente.

“Establecemos reglas y procesos para todo. Una vez normalizados, los procesos que nosotros mismos hemos creado pasan a controlarnos.”

David del Rosario.

Así nos dicen que sólo el que no sabe mira, el cerebro deja de ver cuando cree saber. No se trata de sustituir unas certezas por otras, sino de contemplar nuevas ideas que te abran a flexibilizar tu mente, para si así lo deseas, tener la posibilidad de liberarte de tu sistema de creencias que te encierra en una visión sesgada y temerosa de la realidad. Esa es la clave y la decisión que cada uno es libre de tomar.

Para que algo sea verdad debería ser verdad para todos en todo momento.

Punto 4. ¿La mente es un producto exclusivo del cerebro?

Nos explican que ningún experimento científico hasta la fecha ha evidenciado que la mente, ese campo donde pensamos, recordamos, amamos o sentimos, sea un producto exclusivo del cerebro.

Con la información actual se asume que interviene el cuerpo en su totalidad, por ejemplo, existe una relación entre la microbiota intestinal, y las acciones mentales, la conexión es tal que muchos científicos se refieren al sistema digestivo como el segundo cerebro.

En cambio pocos están dispuestos a asumir que la mente tampoco es un producto exclusivo del cuerpo.

¿Sabías que de toda la información que nos rodea, el cuerpo humano sólo puede captar una pequeñísima porción mediante los sentidos?

Un sentido es un órgano capaz de traducir información a un lenguaje que el cerebro es capaz de entender, pero existen muchos aspectos que somos incapaces de percibir, como por ejemplo los infrasonidos que utilizan las ballenas para comunicarse. Que no seamos capaces de percibirlo no significa que no exista, incluso a veces los podemos medir.

Según los autores, lo que denominamos “conciencia universal” viene a representar el 100% de la información que nos rodea. Y nuestra “consciencia individual humana”, toma forma a partir de la escasa información captada a través de nuestros sentidos, que se estima en un 5% de la consciencia universal.

Es decir, sólo seríamos capaces de percibir un 5% del total de la información que nos rodea, y sobre esta información tan reducida construimos nuestro sistema de pensamiento, y creemos además que éste es fidedigno e incuestionable.

Vivir como si sólo fuera real lo que puedo percibir, pudiendo captar sólo el 5% de lo que nos rodea ¿No crees que nos hace tener una visión sesgada y absolutamente limitada de lo que es la vida en realidad y de la infinidad de posibilidades que tal vez existan?

¿Creer que sé el porqué de las situaciones y lo que más me conviene, contando con una visión tan sesgada, no crees que deja un margen de error descomunal en mis interpretaciones?

Nos explican algo fascinante, el cerebro humano emite señales electromagnéticas todo el tiempo, igual que una antena pero a menor intensidad. Con técnicas de hiperescaner se ha podido ver que los cerebros tienden de forma natural a sincronizarse, bailando al mismo son y funcionando de manera única.

Desde un punto de vista cerebral, aunque poco se sabe aún de este tema, una relación podría ser una oportunidad, una puerta de entrada a nuevos aspectos de mi mente, a lugares a los que no puedo acceder por mí mismo porque mi cerebro no sabe cómo vibrar de ese modo si no se sintoniza con el tuyo.

Desde esa perspectiva, los demás nos permitirían ampliar nuestra consciencia individual. Nos permitirían entrar en espacios de la consciencia universal a los que somos incapaces de acceder por nosotros mismos.

Se ha podido ver incluso que el aprendizaje se da con más probabilidad cuando cerebro de profesor y alumno están perfectamente sincronizados.

Cada vez que nos relacionamos con alguien, tratando de obtener un beneficio propio o de protegernos de lo ajeno, tenemos miedo, en ese momento nos desintonizamos y vivimos solos entre un millón de personas. Uno de los factores clave para sintonizar es la confianza y la honestidad.

El miedo como forma de vida promueve el estrés crónico y nos predispone a la enfermedad.

Así pues, la invitación es, alinear nuestro comportamiento con la forma de funcionar de la mente, el organismo, el universo y la vida, a atreves de la autoindagación.

No importa si un pensamiento parece verdad o mentira. La importancia radica en si un pensamiento es útil o inútil para vivir este momento, y la sensación básica o emoción que sentimos es la brújula que nos informa acerca de su utilidad.

Una lectura muy recomendable para expandir tu mirada y devolverte la atención.

“Estamos considerando la posibilidad de un nuevo modelo de vida donde se acepta y se asume la experiencia a tiempo real, sin la necesidad de juzgarla para entenderla.”

Sergi Torres.

¿Lo probamos?

Gracias por leer, comentar y compartir este artículo.

Un fortísimo abrazo.

Regina Prieto.

Te invito a suscribirte a mi blog, te espero con un regalo de bienvenida.

¿Cómo podemos mejorar nuestra comunicación?

Enlace al podcast (audio) completo:

¿Por qué en ocasiones nos cuesta tanto entendernos con alguien? ¿Cómo podemos favorecer la comunicación con otra persona?

Existen algunos retos en la comunicación que a menudo no tenemos en cuenta, y son fundamentales para que exista una buena comprensión.

En primer lugar,

Cuando dos personas tratan de comunicarse no se dan cuenta que hablar un mismo idioma no significa necesariamente expresarse en los mismos términos.

No es un tema semántico únicamente, cuando hablamos, atribuimos a cada palabra de forma implícita, un conjunto de conductas asociadas, que para nosotros se desprenden de forma lógica de ellas.

El tema es que si yo parto de la base que esas conductas son las mismas para mí que para ti, en la mayoría de los cosas me estaré equivocando. Damos por sentado que el significado de las palabras es el mismo para todos, y no es así.

Y me explico, si por ejemplo yo te digo que para mí el RESPETO es básico en una relación, y tú estás de acuerdo en respetarme, muy probablemente no estaremos hablando de lo mismo. ¿Por qué? Porque no hemos aclarado que es para mí y para ti el respeto. Y no me refiero a una explicación teórica y abstracta, sino a cuales son las conductas concretas que en el día a día, son para mí, expresión de la palabra respeto.

Si lo que yo entiendo por RESPETO es:

  • Que siempre me digas la verdad.
  • Que me hables con un tono de voz agradable.
  • Que me llames una vez por semana para saber cómo estoy.
  • Que me animes cunado me siento mal.
  • Que me valores cuando mes siento inseguro.
  • Que me felicites por mis éxitos.

Cualquier conducta que tú realices fuera de estos términos, para mi supondrá una falta de respeto, y además me parecerá ilógico tu comportamiento porque aseguraste que me ibas a respetar.

Efectivamente puede ser que exista una falta deliberada de respeto, pero también podríamos estar ante otra situación, y es que para la otra persona el respeto consista únicamente en no mentir, sin más.

Cuando yo creo que te estoy respetando y tú no te sientes respetado, se produce un desajuste que termina minando la relación y la confianza.

Que importante es poner en claro con otra persona cuales son los valores de cada uno, y qué conductas asociadas se desprenden de ello. Así sabremos si existe una afinidad real entre nuestros significados, porque la finalidad no es hablar sino comunicarnos, es decir, que el mensaje no solo parta de mí, sino que llegue a la otra persona y que ésta alcance una comprensión lo más fidedigna posible de lo que quiero transmitir.

No se trata de sentarnos y hacer una lista de valores y sus conductas asociadas, aunque si existe la confianza necesaria es un bonito ejercicio para hacer en común. Pero sin necesidad de ser tan explícitos, podemos aprovechar una conversación informal en la que la otra persona hable de la importancia de la amistad, para preguntarle ¿Qué es la amistad para ti? O ¿Cómo te relacionas con tus amistades?… la idea es poder indagar en ello porque si no, tu mente se queda con la información de lo que la amistad significa para ti, y esperarás comportamientos en el otro que no se darán, porque lo que está en tu mente es tu versión de amistad y no la suya.

Si no existe la suficiente confianza para hablar abiertamente con la otra persona, simplemente ten en cuenta que en la comunicación, sus conceptos y los tuyos pueden ser distintos. En ese caso, puedes observar su proceder, e ir haciéndote un mapa interno en base a sus conductas, para poder hacerte una idea aproximada.

La invitación es abrirnos, no sólo a escuchar las palabras, sino a entender que hay detrás de los significados.

Las palabras son herramientas creadas para facilitar la comunicación, pero el ser humano es tan complejo que los matices que cada uno le da a un concepto, pueden llegar a ser muy distintos.

En segundo lugar,

Cuando hablamos con alguien nuestra mente compara y calibra la situación con otros momentos vividos anteriormente con ella, o evoca recuerdos similares vividos con otras personas. De algún modo el cerebro busca referencias que nos puedan servir de ayuda para manejar la situación actual, pero eso nos lleva a error, y nos condiciona, porque lo que sucede ahora, no tiene por qué ser igual a lo que sucedió en una situación pasada.

Cuantas veces, sólo con mirar a alguien, por su gesto o su expresión ya crees saber qué siente y qué intenciones tiene, sin darnos cuenta que no tengo la certeza de que mi valoración sea adecuada.

Si bien es cierto que las neuronas espejo pueden detectar no solo la acción de otra persona, sino también la intención que hay detrás de la acción, y sobre todo, su emoción. Es igual de cierto que cuando estoy juzgando, mi percepción estará condicionada y existirá una incoherencia de información que me confundirá y no me permite abrirme a una comunicación real.

Creemos equivocadamente que lo que sucedió en el pasado me ayuda a afrontar mejor mi presente y mi futuro, pero no es así, por una simple razón: cada instante es diferente, cada persona es distinta, incluso la misma persona no tiene por qué actuar igual hoy que hace una semana… y si traigo a mi memoria un recuerdo que empaña el momento presente, lo estaré viendo distorsionado y referenciado a esa situación anterior, porque ya existe un prejuicio en mí, que de forma automática condiciona mi pensar, mi sentir y mi actuar.

Por ejemplo si creo que con mi jefe no se puede hablar porque no escucha, ya no me esforzaré por comunicarme con él, porque creeré antes de empezar, que de nada servirá. Así que estamos cogiendo situaciones pasadas para proyectarlas en el tiempo y creer que el presente y el futuro será más de lo mismo, cuando en realidad no lo sabemos.

El otro día escuchaba una conferencia de Sergi Torres, en la que decía que en cada instante presente tenemos la posibilidad de escoger ser libres de nuestro pasado y de nuestro futuro. No tenemos por qué ser el producto de nuestras experiencias pasadas, ni tampoco tenemos por qué ser esclavos de nuestros deseos y expectativas futuras, porque todos los pensamientos se crean en el presente.

Si te pido que ahora mismo pienses en el mejor momento de tus últimas vacaciones, te podrás dar cuenta que ese pensamiento lo tienes que armar ahora, en este momento. Aunque tengas una fuerte sensación de pasado, si el pensamiento está incidiendo en ti ahora, es porque lo estas reviviendo a tiempo presente.

La función de nuestra memoria es la de ahorrar energía, no la de condicionar mis decisiones presentes con mis recuerdos.

Todo lo que creemos que forma parte de nuestra historia, somos libres de soltarlo ahora, si no lo hacemos es porque creemos que nos define. ¿Quién sería yo sin mis recuerdos, sin mi historia, sin mi pasado?

Pero podemos darnos cuenta que yo genero mis pensamientos, y del mismo modo que lo hago, puedo dejar de hacerlo. Lo que ocurre es que el mecanismo es tan rápido y está tan automatizado que pensamos que no tenemos elección. Pero no es así, siempre puedo detener mi mente y cuestionarla. La mente es un maravilloso instrumento, pero tiene sus errores, sus sesgos cognitivos, que nos pueden perjudicar si no prestamos atención.

La implicación de dejar de juzgar es enorme, porque recuperas tu libertad de ser y actuar sin condicionantes previos, sin expectativas que te aten a un futuro que ya anticipo como será, en base a mi pasado.

El juicio aparecerá de forma automática, pero yo tengo la posibilidad de darme cuenta de ello y decirme a mí mismo, estoy creyendo que esta persona viene triste, pero en realidad no lo sé, veamos qué me cuenta.

Esto se ve muy claramente cuando ya he tenido discrepancias con alguien respecto a un tema concreto, o bien evito tocarlo, o bien me pongo a la defensiva creyendo saber lo que me dirá, pero eso no nos deja espacio para que nada nuevo pueda surgir, y se repetirá el mismo resultado una y otra vez. 

Soltar los juicios en primera instancia asusta porque nos deja sin referencias, y nos abre a la visión que cualquier posibilidad es viable, pero es necesario para poder comunicarme con alguien sin que los prejuicios se interpongan entre nosotros.

En tercer lugar,

La necesidad de tener razón. Si observas, mientras otra persona te habla, tu mente ya está pensando qué va a responderle. Eso no nos permite una escucha real porque parte de nuestra atención está pensando qué decir.

¿Por qué sucede esto? Porque en realidad no tenemos tanto interés en el otro, sino en argumentar para tener razón, en justificarnos y exonerarnos de culpas si percibimos un reproche, o en calibrar en qué punto la otra persona se equivoca para poder corregirla. Para nosotros es muy importante tener razón, nos identificamos con nuestras opiniones, porque creemos que nos definen.

Hemos aprendido a funcionar así, pero es muy interesante darse cuenta que nadie tiene la verdad absoluta de nada, porque no percibimos la realidad, percibimos lo que somos, la naturaleza de la percepción es siempre subjetiva. Es como tratar de convencer a alguien que el verde es mejor que el azul.

Si pudiéramos hablar con los demás respetando su punto de vista, sin necesidad de pensar que es erróneo, simplemente porque es distinto al mío, lo que sucedería es que mi atención se centraría en una escucha honesta.

Inconscientemente somos capaces de percibir si alguien nos escucha con atención plena y a ese nivel nuestra actitud y predisposición se abren de un modo totalmente distinto para que la comunicación pueda fluir.

Si observas, la necesidad de tener razón nos impide adquirir nuevos aprendizajes, porque cuando crees saberlo todo no te abres a puntos de vista diferentes y a propuestas nuevas. Sólo quien es consciente de que no tiene la verdad absoluta, que no tiene todas las respuestas, puede aprender. No hace falta tener ante ti una eminencia o un profesor, cualquier persona que se cruza en tu camino te puede dar la clave que necesitas en ese momento, si te abres a observar.

La virtud de los grandes sabios es la humildad, como dijo Sócrates “Sólo sé que no se nada”.

Creer que yo tengo razón, hace que mi forma de pensar sea rígida, intransigente y arrogante, por consiguiente esa será mi forma de comportarme conmigo mismo y con los demás. No se trata de adoptar nuevas verdades, sólo se trata de darse cuenta que hay mil formas de ver una realidad y eso te enriquece, ayuda a flexibilizar tu mente y a ver opciones que antes no contemplabas.

Así que ante una conversación, trata de escuchar sin necesidad de determinar si lo que decide la otra persona es cierto o no, es su visión, su forma de interpretar la realidad, más bien observa que puedes aprender tú de ello.

Tú puedes mantener tu opinión o no, exteriorizarla o no, sólo hablamos de una apertura mental interna que facilita la comunicación y expande mi visión porque puedo ver distintos paisaje desde el valle que desde la cima.

Recuerda prestar atención, mientras piensas no estas escuchando, el cerebro no puede hacer las dos cosas a la vez.

En cuarto lugar,

A mi modo de ver, hay algo importante que tener en cuenta en la comunicación. Porque a veces las actitudes de alguien nos irritan, incluso su simple presencia nos puede incomodar.

Como veíamos anteriormente, siempre estamos interpretando. Lo mismo sucede cuando vemos a una persona. Lo que yo veo en ella proviene de mí, de mis juicios, no la estoy viendo a ella en realidad, la percepción hace que tenga una visión sesgada y distorsionada de las personas y las situaciones.

¿Cómo podemos comprobar esta afirmación? Es sencillo, si yo escojo a alguien y le pregunto a 10 personas qué ven en ella, tendré 10 definiciones distintas. Porque cada una estará interpretándola en base a sus experiencias pasadas, sus creencias, sus expectativas y su estado de ánimo, y todas esas variables son distintas en cada persona. Cada uno se fijará en cosas distintas en función de sus intereses, de lo que considere importante, o en lo que su atención se esté enfocando en este momento de vida.

Pero si vamos un paso más allá, podemos ver que cuando algo nos gusta o nos disgusta en demasía de otra persona, es porque aparte de interpretarla, estoy proyectando en ella algo que no está resuelto en mí.

Si me molesta mucho que mi jefe grite, puede ser que yo no me permita gritar al considerarlo inapropiado, pero en ocasiones me encantaría hacerlo, sin darme cuenta lo estoy reprimiendo y eso me causa conflicto y cuando veo a alguien que sí se lo permite, me enojo.

Puede ser porque mi padre gritara cuando yo era pequeño y eso me asustaba, y cada vez que oigo gritos evoco ese recuerdo… en cualquier caso, sea cual sea el motivo, lo que está claro es que el malestar proviene de mí y la otra persona simplemente lo detona. Si ese malestar no estuviera previamente en mí, no habría nada que detonar.

Si me doy cuenta de ello, puedo entenderlo, y los gritos seguirán sin gustarme, pero dejaré de sufrirlos. Lo que me afecta de los demás tiene más que ver conmigo que con los demás.

Y si vamos otro paso más allá me podría preguntar, ¿para qué trabajo con alguien que grita si eso me incomoda? Tal vez esta relación apunte directamente a algo que hay que sanar en mí, que de no ser por esa persona no estaría viendo. Si en lugar de evitarla o culparla, cambio el foco para buscar en mí, es cuando esa persona se convierte en mi maestra y puedo agradecer su función.

La solución no está en que mi jefe deje de gritar, sino en que yo me dé cuenta que si no quiero trabajar con alguien así, tengo la libertad de marcharme. Puede que eso me confronte con mi miedo a la inestabilidad o a no encontrar otro trabajo. La honestidad con uno mismo nos hace libres de irnos o de quedarnos, pero dejamos de proyectar culpas en los otros para darnos cuenta que los demás son como son, sin más.

Es tan amplio el aprendizaje que podemos extraer de cada persona que se cruza en nuestro camino. La propuesta es observar y en lugar de pretender que cambie, centrarnos en averiguar ¿Qué me está enseñando esa persona de mí? ¿Qué aspecto de mí no está resuelto y gracias a ella me he dado cuenta y lo puedo atender?

Las causas siempre están en nosotros y eso nos da un enorme poder, el de la responsabilidad, ¿lo vas a usar? La recomendación es dejar de buscar culpables externos y poner foco en ti para atenderte.

En quinto lugar,

Así pues, para mejorar la comunicación podemos poner en práctica la escucha empática ¿Cómo?

  • Punto 1: Atender con todos mis sentidos cuando alguien quiera hablar conmigo, encontrar el momento adecuado, dejar el móvil, cerrar el ordenador y prestarle toda mi atención.
  • Punto 2: Escuchar y observar a la otra persona, sus palabras y sus actitudes no verbales.
  • Punto 3: Una vez que he escuchado, tengo que asegurarme de que he entendido y la mejor manera de hacerlo es preguntar. Así podré resolver las dudas que me hayan surgido y completar la información para poder entender sus circunstancias y cómo se siente.
  • Punto 4: Reformular, repitiendo lo que has entendido es otra manera de asegurar que he entendido correctamente a la otra persona y que ésta se sienta comprendida por ti.
  • Punto 5: Si ponemos toda nuestra intención en escuchar al otro sin juzgar, sin la necesidad de tener razón, mirando el significado que hay detrás de las palabras y entendiendo que lo que me disgusta de ella está en mí. Nos acercaremos a una comprensión de la comunicación nunca antes experimentada.

¿Lo probamos?

Por último quería compartir un poema de Jorge Bucay que me pareció hermoso:

"Quiero que me oigas sin juzgarme. 
Quiero que opines sin aconsejarme. 
Quiero que confíes en mí sin exigirme. 
Quiero que me ayudes sin intentar decidir por mí. 
Quiero que me cuides sin anularme. 
Quiero que me mires sin proyectar tus cosas en mí. 
Quiero que me abraces sin asfixiarme. 
Quiero que me animes sin empujarme. 
Quiero que me sostengas sin hacerte cargo de mí. 
Quiero que me protejas sin mentiras. 
Quiero que te acerques sin invadirme. 
Quiero que conozcas las cosas mías que más te disgusten, 
que las aceptes y no pretendas cambiarlas. 
Quiero que sepas que hoy puedes contar conmigo, sin condiciones."

Recuerda que no podemos recibir lo que no estamos dispuestos a dar.

Gracias por leer, comentar y compartir este artículo.

Si quieres saber más acerca de la percepción y los sesgos cognitivos hablo ampliamente de ello en el artículo y podcast “¿Somos nuestra personalidad?”.

Un fortísimo abrazo.

Regina Prieto.

Te invito a suscribirte a mi blog, te espero con un regalo de bienvenida.

Cuestionando el apego y la necesidad

Enlace al podcast (audio) completo:

¿Realmente perdemos cosas, personas y situaciones? ¿O es nuestro apego a ellas, el que nos hace vivirlo así?

Yo soy la primera que en ocasiones he sentido perder algo o a alguien, pero lo cierto es que lo que nosotros denominamos pérdida, responde a un flujo natural de la vida. Vivimos en un mundo de formas y energías, y como tal, éstas se transforman de manera inevitable.

Querer que se mantengan indefinidamente en el tiempo nos condena a sufrir, porque simplemente es imposible. Desear que los árboles no pierdan sus hojas en otoño, es inútil porque seguirán su ciclo natural independientemente de nuestra opinión. Y así debe ser, ¿Quién tiene más sabiduría? ¿La vida que ordena todos los procesos naturales, o yo?

¿Y si pudiéramos tomar consciencia y elegir no sufrir cuando algo termina, o cuando no alcanzo lo que creo necesitar?

Como habrás oído anteriormente, “el dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional”. Y sí, cuando uno sufre, esta frase resulta ser de poco consuelo, es más, nos puede incluso llegar a irritar. Yo tampoco la entendía hace un tiempo, y cuando me sentía presa del sufrimiento, no era consciente que estaba a una decisión de distancia de salir de él.

El apego proviene de mi absoluta creencia de necesitar algo concreto para ser feliz: Una persona, un trabajo, una casa… que para mí es una verdad incuestionable.

Tras la necesidad se esconde el miedo. Miedo a perder, miedo a la soledad, miedo al cambio…

Esta forma de pensar sustentada en el miedo y la carencia es disfuncional: Porque por un lado, condiciona mi felicidad y la posterga hasta el momento en que consiga alcanzar aquello que necesito, lo cual no me permite disfrutar plenamente del presente, puesto que ahora me falta algo. Pero por otro lado, cuando al fin obtengo lo que ansío, siempre subyace el miedo a perderlo porque pienso que sin ello dejaré de ser feliz. ¿Tiene algún sentido? Obviamente no. Desde este patrón de pensamiento no hay salida del sufrimiento.

Esa forma de pensar, la hemos creado nosotros, no nacimos con ella, ha sido forjada a base de imitación y aprendizajes y consolidada mediante experiencias, porque como hemos visto, todas ellas conducen a un único resultado: el sufrimiento, por la simple razón que se sustenta en el miedo y la creencia que me falta algo o alguien para ser feliz.

La buena noticia es que puesto que esta forma de pensar la hemos creado nosotros, si nos damos cuenta que nos impide ser feliz, la podemos cuestionar y cambiar.

Veamos cómo…

Punto 1: ¿En realidad necesito lo que estoy perdiendo?

Para empezar, la palabra perder implica posesión: mi marido, mi casa, mi trabajo… Cuando creo tener derechos sobre algo o alguien, desde ahí la perdida siempre es dolorosa, pero lo que me causa sufrimiento en realidad, es perder un rol: el rol de esposa, el rol de propietaria, el rol de empleada… porque me había identificado fuertemente con él, y por ello lo vives como si perdieras una parte de ti. El duelo dura tanto tiempo como te das cuenta que en realidad no lo necesitabas. Porque tú no eres un rol, ni una personalidad, eres mucho más que eso. Eres un ser completo, que no tienen ningún hueco que llenar con nada externo.  

Es fantástico poder compartir relaciones con personas y disfrutar de experiencias o cosas, pero sin apegarnos a la creencia de que sin ellas nuestra felicidad peligra, porque no es cierto. Desde nuestra forma de pensar creemos que no aferrarse a nada es estar en la más absoluta inestabilidad y soledad, pero nada más lejos de la realidad.

Cuando no crees necesitar algo o a alguien, es cuando puedes disfrutarlo de verdad, porque el miedo desaparece de la ecuación. Dejas de exigir que las situaciones y los comportamientos se adapten a lo que tú crees correcto, y sólo experimentas y fluyes con lo que sucede. Cuando en una relación está presente el apego, la necesidad o el miedo, no puede haber amor, por lo menos el amor con letras mayúsculas que todos merecemos dar y recibir.

Muchas veces en nuestra arrogancia creemos saber lo que necesitamos y lo que nos conviene. Pero del mismo modo que los árboles mudan las hojas para que las nuevas puedan brotar, a veces el cambio se impone en nuestras vidas porque es necesario, es momento de evolucionar, y nos resistimos a él porque sentimos miedo, en cualquiera de sus formas: Frustración, victimismo, sentimiento de injusticia, desprotección… lo cual nos genera un gran sufrimiento.

El problema, es que cuando sobreviene el cambio que ha irrumpido en mi vida, ya sea en de forma de abandono o de despido, nuestra atención únicamente se centra en valorar que lo sucedido no nos gusta y nos resistimos a vivirlo. Como no somos capaces de sostenerlo, sentimos culpa, o la proyectemos en el otro, lo cual nos atrapa en un círculo vicioso del que no sabemos salir.

Y es lógico porque hemos aprendido a vivirlo así, pero del mismo modo que lo aprendimos podemos aprender ahora a darle otro significado a lo que entendemos por pérdida, para poder quitarle toda la carga emocional que nos conduce a sufrir.

En ese momento, podemos tomar responsabilidad de nuestra vida y de nuestra situación, para ver más allá de la resistencia que genera mi mente, y darnos cuenta que el cambio, aunque no nos guste, dará paso a un aprendizaje y una evolución en mi vida.

Recuerda que lo que ya ha sucedido no se puede cambiar, pero siempre tenemos la opción de aprender de ello. Como se dice en Programación Neurolingüística: No existen errores, sólo resultados.

Punto 2.- En última instancia el apego surge porque no confiamos que la vida nos provea de lo que necesitamos en cada momento.

Pero ¿Por qué creo que lo que yo he pensado para mi vida es mejor que lo que se presenta en mi realidad?

Si lo vemos fríamente, no tiene mucho sentido creer que yo tengo la certeza que esa casa, ese trabajo o esa persona que anhelo, es la mejor opción para mí, entre todas las posibles viviendas, trabajos o personas del mundo, porque no tengo acceso a la información completa, no conozco todas las posibilidades.

¿Por qué nos apegamos entonces a esa en concreto y no a otra? Porque creer que la necesito me genera una emoción, un sentir y eso es lo que me mantiene enganchado. Me siento bien con esa persona porque creo que la necesito, me siento bien deseando esa casa porque la imagen que he generado en mi mente me produce satisfacción.

Pero si vamos más allá también podemos darnos cuenta que en realidad no sé qué es lo mejor para mí, de hecho la misma persona o situación puede ser maravillosa para mí y un auténtico desastre para ti. ¿Pero esa forma de catalogar los sucesos y las personas como buenos o malos, favorables o desfavorables, tiene un fundamento real?

Si observas, tildamos de favorable lo que se ajusta a nuestras expectativas, o lo que creemos que necesitamos. Y pensamos, en cambio, que es desfavorable todo lo que creemos que nos perjudica o lo que no encaja con mi previsión.

Es decir, cogemos una parte de la realidad y la valoramos en base a mi percepción sesgada de lo que me conviene, sin tener la información real de si eso es verdad.

Esta forma de vivir tarde o temprano conduce a la insatisfacción, porque el mundo, las personas y las situaciones no giran en torno a mis necesidades. Cuanto antes tomemos consciencia que debemos abandonar este patrón mental, antes dejaremos de sufrir.

Si lo miras desde ese punto de vista es fácil soltar esa forma de pensar en la que todos caemos, porque analizándolo fríamente, es bastante absurda.

Además podemos ver que en muchas ocasiones te aferraste a algo, te resiste a perderlo y sufriste cuando no lo tenías. Pero al transcurrir el tiempo te das cuenta que estás donde estás porque esa pérdida dejó espacio para que algo nuevo entrara en tu vida. Te abrió a explorar tus capacidades y recursos para poder adaptarte a una nueva situación, o te hizo conectar con un gran dolor que necesitabas liberar.

Piensa en las grandes pérdidas de tu vida por un momento, ¿Estarías donde estas ahora si no hubieran sucedido? Si tienes la tentación de pensar que estarías en un lugar o posición mejor, permíteme recordarte que eso, no lo sabes. Lo que sucede en muchas ocasiones es que la sanación a esos apegos y pérdidas no llega porque nos negamos a soltar y a sentir el dolor en toda su intensidad. Cuando nos sentimos víctimas de las circunstancias, no podemos ejercer nuestro poder, sólo podemos recuperarlo si somos cien por cien responsables de nuestra vida y de todo lo que acontece en ella.

Somos seres humanos y aunque nos de miedo experimentar según que emociones, lo cierto es que sentir es vivir. Cuando aceptamos el dolor y nos abrimos a sentirlo, sin juzgarlo y sin buscar culpables, despojándolo de la historia que lleva implícita, poco a poco esa intensa emoción se va transformando en algo distinto, que produce una gran liberación.

¿Cuántas veces te has quedado atrapado durante años en una situación que no te ayuda a avanzar? Lo conocido nos da una falsa sensación de seguridad y por eso nos resistimos al cambio.

Pero la seguridad tampoco tiene fundamento si la vemos con objetividad, porque como hemos visto al inicio, todo en la vida tiende al cambio. No podemos tener la certeza de nada.

Creer que tenemos todas las respuestas es un autoengaño que nos aprisiona en una forma de pensar, que a su vez genera una emoción concreta, que nos lleva a sufrir cuando nos confronta con la frustración, que tarde o temprano llegará, porque seamos honestos, la realidad no se doblega a mis necesidades imaginadas.

Punto 3.- Nuestra personalidad cree que estamos incompletos y por tanto genera pensamientos basados en el miedo, encaminados a la necesidad de cubrir ese hueco interior con algo externo, porque se siente carente.

Atendemos ciegamente a lo que pensamos sin cuestionarlo, porque nos identificamos con nuestra personalidad. Pero yo te pregunto ¿Si soy capaz de observar mi forma de pensar y darme cuenta racionalmente que me hace sufrir? ¿No es más sano dejar de pensar así?

“Llegamos a este mundo sin nada y nos iremos de él sin nada“, todo lo que encuentres en tu camino son experiencias que te van a enriquecer, a no ser que tu pensamiento interfiera creyendo necesitar lo que en realidad, no necesita.

¿Y si nos limitamos a experimentar lo que se presenta en nuestra realidad? ¿Y si amamos todo tal como es, tanto si viene como si se va?

Es tu responsabilidad cómo experimentas tu vida, nadie tiene el poder de hacerte sufrir. Los acontecimientos y las personas juegan su papel, pero tú decides si éste te afecta o no. Y no hay nada más cierto.

Eso no significa que si se presentan emociones porque creemos que estamos siendo tratados de forma injusta, las tenga que reprimir, al contrario, sentirlas sin juzgarlas es el camino para liberarlas. Pero cuando pase la intensidad inicial podemos observar la situación con curiosidad y cuestionar los pensamientos que me perjudican.

¿Y si nos diéramos cuenta que estamos más cerca de la felicidad cando aceptamos lo que sucede aquí y ahora? ¿Y si nos atreviéramos a decir no al miedo, a la carencia y al sufrimiento? ¿Y si nos diéramos cuenta que todo lo que pienso que necesito son sólo eso, pensamientos? ¿Y si nos abrimos a confiar en la vida sin resistencias?

Punto 4.- En mi opinión cuando un cambio acontece la vida esta pretendiendo equilibrarnos, pero nosotros nos negamos, causando sin saberlo más desequilibrio que tarde o temprano se tendrá que restablecer.

Un pájaro no se plantea si migrar al sur es bueno o malo, si le favorece o no hacer el nido en esa rama, simplemente fluye con la vida. La capacidad de razonar es un privilegio, pero cuando nos conduce a sufrir, podemos cuestionar lo que pensamos con total tranquilidad, porque hay algo que no estamos viendo con claridad.

Si soltamos la expectativa, confiamos en la vida y nos abrimos a vivir lo que acontece en nuestra realidad aquí y ahora, la necesidad y el apego dejarán de tener cabida y por tanto el sufrimiento se desvanecerá.

No digo que dejemos de tener deseos y objetivos porque nos dan una dirección y una ilusión, simplemente entiendo que aceptar lo que sucede con ganas de aprender es la opción más sabia, porque el cambio en la vida es inevitable y resistirse a él conduce al sufrimiento.

Cuando soplan fuertes vientos, los juncos se adaptan, pero los arboles rígidos se parten. Podemos aprender a ser juncos, está en nuestra mano y es nuestra responsabilidad vivir sin sufrir.

Recuerda, si creo que necesito algo no puedo disfrutarlo plenamente, porque siempre subyace el temor inconsciente a perderlo.

Lo único que necesitamos para ser felices es estar en coherencia interna y eso significa que pensemos, sintamos y actuemos, alineados con la realidad que experimentamos aquí y ahora. En el momento que se presenta alguna discordancia empezamos a sufrir.

Y yo te pregunto, ¿Cuándo esta ecuación se desajusta y nos sentimos mal, qué es más sencillo, cambiar la realidad, o mi forma de pensar

Tú no eres tus pensamientos, si te hacen sufrir, por favor, no les des crédito.

Aunque creas tener razón cuestiónalo, tu mente no tiene todas las respuestas, porque no conoce todas las posibilidades y parte de una percepción sesgada y distorsionada de la realidad.

Si te interesa el tema de la percepción hablo ampliamente de ello en el artículo “¿somos nuestra personalidad?”

Si te interesa el tema del patrón mental racional que nos limita, hablo ampliamente de ello en el artículo “reseña del libro resetea tu mente.” Del Dr. Mario Alonso Puig.

Gracias por leer, comentar y compartir este artículo.

Te invito a suscribirte a mi blog, ¡Te espero con un regalo de bienvenida!

Un fortísimo abrazo.

Regina.

¿Somos nuestra personalidad?

Enlace al podcast (audio) completo:

Todos nosotros nos definimos de una determinada manera: Soy valiente, soy tímido, soy fuerte, soy sensible, soy rápido, soy hábil, soy torpe…

Nos identificamos de tal forma con estas “etiquetas”, que llegamos a creer que somos como nos definimos. Y eso nos lleva a creer firmemente, que no podemos ser de otro modo.

Pero, ¿Te has parado a pensar realmente por qué crees ser cómo eres?

Para entenderlo es muy útil conocer el proceso de manifestación: Lo que percibo incide en lo que pienso, que a su vez inciden en cómo me siento, todo ello configura mi actitud, que dará lugar a unas acciones determinadas y a unos resultados concretos. Todo este proceso determina cómo creo ser.

Pongamos un ejemplo: Si yo creo que soy tímido porque en el pasado he actuado con timidez, mis acciones y resultados llevaran a consolidar mi creencia de que soy una persona tímida. Me percibiré y me sentiré así, y creeré que no puedo ser de otro modo.

Como hemos visto, este ciclo se inicia con mi percepción de la realidad y de mí mismo, y se retroalimenta y perpetúa en el tiempo, puesto que los resultados que tengo refuerzan mis creencias previas, que a su vez siguen afectando a mi sentir y a mi percepción.

Podré salir de este círculo vicioso en el cual estoy atrapado, y ser libre de comportarme acorde a cada situación y no a mis “etiquetas”, cuando tome consciencia de algunas cosas:

En primer lugar: La clave está en la percepción. Si soy capaz de percibir la realidad y a mí mismo de otro modo, seré libre de actuar como me plazca ante cualquier situación.

Veamos entonces en que consiste la percepción: ¿Sabías que nadie percibe la realidad tal como es, y que todos nosotros vemos la realidad de forma distinta? A mí me parece sorprendente, pero así es.

Y me explico, en la percepción, capto los estímulos externos a través de mis sentidos (vista, oído, olfato, tacto y gusto). Mi cerebro traduce los estímulos recibidos dándoles una interpretación filtrada. Esa información filtrada y traducida es lo que yo creo que es la realidad.

¿Que toma el cerebro como referencia para hacer esta interpretación? Es un sistema muy complejo, en el cual se dan los sesgos cognitivos. Son atajos o errores de la mente para ir más rápido. Al procesar información se nos escapan un sinfín de datos.

De hecho, según investigaciones, en cada instante procesamos 11 millones de bits en imagen, sonidos y demás impactos. Sin embargo, nuestro cerebro sólo es capaz de procesar al mismo tiempo 40 bits, lo que equivale al 0,003%.

Es decir, nos perdemos gran parte de la realidad que nos rodea y, además, sólo recordamos aquello en lo que nuestros sesgos ponen el foco. Y el motivo es evolutivo.

Por lo que sabemos, en el complejo proceso de la percepción, el cerebro filtra la información de forma automática, para hacer de la inmensa cantidad de información que la realidad proporciona, un mapa mental que podamos manejar, lo cual es útil pero no es fiable. Tenemos mapas mentales, o representaciones internas, de cómo son las personas, los objetos, las situaciones e incluso de nosotros mismos.

Por lo tanto, todos los seres humanos, sin excepción, Omitimos, Generalizamos y Distorsionamos la información:

  • Omitimos, porque nuestro cerebro elige una parte de la información existente con criterios de atención subjetiva (por necesidad, por interés o por mero foco). Nuestro mapa de la realidad, por tanto, es parcial e incompleto. No puede ser cierto al 100%.

El Sistema de activación reticular ascendente del cerebro, es el que hace que cuando una mujer se entera que está embarazada, de repente solo ve niños y mujeres embarazadas por la calle. Esas personas ya estaban ahí anteriormente, pero su cerebro no registraba esa información porque hasta ahora no era relevante para ella. Nuestra parte consciente ve menos del 1% de lo que ve nuestra parte inconsciente.

Lo paradójico es que el cerebro no discrimina, a la hora de aplicar el filtro, si en lo que te estas enfocando te conviene o no, simplemente entiende que si piensas en ello constantemente es porque es de tu interés. Eso explicaría porque cuando pensamos en problemas, suelen aparecer más. El cerebro busca y te muestra más de aquello en lo que te enfocas, desechando otras opciones que talvez podrían ser nuevas alternativas e incluso soluciones

Esto es de extraordinaria importancia, porque literalmente significa que si cambiamos nuestra atención de forma consciente, podremos ver cosas que antes no veíamos, porque el objetivo de búsqueda de tu cerebro será otro.

  • Distorsionamos información porque tenemos un pasado, una cultura, un estado anímico, un objetivo, unas expectativas y unas creencias. Todo ello influye decisivamente sobre el sentido que aportamos a lo observado, llegando a creer que lo que vemos es algo completamente diferente. Interpretamos la realidad según nuestro mapa, y relacionando ideas en términos de causa y efecto, sacamos conclusiones que distorsionan la información. “Mi jefe no me sonríe últimamente, seguro que me despide…”

La importancia de este filtro es enorme, porque nos sentencia a interpretar nuestro presente, en base a nuestras experiencias y creencias pasadas, por lo que nuestros comportamientos, y por tanto nuestros resultados, se repiten una y otra vez.

  • Generalizamos información, tendemos a hacer conjuntos donde no se dan detalles ni excepciones, es decir, ponemos todo en un mismo saco. Nos resulta de utilidad para comunicarnos pero también nos limita porque tendemos a observar la realidad de acuerdo con nuestra propia generalización. Y, si no cuadra, somos capaces de distorsionar o eliminar para que se configure de acuerdo a nuestra creencia. Si es como yo creo, suma. Si no es como yo creo, entonces no lo tengo en cuenta.

“Todos los hombres son…”, “Siempre me pasa lo mismo en el trabajo…” Pero en realidad, ¿todos, absolutamente todos, cumplen esa regla?, ¿Siempre, siempre, siempre te ocurre lo mismo, o hay veces que te ha ocurrido otra cosa?

Existen otros filtros que inciden en el proceso de nuestra percepción de la realidad y de nosotros mismos, pero creo que con lo mencionado basta para hacerte una idea de que lejos de conocer cómo es la realidad, con lo único que cuentas es con representaciones o mapas mentales parciales, subjetivos y filtrados de la misma, que además difieren significativamente de los mapas de otras personas.

Sabiendo esto, resulta absurdo darse cuenta que en ocasiones surge el conflicto por defender mi visión de la realidad, creyendo firmemente que tengo la razón, frente a otros que defienden una versión distinta de la misma, cuando lo cierto es que nadie tiene la verdad absoluta, porque no percibimos la realidad, percibimos lo que somos.

¿Aun sigues pensando que la realidad es como tú la entiendes?

Práctica propuesta: Para que tu percepción no te estanque a vivir lo mimo una y otra vez, puedes realizar un ejercicio consciente y constante de abrirte a ver la realidad sin prejuicios, con la actitud de quien no sabe. Lo que Jorge Lomar llama la práctica del “no sé”.

Ante una situación que tu creas saber cómo es, ábrete a sentir que realmente no lo sabes, porque como hemos visto, no olvides que no ves la realidad, te estás perdiendo y distorsionando mucha información por el camino, mientras pones el foco en una parte de la realidad no puedes percibir el resto. Desde esta apertura tu mente estará receptiva a otras opciones y podrás tomar otras acciones que conduzcan a mejores resultados. Con la actitud del que quiere saber, con humildad.

No se trata de comunicar públicamente que no sabes, se trata de una práctica interna que ayuda a que tu mente se abra y puedas ampliar tu mirada para tomar opciones más creativas.

Anímate a probarlo y te sorprenderás, lo de siempre ya lo conoces, y ya sabes a qué resultados te conduce.

En segundo lugar: ¿Pero que pasa con las creencias que tengo y condicionan mi percepción? Si poco a poco voy cambiando lo que percibo con la práctica propuesta, pero sigo creyendo, por ejemplo que “soy torpe”, estos pensamientos, esta creencia, afectará a mis emociones y a mi actitud.

Práctica propuesta: Nuevamente la estrategia sería lo contrario a lo que hemos hecho siempre. Se trataría de darte cuenta de tus pensamientos: “En este momento estoy creyendo que soy de este modo…” En lugar de luchar contra esos pensamientos y cambiarlos, sería simplemente aceptarlos y poner consciencia en ellos, simplemente dándote cuenta que son falsos.

Y sabemos que son falsos porque están basadas en experiencias pasadas que no tienen porque determinar mi momento presente, están basados en generalizaciones, si tuve un comportamiento torpe en varias ocasiones no quiere decir por ello que yo sea una persona torpe, y porque están basados en una percepción distorsionada de mí mismo y de mi historia, es decir de mi pasado.

Recuerda que tu mente te seguirá mostrando, por encima de otras actitudes tuyas, las que sean “torpes”, simplemente porque crees que lo eres y por tanto te enfocas en ello. A no ser que te des cuenta que eres mucho más de lo que tu mente te está mostrando, y seas capaz de observar esos pensamientos, esas creencias, con la convicción de que no son ciertas.

Si cada vez que detecto que me estoy etiquetando a mí mismo, recuerdo que es falso porque me estoy basando en un fallo de percepción, poco a poco, estas creencias perderán fuerza.

En tercer lugar: ¿Qué hago con las emociones? lo que siento, está motivado por lo que piensas y percibes.

Práctica propuesta: La sugerencia es usarlas como una guía. Si te sientes mal, es porque no estas percibiendo correctamente.

La realidad es como es y discutir con ella sólo conduce al sufrimiento. Estamos hablando de aceptación, no de resignación.

Si aceptas lo que sientes y simplemente lo vives, lo experimentas, sin calificarlo ni pensar que es inapropiado. Empezaras a darte cuenta que las emociones son parte de la existencia, aceptarlas es el camino porque si las reprimes irán al inconsciente desde donde te limitaran, y en el momento menos pensado volverán a emerger. Tenemos miedo a sentir según que emociones, pero resulta que sentir es vivir.

El problema es que juzgamos nuestras emociones sin darnos cuenta que los juicios se basan en nuestras pensamientos, es decir, en algo que hemos creado nosotros. Y si lo hemos creado lo podemos deshacer. Nuevamente se trata de un ejercicio interno, y no implica ni excluye una acción en un sentido u otro, sólo un sentir.

Te sorprenderá descubrir que cuando dejas aflorar una emoción sin cuestionarla y la experimentas sin más, despojándola de la historia que lleva implícita y que te repites una y otra vez, verás que después de la intensidad que desprende, llega una profunda paz.

Te empiezas a dar cuenta que eres más que tu personalidad, eres quien la observa, quien la cuestiona y quien puede cambiarla. No porque tu personalidad sea incorrecta, simplemente porque quieres liberarte de automatismos inconscientes que te condicionan a ser de una determinada manera sin posibilidad de elección.

La clave es sentir la emoción sin más expectativa que la de vivir el momento presente, por el simple hecho que es lo que estás experimentando ahora en tu vida.

En cuarto lugar: Recuerda que si empiezas a percibir, pensar y sentir de otro modo, mediante las sugerencias propuestas, tu actitud cambiará. Como consecuencia tus acciones y resultados también serán distintos.

En quinto lugar: Si soy responsable de mi vida puedo ser parte de la solución, si me siento víctima de las circunstancias creeré estar en manos ajenas.

Si dejas de proyectar la culpa de lo que acontece, en el exterior, descubres que la solución siempre está en ti, porque en ultima instancia lo que te hace sufrir es cómo tu interpretas y experimentas una situación, con la frustración además de creer que no tienes el poder para evitar ese sufrimiento.

Y eso no es cierto, pero sólo es posible si te haces responsable al 100% de todo lo que acontece en tu vida, sin victimismo y sin culpa.

Tenemos tendencia a estar la mayor parte del día pensando en el futuro o recordando el pasado. Vivir el presente consiste en ver cómo te sientes en este momento y simplemente experimentarlo, en tomar contacto contigo mismo.

Práctica propuesta: Un recurso para tomar tierra al momento presente es mediante la respiración, la mente se calma de inmediato cuando tu respiración se hace más lenta y profunda.

Practicar unas cuantas respiraciones conscientes durante el día te ayudará a recordar que la clave de tu bienestar reside en ti, y que sólo dispones de este momento presente. El pasado ya no está y el futuro aún no ha llegado.

Todo esto es una invitación a tomar responsabilidad de tu momento presente para que puedas elegir cómo vivir el resto de tu vida de forma más consciente, más libre y con mayor bienestar.

Te animo a probarlo, y si quieres…

¡Comparte tu experiencia en los comentarios!

Un fortísimo abrazo.

Regina.

¡Gracias por leer, comentar y compartir este artículo!

Reseña del libro “Resetea tu mente”

Enlace al podcast (audio) completo:

¿Por qué nos decimos y nos creemos frases de desaliento como “no puedo”, “no soy capaz”, “no lo merezco”, que sabotean nuestros propios anhelos?

¿Por qué nos sentimos limitados, si tenemos un inmenso potencial dormido en nuestro interior?

¿Por qué nos conformamos en lugar de aspirar a una vida plena?

¿Qué es lo que nos frena?

El Dr. Mario Alonso Puig trata de dar respuesta a estas y otras cuestiones en su nuevo libro “Resetea tu mente”.

Su visión me ha parecido fascinante, innovadora, coherente y que podría explicar gran parte de nuestros comportamientos.

Haciendo especial énfasis en cómo podemos aflorar el gran potencial que todos y cada uno de nosotros, sin excepción, tenemos dentro, para conseguir llevar nuestra vida a un lugar infinitamente mejor.

Y cito: “Si queremos cambiar la forma de pensar, de sentir y actuar para atraer a nuestra vida un nuevo nivel de salud, bienestar, abundancia y felicidad, hemos de descubrir eso que hasta ahora se había mantenido oculto.”

Para quien no lo conozca, lo primero es mencionar que para mí el Dr. Mario Alonso Puig, tiene una absoluta credibilidad y rigor en sus exposiciones.

Ejerció la cirugía durante 25 años en hospitales de España y Estados Unidos.

En una segunda etapa de su vida, cuenta con una trayectoria de 20 años dedicada a la investigación y docencia en el campo del desarrollo personal y profesional, siendo a día de hoy, un referente en este ámbito.

Puedes consultar su biografía en el siguiente enlace a su blog. https://marioalonsopuig.com/biografia/

En mi opinión, la clave diferenciadora de su visión del funcionamiento del ser humano, radica en unir el enfoque científico, especialmente en el marco de la neurociencia, con otras facetas del ser humano, que aunque no son medibles, influyen enormemente en nuestras vidas.

Entendiendo que si la ciencia aún no puede dar explicación a ciertas realidades, no por ello podemos negar su existencia y su gran relevancia. Pues sería tanto como decir, que si no puedo medir el afecto que siento por alguien, es que no existe.

Es la unión de ambas cosas, fruto de muchos años de estudio y experiencia, lo que hace de su visión algo digno de tener en cuenta. Y en este libro nos invita a que nos abramos a explorarla, con una actitud humilde y de curiosidad.

La primera aseveración que realiza en su libro, procede de las investigaciones del premio nobel de medicina, Doctor Roger Sperry y su equipo:

Y cito: “Asociada al cerebro humano no hay una única mente sino dos. Esto no tendría mayor relevancia si no fuera porque ambas están con frecuencia enfrentadas.”

Nos explica que tenemos una mente, que podríamos llamar la auto-consciencia, ligada al hemisferio Izquierdo del cerebro. Gracias a la cual te das cuenta, por ejemplo, que estás leyendo o escuchando este artículo en este momento. Es decir, eres consciente de ello.

Y tenemos otra mente que está ligada al hemisferio derecho, que se da cuenta de cosas que pasan, sin que conscientemente te des cuenta de ello. Es decir, capto información adicional que no es aprovechada por el hemisferio izquierdo, porque se le escapa.

Nos explica también que este enfrentamiento de ambas mentes, que implica una gran pérdida de recursos y talentos, no tiene porqué ser así de forma natural.

Cuando somos muy pequeños hay una gran sincronización hemisférica, es decir, que ambos hemisferios se comunican constantemente y el resultado es que los niños muy pequeños son alegres, disfrutan de la vida, juegan, exploran y aprenden a gran velocidad.

Cuando somos muy pequeños no nos percibimos como divididos del resto de las cosas, hasta que madura el hemisferio izquierdo, y con ello el lenguaje. Empezamos a interpretar lo que ocurre, dando por hecho que nuestras interpretaciones son la realidad.

A partir de ahí, y con ayuda del refuerzo cultural, en un contexto donde predomina la razón, el hemisferio izquierdo pasa a ser el dominante, y el resultado es que nos desconectamos de los aspectos profundos de la existencia. Perdiendo con ello un gran abanico de oportunidades, talentos y recursos atesorados en nuestro interior, que lamentablemente no llegan a aflorar, porque el hemisferio derecho pierde protagonismo.

¿Por qué ocurre esto? Para comprenderlo, nos explica la diferencia entre ambas mentes:

  • El sistema que está conectado con el hemisferio izquierdo, corresponde al mundo racional y la lógica. Este sistema se centra en ver el detalle, así que compartimenta y divide la realidad. Por ello rivaliza en lugar de cooperar. Se enfoca en los formas, lo material, lo medible y los resultados. Ignora que desconoce muchas cosas, pero cree tener todas las respuestas. Si no se puede pesar y medir, no existe. Se aferra a un patrón mental fijo que él mismo ha creado y para él es la única verdad. Ha hecho posible la comunicación y nuestro gran desarrollo científico y tecnológico.
  • El sistema que está conectado con el hemisferio derecho, en cambio, tiene una visión de conjunto, de gran angular. Por ello se enfoca en el mundo que va más allá de la materia, lo trascendente, lo espiritual, lo que forma el fondo de todas las formas, la profundidad. No ve división, solo unidad, por eso se centra en dar para multiplicar, conectar, comprender, construir y crecer. Nos ayuda a trascender pasado, presente y futuro, y nos permite conectar con un eterno ahora. Como no ve ni principio ni fin, está apasionado con la vida sin temer a la muerte. Está abierto a explorar, a descubrir, a entender las cosas que se salen de la lógica. También es donde se encuentran nuestros traumas y heridas.

Así pues, la diferencia de percepción de ambas mentes, conlleva por sí sola, una gran diferencia de actitud y de apertura frente a la vida.

El hemisferio izquierdo percibe olas separadas, cuando el hemisferio derecho percibe un único océano sin división. El izquierdo ve en dos dimensiones y el derecho conoce las tres dimensiones. Es como si el izquierdo viera el mundo en blanco y negro; y el derecho viera un espectro multicolor. Pero todos esos colores, todas esas opciones que podríamos tener a nuestra disposición, están ocultos porque son ignorados por el hemisferio izquierdo.

En el momento en que el hemisferio izquierdo se abre a entender al derecho, empiezas a ver soluciones que no se pueden entender desde la razón ordinaria.

Einstein no atribuía sus descubrimientos a la lógica propia del hemisferio izquierdo, sino a la imaginación, propia del derecho.

En pocas palabras, nos dice que hay una realidad más amplia de la que estamos manejando, y que ahora mismo no somos capaces de ver y entender por cómo funcionan nuestras mentes. Para acceder a ella el camino es entrenarnos en evitar ese enfrentamiento que se produce en nuestro interior, sin que nos demos cuenta.

También nos aclara que por supuesto, ambas son necesarias y complementarias…

Y cito: “Comprobaras que esas mentes tan divididas tienen un lado oscuro y un lado luminoso. Esto no significa para nada que uno de dichos lados sea malo y el otro bueno, solo que hay uno que está oculto a la consciencia y el otro no.”

“Cuando la consciencia abraza ambos lados y los integra, emerge algo nuevo y extraordinario a lo que llamamos conciencia unificada o despertar.”

Nos explica con detalle la parte luminosa y oscura de cada hemisferio y nos invita a abrazarlas para poder integrarlas, y aprovechar, no sólo los recursos, sino una nueva forma de entender la vida donde el miedo, la frustración y el resentimiento den paso a la confianza plena.

La mayoría de nosotros ya sabíamos que tenemos una parte consciente y otra parte que opera de forma inconsciente, pero el Dr. Mario Alonso Puig va más allá, y a través de las páginas de su libro nos explica que lo racional y lo trascendente, no sólo, no son incompatibles, sino que ambas son complementarias, y es necesario que colaboren para llevar nuestra vida a otro nivel de consciencia, que nos permita gozar de plenitud y felicidad. Todos los recursos están ya en nuestro interior y él nos muestra cómo aprovecharlos.

Esa es la interpretación que he extraído de la lectura de este libro. Te animo a dejar algún comentario al respecto en el caso de que lo hayas leído.

Por supuesto profundiza en muchos otros aspectos muy interesantes y de gran relevancia para, de forma sencilla, poder comprender la complejidad de nuestros comportamientos y cómo podemos, no cambiar nuestra mente, sino más bien sanarla.

Si te ha parecido interesante este tema, te sugiero que veas la conferencia de presentación del libro relatada por el propio autor. Lo cierto es que su intervención me pareció brillante y es una excelente introducción a la lectura de su libro.

Al final de la conferencia nos regala lo que para mí es la clave:

  • Ábrete a que no lo sabes todo, a que hay un mundo más allá de lo que ves razonable, más allá de la materia, de lo medible y de lo controlable.
  • Ábrete a contemplar con curiosidad, a explorar sin juzgar. Tómate momentos de quietud para acallar tus pensamientos.
  • Encuentra formas de expresión que ayuden a potenciar tu hemisferio derecho, a través del dibujo, la escritura, la poesía, el arte.
  • Atiende con cariño tu parte más vulnerable, no juzgues ni reprimas lo que no te gusta, abraza esa parte de ti, aunque no la entiendas y ésta poco a poco sanará.

Aquí te dejo el link de la conferencia. Mario Alonso Puig

De corazón espero que la disfrutes y que te ayude a descubrir todo el potencial que te aguarda en tu interior.

Un fortísimo abrazo.

Regina.

¡Gracias por leer, comentar y compartir este artículo!