¿Por qué hay profesores que te hacen vibrar y otros que aburren hasta las piedras? ¿Qué tipo de personas son capaces de propiciar cambios duraderos en otros? ¿Es por su forma de comunicar o es por su esencia?
Eso fue lo que se preguntaron Richard Bandler y John Grinder en la década de los 70, y dispuestos a hallar la respuesta, se les ocurrió observar y modelar durante mucho tiempo, la conducta y el lenguaje de terapeutas tan brillantes y eficaces como Milton Erickson (creador de la hipnosis Ericksoniana), Virginia Satir (psicoterapeuta familiar que creó la terapia sistémica) y Fritz Perls (creador de la terapia Gestalt), que por ese entonces formaban parte de su círculo de profesores en la Universidad de Santa Cruz (California).
¿Cómo nos afecta lo que descubrieron en su investigación?
El mundo que tu cerebro pone ante tus ojos, es producto de tus programaciones neurolingüísticas, que has ido creando a lo largo de tu historia para afrontar diversos desafíos. Cundo tu cerebro selecciona un programa lo hace porque cree que te ayuda, sin embargo, algunos de estos programas automatizados, activos hoy, pueden haber caducado y sin darte cuenta te limitan.

Por ejemplo, de pequeño hablaste en público, te sentiste juzgado y lo pasaste muy mal. De adulto, cuando hablas en público en tu trabajo te es imposible disfrutarlo, porque aunque no lo recuerdes, tu cerebro asoció esa circunstancia con tensión y peligro.
Sin darnos cuenta vamos cediendo partes de nuestra inteligencia emocional y de nuestra pasión, para pasar a vivir de forma reactiva, en piloto automático. Por ello, la actitud vital que la PNL propone, es la curiosidad, al decidir ser protagonista y aprendiz de tu propia vida.
Es básico darte cuenta que estás programado, porque el camino hacia la felicidad implica emprender una vía de investigación interna para alejarnos de los comportamientos automáticos, y así empezar a sentir más paz y satisfacción.
Aunque se le denomina “La ciencia del éxito”, lo cierto es que para someterlo a estudio científico sería necesario estandarizar procesos que fueran aplicables a todos por igual. El interés de la PNL no es ese, muy al contrario, lo que busca es adentrarse en la experiencia subjetiva de cada persona.
Y esa es precisamente una de las bases de la PNL que más me gusta, la idea de ir a buscar al otro a su mapa del mundo en lugar de imponerle el tuyo, entendiendo que las palabras tienen un significado distinto según la interpretación que cada uno le da. Por ejemplo, el éxito para mí puede ser ganar mucho dinero y para ti, tener una familia feliz.
Se enfoca en el respeto hacia la persona y su experiencia de vida para poder entenderla a través de la escucha, validando sus ideas y haciéndole pensar, para que poco a poco, vaya germinando la semilla del cambio.
¿Cómo puede ayudarme la PNL a obtener mejores resultados en cualquier ámbito de la vida que me proponga?

Ahora nos adentraremos en uno de los modelos de aprendizaje, cambio y evolución.
Me parece muy reveladora la evolución de la PNL, porque se asemeja mucho a la evolución que sigue un ser humano que inicia un camino de autodescubrimiento o de crecimiento personal.
En un primer nivel, empieza analizando sus conductas para poder mejorarlas. Más tarde, en un segundo nivel, busca mejorar sus logros y para ello se da cuenta que debe corregir sus creencias limitantes. Llegados a este punto, en un tercer nivel, empieza a ver que es algo más que su personalidad, y surge un cuestionamiento de su propia identidad, abriéndose a una nueva realidad mucho más esencial de la vida y de sí mismo.
Estos distintos planos de la experiencia humana se ven reflejados en los Niveles Neurológicos de Robert Dilts, en su modelo de aprendizaje, cambio y evolución.
Conociéndolos puedes valorar dónde te encuentras tú respecto a cada uno de ellos. ¿Con que objetivo? Para realizar los cambios necesarios que te conduzcan a mejorar tus resultados. ¿Qué resultados? Los que tú decidas.
Como verás a continuación, se ilustra con un iceberg, para simbolizar que existen niveles de experiencia humana que son más superficiales y fáciles de corregir, y a medida que desciendes, encuentras niveles más profundos y cada vez más arraigados que requieren de otro tipo de cambio para ser modificados. En función del nivel, el modelo propone un tipo de cambio distinto.
¿Qué tipo de cambios nos propone este modelo?

1.- Cambio remediativo: Es el más sencillo, si cambias el entorno o las acciones en una situación, varía el resultado.
- El entorno se refiere al lugar y el momento en el que estamos.
Por ejemplo, si no puedo dormir bien a causa del ruido, puedo trasladar mi lugar de descanso a una habitación más tranquila, lo cual me permitirá conciliar el sueño.
- La acción se refiere a lo que hago y a lo que digo.
Por ejemplo, si no consigo madrugar, colocar el despertador más lejos de la cama, me obligará a levantarme y así evitaré dormirme.
Práctica propuesta: Piensa si hay algo que quieras cambiar en tu vida, tal vez aplicando un sencillo cambio de entorno o de acción, lo puedas resolver.
2.- Cambio generativo: En ocasiones, cuando quiero cambiar algo para tener resultados distintos, no me es posible cambiar la acción o el contexto porque hay algo más profundo en mí que me impide hacerlo, ¿de qué se trata? De las experiencias dolorosas que he tenido en el pasado, de mis capacidades o de mis creencias que me hacen pensar que no sé, o que no puedo hacerlo:
- Por ejemplo, no puedo hablar con mi jefe porque en mi anterior trabajo lo hice y me despidieron, ahora, al verme enfrentado a una situación parecida, tengo miedo, no sé cómo hacerlo o me siento incapaz.
¿Qué debería hacer entonces para poder hablar con él? Aprender a poner en valor lo que hago, aprender a comunicarme de una forma asertiva, que me permita sentirme seguro y decir lo que pienso de la mejor manera posible.
Así pues, estamos ante un cambio generativo cundo necesito adquirir una nueva habilidad, hábito, herramienta o método, que me permita generar una nueva oportunidad, para poder actuar de otra forma y tener un resultado distinto.
Práctica propuesta: ¿Qué te gustaría cambiar en tu vida?, tal vez si aprendes una nueva habilidad o con la herramienta adecuada puedas ponerlo en práctica en tu vida para tener el resultado deseado. Te invito a que pienses en ello.
3.- Cambio evolutivo: En ocasiones, la única opción para obtener el resultado deseado es cambiar una creencia profunda o un valor, que te impide poner la carne en el asador y motivarte a la acción. Esto requiere un desarrollo personal profundo porque implica cambios en tu identidad, es decir, en aquello que crees que te define.

- Es básico tener claro que mis creencias y mis juicios no son verdades, son sólo mis valoraciones. El problema es que como yo creo que son verdad, actúo de acuerdo a ellas sin plantearme cuestionarlas.
Por ejemplo, pensar que no sirvo para los estudios porque me cuesta aprender, me va a cerrar muchas posibilidades de crecimiento, porque al creer que es verdad, ni siquiera lo voy a intentar.
- Los valores son nuestra fuente de motivación intrínseca, lo que más nos mueve.
Si mi prioridad es ser feliz, por ejemplo, tenderé a hacer cosas que me conduzcan a la felicidad.
- Identidad: Cualquier cosa que añada a la frase “yo soy”, me está definiendo y eso significa que me identifico con ello.
Por ejemplo: De pequeño me subí a un tobogán, me caí, y desde entonces pienso que soy patoso. Así, “yo soy muy torpe”, pasa a formar parte de mi identidad. Esto incidirá en mis valores, porque no querré exponerme a riesgos, y sin darme cuenta me limitará, porque creeré que no puedo hacer nada que contradiga mi creencia profunda.
También me identifico con sistemas mayores, transpersonales, es decir, que van más allá del individuo, por ejemplo, la nacionalidad: “yo soy española”, o la familia, “yo soy madre”, estos roles de identificación provocan a su vez valores, creencias, capacidades, experiencias y acciones distintas en función de cada ámbito en que me estoy identificando.
¿Cuál es la relevancia de esto? Que a veces quiero hacer un cambio en una conducta pero no logro sostenerlo en el tiempo, porque existe toda una parte inconsciente que está arraigada en un nivel más profundo, que sin darme cuenta va en contra de la nueva conducta.
En ocasiones, para cambiar la acción y conseguir el resultado que busco, voy a tener que poner foco en mi mundo interno, en actualizar experiencias, capacidades, creencias, valores e incluso mi propia identidad.
A veces será necesario cambiar donde estoy o con quien estoy, porque el entorno en el que me muevo me puede estar limitando.
Por lo tanto, podemos trabajar desde cambiar la acción y a partir de aquí ir reconstruyendo y actualizando nuestro iceberg hacia abajo. O puedo cambiar mi identidad, valores y creencias profundas para permitir que afloren las conductas hacia arriba. Y es que sucede algo fascinante cuando generas cambios en tu identidad, con efecto dominó, todo en la persona se ordena sólo.
Después de todo lo que he aprendido, y aquí va mi opinión personal basada en mi propia experiencia, puedo decir que centrarse en cuestionar tu identidad es la forma más directa de alcanzar la plenitud, si cambias la raíz, lo más profundo, todo lo demás se ordena por sí sólo.
“Si no nos alineamos desde una visión más allá de uno mismo la gente se estanca en su ego. Formamos parte de algo más amplio que nosotros mismos”. ¿Qué necesita alguien para adquirir una visión más amplia, para sentirse completamente vivo? Despertar, despertar a la experiencia emergente de estar vivo.”
Techu Arranz y Gustavo Bertoloto, expertos en PNL.

Práctica propuesta: Por el momento te propongo que reflexiones sobre tu identidad con estas preguntas:
- ¿Experimentarías la vida de la misma forma si hubieras nacido en otro lugar del mundo?
- ¿Tendrías las mismas emociones y reacciones si te hubieran criado otras personas?
- ¿Pensarías de la misma forma si hubieras crecido en otra cultura?
- ¿Serías la misma persona si te hubieran sucedido otras experiencias?
Todo lo que tú crees que te define se construye a partir de tus programaciones neurolingüísticas, son las gafas que te pones para mirar “la realidad”, enfocando hacia algunos aspectos considerados importantes y omitiendo otros. Tu cerebro pretende ayudarte cuando programa lo que él entiende que te ayudará a sobrevivir, aunque eso implique alejarte de la plenitud.
Cuando empiezas a tomar consciencia de todo este mecanismo inconsciente, que es adquirido, también ves que bajo todo eso, existe una parte de ti que te sostiene, que se mantiene invariable, que no depende de factores externos.
Esa parte de ti más esencial, es la que estamos llamados a descubrir si queremos vivir en lugar de reaccionar, si queremos ser libres en lugar de estar atados a nuestros propios automatismos, si queremos sentirnos en paz en lugar de reaccionar a los conflictos.
Fuente de la información: Techu Arranz , profesora de Programación neurolingüística (PNL) y Miguel Ángel Romero , profesor de Liderazgo personal, aquí te dejo el enlace a sus páginas web.
Gracias por leer, comentar y compartir este artículo.
Un fortísimo abrazo.
Regina Prieto.
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