¿Cómo establecer objetivos disfrutando del proceso?

Tener un objetivo supone desear algo que no está sucediendo, por lo tanto, en ese gesto, rechazamos de forma sutil lo que sucede aquí y ahora.

Como hemos visto en anteriores artículos, cada vez que nos resistimos a lo que sucede, entramos en conflicto interno o externo, lo cual nos hace sufrir.

Puede que la situación no nos agrade y que incluso nos genere dolor, pero si además la rechazo, estaré añadiendo el sufrimiento que se genera cuando trato de cambiar algo que ya ha sucedido. El pasado no se puede cambiar, muchas personas se niegan a aceptar porque creen que haciéndolo se están resignando o manifestando su conformidad a lo sucedido, pero es todo lo contrario.

Un despido, una separación, un problema de salud, un ordenador averiado… Cuando te resistes a algo que hace acto de presencia en tu vida es porque sientes miedo, en cualquiera de sus formas. Cuando sientes miedo tu buen juicio se ve ensombrecido porque no puedes ver más allá del problema.

¿Qué es lo único que puede darme la claridad suficiente ante el reto que se presenta? Aceptar.

Cuando aceptas dejas de luchar. Cuando tu mente no está distraída tratando de empujar una pared que no puedes mover, te empieza a mostrar opciones que el miedo no te permitía ver.

Es decir, tienes mucha más capacidad de encontrar alternativas y soluciones cuando aceptas lo sucedido.

Las situaciones duras requieren ser vividas desde la tranquilidad, porque el rechazo genera sufrimiento y añade más tensión. ¿Cómo se consigue? Confiando que aunque no sepas ver ahora el aprendizaje que entraña la situación que se presenta, si está en tu vida, lo más sabio que puedes hacer es aceptarla y vivirla.

Así pues, ante una situación que nos disgusta sólo tengo dos opciones: La acepto o la sufro.

Cuando experimentas los beneficios de dejar de confrontarte con la realidad, y tomas la decisión de abrirte a vivir lo que sucede aquí y ahora sin rechazarlo, empiezas a tener la tendencia a confiar y fluir más con lo que la vida trae.

Y en ese momento te preguntas: Si partimos de la base que el deseo de ser u obtener algo mejor procede de mi interpretación escasa de mis circunstancias presentes. ¿Tiene sentido planificar y marcarse objetivos si eso implica desear lo que no está sucediendo ahora?

Y si, realmente no tenemos porque necesitar lo que no tenemos ahora, ni podemos tener la certeza de cuál es la mejor opción porque no conocemos todas las alternativas, sin embargo, lo cierto es que un barco precisa tener un rumbo para poder salir del puerto. No obstante podemos estar abiertos a fluir con las circunstancias, adaptar la ruta, hacer más escalas de las previstas o incluso variar el destino si es necesario. A veces la vida nos desvía del camino trazado para sugerirnos mejores destinos que los que nosotros hayamos podido imaginar, y si sabemos adaptarnos y ser flexibles, podremos ver y aprovechar las oportunidades que aparezcan.

En primera instancia, parece incompatible fluir y planificar, pero lo cierto es que si queremos dar cabida en nuestro día a día a algo, necesitamos hacerle espacio.

¿Cuál es la clave entonces? Planificar y tener objetivos sí, pero desapegándonos de los resultados, veamos como:


Punto 1.- “El mayor valor de la vida no es lo que se obtiene, el mayor valor de la vida es en lo que te conviertes” Jim Rohn.

Como narra el conocido poema “Viaje a Ítaca” cada paso del viaje y todo lo que aprendamos en él, es el premio en sí mismo, el destino es sólo una excusa para emprender camino e ir descubriendo todas las sorpresas que éste nos guarda.

¿Qué implica esto? Podemos hallar el equilibrio comprometiéndonos al cien por cien con el objetivo establecido, pero sin apostar todo nuestro bienestar a su consecución, y sin despreciar lo que tengo ahora.

La verdadera importancia de marcarse objetivos y emprender un camino para conseguirlos, es el poder transformador que ello conlleva, todo lo que aprendes en el proceso, las personas que te encuentras, los retos que superas, las capacidades que descubres en ti.

Lo importante son las experiencias que vivimos durante el camino, de tal forma que el objetivo pasa a ser la estrella que me guía, pero no postergo mi felicidad hasta el momento en que lo alcance. Siempre que lo vivamos con la ilusión de descubrir, expandir nuestra mirada, aprender, sin perder la capacidad de sorprendernos, habrá valido la pena ¿no crees?

En mi opinión, la vida es un viaje de descubrimiento, en el que acabas dándote cuenta que lo importante no es de dónde partes, hacia a dónde vas, o en qué lugar terminarás, finalmente empiezas a ver que todo ello es un contexto en el cual se desarrollan las experiencias que vives para poder descubrir quién eres en realidad.

Punto 2.- Para establecer objetivos en primer lugar deberíamos tener claridad acerca de nuestras prioridades.

¿Tienes la sensación que te falta tiempo y que no avanzas? Sucede muy a menudo que vamos ocupando nuestro tiempo de forma reactiva tratando de apagar fuegos. Sin embargo, disponemos de 24 horas todos los días. No podemos atender todo, pero sí lo importante.

¿Cómo puedo determinar mis prioridades? En la metáfora de las piedras se ve muy claramente representado.

Si tu vida fuera un recipiente de cristal, y nos dieran una serie de elementos para llenarla, ¿por dónde empezarías para que todo cupiera?

  • Las piedras grandes: Simbolizan tus prioridades, las cosas más importantes de tu vida.
  • Las piedras pequeñas: Podrían simbolizar tareas necesarias pero más secundarias.
  • La arena: Podría representar los imprevistos que atender.
  • El agua: Podrían ser las distracciones que ocupan nuestro tiempo pero no contribuyen a nuestro avance en la vida.

    Si empezamos a llenar el recipiente de cristal, es decir tu vida, con el agua y la arena, atendiendo distracciones e imprevistos, me quedo sin espacio para las piedras grandes, me quedo sin poder dar cabida, a los aspectos más importantes de mi vida.

    ¿Cómo deberíamos proceder para poder tener una vida más satisfactoria? Primero llena tu vida con las piedras grandes. Para que después, las piedras pequeñas, la arena y el agua se vayan acomodando en los espacios restantes.

Práctica propuesta:

  • En primer lugar, define tu listado de cosas importantes y dales prioridad. Que siempre tengan hueco en tu agenda. Dedícales algo de tiempo diariamente, o como mínimo semanalmente. Debemos saber qué es lo más importante para nosotros, esas cosas sin las cuales mi felicidad se vería comprometida: familia, pareja, autocuidado, aprendizaje, trabajo, aficiones…
  • En segundo lugar, detecta cuál es tu mayor foco de distracción y trata de limitarlo a unas horas concretas del día, eso te dejará más tiempo para atender otras tareas secundarias e imprevistos.

Si en tu vida hay claridad de prioridades y tienen un lugar en tu agenda, siempre estarán atendidas.

Decir SÍ a lo importante requiere decir NO a otras muchas cosas. No sientas culpa por ello, tienes la responsabilidad de usar tu tiempo de forma que te haga evolucionar y sentir bien. Ten en cuenta que tu plenitud siempre redunda en beneficio de todos. Sólo puedes ayudar a los demás cuando te sientes bien.


Punto 3.- ¿Qué deberíamos tener en cuenta cuando nos marcamos un objetivo?

  • En primer lugar, tener claro qué es lo que quieres alcanzar y escribirlo.
  • En segundo lugar, para que sea funcional, debería ser un objetivo ”TARGET”. Es decir, tangible, afirmativo, realista pero retador, que genere una ganancia en nuestra mente, tener una evidencia que nos permita visualizar el objetivo alcanzado y determinar un plazo de tiempo para su consecución.

Pongamos un ejemplo:

Si mi objetivo es “Ponerme en forma”, es ambiguo y no genera ningún tipo de emoción para ponerse en marcha.

Si lo convertimos en un objetivo TARGET, podría ser: “Pesar 60 kilos el 30 de julio de 2022”. Este objetivo nos ayuda a gestionar mejor aquello que quiero conseguir, veamos por qué…

  • Es Tangible: 60 kilos, es fácilmente medible para saber si lo he alcanzado.
  • Es Afirmativo: Me enfoca en lo que quiero y no en lo que no quiero.
  • Es Realista pero retador: Si mi peso actual es 65 kilos, es razonable pensar que puedo perder 5 kilos en un periodo de tres meses.
  • Ganancia: Siento que estaré más fuerte, sano y con más energía cunado alcance el objetivo.
  • Evidencia: Puedo tener una fotografía de una persona fuerte y sana para visualizar el objetivo que busco.
  • Tiempo: Marcar los tres meses es clave para dar sentido de urgencia, de lo contrario no lo haré.

Así pues, cuando te marques un objetivo, pásale el filtro para comprobar que sea “TARGET” y anótalo.

Punto 4.- ¿Por qué nos cuesta llevar a cabo lo que nos proponemos?

Hay que tener en cuenta que ante un objetivo a largo plazo, al cerebro le cuesta tener claridad sobre el tipo de tareas que debería hacer hoy. Por ello podemos ayudarle de la siguiente forma:

Si el objetivo a conseguir lo sentimos como un reto grande, como en el ejemplo anterior de “Pesar 60 kilos el 30 de julio de 2022” ¿Por dónde empezarías? ¿Cómo te comerías un mamut? haciendo de él pequeños trozos ¿verdad? Del mismo modo podemos trocear nuestro objetivo en partes concretas y asumibles.

En primer lugar, ver de qué requiere alcanzar este objetivo, desgranar, concretar y agendarlo:

1.- Requiere de algún tipo de actividad física:

  • Decide qué tipo de ejercicio quieres hacer: correr, bailar, caminar, aerobic…
  • Dónde lo vas a hacer: en casa, al aire libre, en algún centro…
  • Qué día y hora de la semana puedes dedicarle tiempo: Los martes a las 19 h, los viernes a las 13 h…

2.- También requerirá de cambiar mis hábitos alimenticios:

  • Revisa qué estas comiendo. Siempre es importante definir donde estamos, de donde partimos, muchas veces no somos del todo conscientes de las cantidades y tipo de comida que ingerimos porque lo hemos automatizado. Durante una semana anota todo lo que comes.
  • Realiza sustituciones conscientes y graduales. Si se pretende cambiar todo de un día para otro, es más complejo hacerlo perdurar en el tiempo: por ejemplo substituir los dulces y pastas, por fruta en la mañana y en la noche durante la primera semana. Y gradualmente ir incorporando nuevas sustituciones, cuando la primera ya esté integrada.
  • Realiza y anota los menús que deseas comer durante la semana, para en coherencia poder hacer la compra.

Es muy recomendable que lo que elijas hacer te guste, trata de busca ejercicios y comidas que te resulten apetecibles, de lo contrario no hallarás una motivación sostenida en el tiempo.

En segundo lugar, agendar la verificación parcial del objetivo, para ver si vamos sobre el plan previsto y en caso contrario poder introducir los ajustes que sean necesarios.

Si la idea es perder 5 kilos en tres meses, la verificación podría ser mensual y consistiría en comprobar si hemos perdido alrededor de 1,5 a 2 kilos durante un mes. En caso que no sea así, podremos aumentar la frecuencia o intensidad del ejercicio físico o rectificar un poco más la alimentación. Transcurrido el segundo mes volveríamos a comprobar.

Práctica propuesta:

Adapta este ejemplo y decide cuál es el objetivo que quieres alcanzar. Todos somos capaces de grandes cosas, el secreto es trocear, trazar un plan, verificar, ajustar si es necesario y ser constante.

Recuerda siempre agendar lo que decidas, es la mejor forma de mantener vivo el objetivo.

Prémiate por los pequeños logros, contribuirá a tu motivación.

¿Lo probamos?

Punto 5.- Tenemos tanta inercia de hacer lo que hemos hecho siempre de la misma manera, que si deseo introducir algo nuevo en mi vida, necesito crearle un hueco, de lo contrario terminará el día y estará sin hacer.

Del mismo modo que en un armario existen los cajones donde poner las prendas, en mi vida puedo hacer sitio para lo que quiero incorporar tenga su lugar.

Pongamos que quiero leer un libro que me han recomendado, y no tengo el hábito de la lectura, puede que pasen los días y no consiga encontrar el momento de empezar porque estoy haciendo otras cosas.

Pero si me comprometo conmigo mismo a destinar 15 minutos cada día a leer, después de cenar, a lo largo de un mes habré dedicado más de 7 horas a la lectura y muy probablemente haya terminado el libro sin que represente para mí una gran alteración de mi día, habré adquirido nuevos conocimientos o puntos de vista y me sentiré satisfecho por alcanzar algo que me parecía tan complejo de introducir en mi agenda.

Si introducimos los cambios de forma escalonada, los asimilamos sin casi darnos cuenta.

No infravalores el poder de los pequeños cambios, te ponen en movimiento, y te motivan a generar otros, lo importante es empezar. Todos los grandes fuegos empiezan por una pequeña chispa.

Punto 6.- En ocasiones nos cuesta mucho comprometernos con algo porque tenemos frenos inconscientes que nos hacen perder el enfoque. Siguiendo con el ejemplo de antes, yo tengo claro que quiero comer de forma saludable, y me propongo dejar de comer dulces de forma habitual, pero al día siguiente estoy comiendo dulces y además sintiéndome mal por ello.

¿Por qué actuamos así? ¿Por qué hacemos cosas que nos perjudican y van en contra de nuestros propios objetivos? ¿Qué se esconde tras la falta de voluntad?

Frente a un cambio debería de tener claras dos cosas:

En primer lugar, para qué lo hago: Tener una motivación clara y saber que ganaré con el cambio es fundamental. En el caso del ejemplo del cambio de alimentación, podría ser: mejorar mi nivel de energía, estar más saludable, bajar de peso… ¿Para qué? Para estar de mejor humor con mis seres queridos, para poder hacer más actividades, para verme mejor… cada uno debe encontrar cuál es ese fuego que alimenta la caldera que te hace mover, y éste es la motivación. Es decir, una razón que te ilusione a ponerte en acción.


En segundo lugar, detectar cual es la intención positiva que se esconde tras las conductas que queremos erradicar. Lo que deberíamos preguntarnos es ¿Qué beneficio obtengo de comer dulces cuando yo mismo me he propuesto no hacerlo? Detrás de todo lo que hacemos siempre se esconde una intención positiva, aunque la acción en sí, no lo sea. Tal vez está cubriendo una ansiedad o un estado anímico que tapo con comida. Tal vez si tengo poca energía no tendré que enfrentarme a retos mayores… cada uno tiene la suya y es muy particular, así que para encontrarla deberíamos realizar un ejercicio de honestidad y mirar en nuestro interior.

Cuando damos con ella, podemos realizar sustituciones conscientes. Si el tema es que el azúcar me ayuda a calmar mi ansiedad, puedo buscar una alternativa que me calme, por ejemplo hacer algo de ejercicio, o realizar respiraciones lentas y profundas varias veces al día, que sustituyan con menor impacto, la necesidad de consumir azúcar.

Cuando te comprometas a algo al cien por cien, la clave es no desistir ante los tropiezos. A veces la impaciencia nos lleva a entrar en conflicto con la realidad, pero primero tienes que sembrar la semilla y regarla el tiempo suficiente para que se convierta en árbol. En lugar de lamentar que la vida no nos da frutos, podemos observar qué es lo que la situación pide de nosotros y dárselo. Seguro que en el proceso descubro muchas cosas acerca de mí.

No importa lo despacio que avances, solo con dar un pequeño paso ya has salido del lugar donde estabas hasta ahora.

¿Estás listo para conseguir lo que te propones?

Punto 7.- “Sueña como si fueras a vivir siempre, vive como si fueras a morir mañana”.

Práctica propuesta:

Te invito a que pienses cuál es tu sueño, lo desgranes en objetivos y entres en acción.

Si tienes un sueño asegúrate que el camino que vas a transitar para alcanzarlo te haga feliz, porque es donde vas a estar la mayor parte del tiempo. Si disfrutas de cada paso, de todo lo que sucede sin juzgarlo, tu mente se abre a ver aprendizajes en todas las situaciones y a integrarlos con facilidad, cada persona que conoces te enriquece y la vida empieza a ser apasionante, porque la vuelves a contemplar con la mirada de un niño.

¿Cuál es tu sueño?

Gracias por leer, comentar y compartir este artículo.

Te invito a suscribirte a mi blog, te espero con un regalo de bienvenida.

Un fortísimo abrazo.

Regina Prieto.

Deja un comentario