Conoce tu inconsciente y cómo el Niño interior te acerca a tu esencia.

¿Te acuerdas de todas las veces que no quisiste sentir celos, pero no lo pudiste remediar? ¿Recuerdas cuando te enfadaste y después pensaste extrañado, que no había para tanto? ¿Eres consciente de cuándo un gesto o una mirada de un desconocido te hicieron sentir profundamente rechazado? 

Eso se debe a que estamos volviendo a experimentar los efectos de una situación no resuelta de nuestro pasado, que provoca que nuestra vida emocional parezca funcionar ajena a nuestra voluntad.

Por eso hay quien afirma que no nos enfadamos o entristecemos por las razones que creemos, porque siempre existe de base una situación pasada no resuelta.

Cuando conocemos el proceso que hay detrás de esta reactividad que nos atrapa, abrimos la puerta a poder tener una experiencia más libre.

Punto 1.- ¿Cuál es el primer paso? Tomar conciencia de que existen en ti grabaciones o engramas, responsables de las reacciones automáticas que brotan incontrolables desde nuestro interior, cuando menos lo esperamos.

El hecho de darnos cuenta de que todos estamos dirigidos emocionalmente por estas referencias, ya te da una nueva visión, porque en lugar de culpabilizar, comprendes lo que hay debajo, tanto en ti, como en los demás.

¿Por qué se detonan estas grabaciones? Durante una experiencia que por su nivel de impacto no podemos digerir, el inconsciente almacena la información como un todo. Guarda lo visto, lo oído, lo tocado, el olor ambiente, el sabor de boca de aquel momento, las emociones que sientes… Todo esto es guardado en bloque, como un archivo completo.

Luego, cuando en el mundo exterior surge un estímulo que contenga alguno de estos mismos ingredientes sensoriales, la información reaparece completa, brota de ti de forma inconsciente y te atrapa.

Cuando se dispara este mecanismo inconsciente, aunque seas un adulto con grandes recursos y habilidades, vuelves a sentirte con la misma vulnerabilidad que sentías en el momento de la grabación, como si tuvieras 4 o 12 años de nuevo.

Por ejemplo, si durante una situación estresante no resuelta, estaba sonando una canción determinada, es posible que el simple hecho de volver a escuchar la misma música, desate el mismo malestar y reactividad de ese momento. Como tú no recuerdas la canción que sonaba, no comprenderás porque reaccionas así, pero ahora ya sabes que siempre hay algo inconsciente detrás.

Yo lo asimilo a lo que otros autores denominan emociones enredadas, en estos casos, no podemos detectar el pensamiento que ha generado la emoción porque aparentemente no tiene relación con lo que sucede ahora.

Punto 2.- Las grabaciones son además, las unidades que conforman el programa de tu mente, son sus referencias. Tienen un significado para el inconsciente y, como éste es reactivo, van a guiar tus impulsos y tus gustos.

Las cosas que nos han pasado, las que nos han contado, las creencias de la sociedad en la que vivimos o las conclusiones que hemos sacado en nuestra vida adulta han podido generar nuestras emociones. De todas estas informaciones se acaba creando una forma de pensar y de ver el mundo: un programa mental, una lógica de pensamiento, que determina tus emociones, tapona tu talento natural y te impiden caminar hacia una experiencia mucho más libre y creativa de lo que es la vida.

 “No puedes despertar de un programa si no sabes que estas dentro de él.”

Mario Alonso Puig.

Así pues, podemos afirmar que tu pasado está siempre influenciando y tiñendo tu presente sin que te des cuenta, eso impide que disfrutes plenamente tu día a día y ralentiza tu funcionamiento.

¿Por qué sucede esto? Si imaginas tu vida como una línea temporal, verás que tienes un pasado ya recorrido, un presente en el cual estás ahora, y un futuro que está por venir.

Inconscientemente tratamos de compensar en el futuro, las experiencias que nos han marcado en el pasado, y eso provoca una desviación en la emoción y en el pensamiento, que a su vez produce una desviación de nuestra personalidad.

¿Cuál es la consecuencia de todo esto? Por ejemplo, si de pequeño tuve una familia disfuncional y eso me hizo sufrir mucho, ahora de adulto idealizaré tener la familia perfecta. Con el peso de todas mis exigencias buscaré una pareja ideal para tratar de compensar lo vivido. La tensión que todo ello conlleva en el momento presente, me impide disfrutar y ser yo misma, y caeré en la frustración por no alcanzar mi ideal imaginado.

Este mecanismo inconsciente que se da, de enganche en el pasado y compensación en el futuro, hace que tengamos una visión sesgada en el presente, y por tanto, nos impide disfrutarlo y ser genuinos. Es como una pesada mochila que nos impiden estar en equilibrio.

Punto 3.- ¿Dónde se guarda toda esta información de la que no somos conscientes? en el Inconsciente.

Para entender nuestro comportamiento, y el de los demás, que muchas veces parece inexplicable para nuestra mente analítica, es muy importante saber que el inconsciente dirige tu vida.

Según la neurociencia, mientras el consciente procesa 50 bits, el inconsciente procesa 11.000.000 de bits. En cuanto procesamos intelectualmente algo, el inconsciente ya fue y volvió un montón de veces.

También es muy importante saber que nuestra parte consciente no tiene acceso a la información que alberga nuestra parte inconsciente, sin embargo siempre tratará de darle una explicación, que por supuesto será errónea, porque no dispone de la información correcta. Por eso atribuimos el motivo de nuestra reacción a la persona o situación equivocada.

Por ejemplo, cuando elegimos entre A o B, justificamos nuestra elección racionalmente, sin darnos cuenta que en realidad es nuestro inconsciente quien decide en base a toda la información que alberga.

«Hasta que lo inconsciente no se haga consciente, el subconsciente seguirá dirigiendo tu vida, y tú lo llamarás destino.»

Carl Gustav Jung

La capacidad del inconsciente es inconmensurable y difícil de imaginar intelectualmente. Algunos expertos distinguen entre inconsciente individual, familiar, colectivo… Independientemente de los conceptos, lo importante es saber que existe una enorme cantidad de información que nos dirige sin que nos demos cuenta de ello y condiciona nuestra interpretación presente de la vida.

Características importantes del inconsciente:

1.- Su función es mantener la vida, te ayuda a proteger tu supervivencia. Es de donde surgen las intuiciones o reflejos que te pueden salvar en momentos difíciles.

2.- Es reactivo, a tal estímulo, tal respuesta. Da respuestas automáticas imprevisibles desde la mente analítica, como las nubes que descargan agua cuando llegan a un cierto umbral.

3.- No distingue realidad externa de su realidad interna. Por ello tienes reacciones instintivas de miedo cuando ves una película de terror, aun sabiendo conscientemente que estas a salvo porque no es real.

4.- No diferencia pasado de presente. Es atemporal, cuando brota una información, te vuelves a sentir ahora, como hace 20 años, cuando se grabó el impacto. Del mismo modo si traes un recuerdo a tu mente ahora, para tu inconsciente estas viviendo la situación.

5.- Retiene la información sin juzgarla, no entra a valorar si es buena o mala. Es tu programa mental el que le otorga un sentido, cuando trata de dar explicación a aquello de lo que no es consciente, y por tanto, desconoce.

Punto 4.- Pero si el inconsciente tiene la función de protegerme, ¿por qué en ocasiones me limita? La información que alberga y que lejos de ayudarnos, nos hace la vida difícil, tiene su causa en la interpretación de las situaciones.

Por ejemplo, pongamos que de pequeño hablé en clase, percibí que los demás me juzgaban y sentí un profundo miedo e indefensión. Cuando de adulto quiera hablar en público mi inconsciente me recodará lo mal que lo pasé, creyendo que de este modo me protege.

La clave está en que mi inconsciente consiga asimilar que no hay peligro ni lo hubo en el pasado, porque lo que me afectó en realidad, fue cómo yo interpreté la situación.

Para ello, el consciente tiene la gran ventaja de ser analítico, que es algo que el inconsciente no es. Gracias a ello, podemos cambiar la información del programa mental, tal como cambias programas en tu ordenador.

Podemos dar información nueva al inconsciente, pero tenemos que dársela de una forma que sea comprensible para él, para que lo asimile y lo integre en su sistema informativo. 

Si hay un cambio de información, tu programa va a dar una respuesta emocional y de comportamiento distinta.

¿Cómo lo podemos hacer? Existen muchos abordajes para aceptar, perdonar y reinterpretar el pasado que nos marcó, para así poder ser libres de su influencia. Va a depender mucho de la complejidad de cada caso, pero os voy a proponer una práctica que me parece útil, sanadora y sencilla para empezar.

Punto 5.- Práctica con el Niño interior.

Confieso que cuando oí hablar del Niño interior se me hacía algo extraño y no comprendía su utilidad, pero lo cierto es que tiene mucho sentido cuando entiendes que la mayoría de nuestras grabaciones provienen de la infancia. Los impactos se graben con mayor facilidad cuando eres niño, porque aún no tienes un sistema de defensa organizado, como el de un adulto.

¿Qué es el Niño interior? No es más que la imagen mental que tienes del niño que fuiste.

¿Por qué se usa? Es una potente herramienta psicológica. Es un símbolo que tu inconsciente entiende perfectamente y por ello puedes darle, a través de él, una nueva información.

¿Por qué es tan importante?

1.- Representa todo aquello que te ha pasado emocionalmente en tu infancia y que está grabado en tu mente. El niño que fuiste, fruto de su interpretación, se sintió en muchas ocasiones herido, rechazado, abandonado, desprotegido… de ahí se derivan los lamentos adultos del “es imposible, no puedo, no lo merezco, no soy capaz…”

Tú como adulto, ahora, puedes darle toda la atención que necesitó y no tuvo.

2.- El Niño no miente, la emoción que refleja el niño cuando evocas su imagen en tu mente, es la que te trae tu inconsciente, es por tanto, tu verdad emocional más profunda, que se esconde por debajo de lo que te cuentas a ti mismo.

Si el niño aparece enfadado, triste, desconfiado o escondido, ese es tu sentir actual. Si aparece travieso, corriendo o dando saltos, es tu deseo de divertirte, de disfrutar, que, a lo mejor, no te estás permitiendo. Siempre está representando lo más auténtico de ti. Si estás feliz, así va a surgir la imagen de tu niño.

3.- Dar atención al Niño es darte atención, amar al Niño es amarte a ti mismo. Sin duda es mucho más fácil cultivar el amor propio a través de esta imagen que directamente.

4.- En cierto modo, recuperamos a través del Niño interior, algo de los atributos positivos del niño que fuimos y que dejamos por el camino: ilusión, espontaneidad, vitalidad, capacidad de asombro, inocencia, creatividad… que nos acerca a nuestra parte más esencial y más pura.

5.- El niño es un símbolo de nuestro corazón, nuestra parte emocional, el adulto que hoy eres es símbolo de nuestra mente, nuestra parte intelectual, a veces tenemos una desconexión mente-corazón y eso se hace patente en nuestra relación con el niño.

¿Por qué funciona? Como hemos visto anteriormente, el inconsciente no distingue realidad de imaginación y además es atemporal, no distingue entre pasado y presente, así que, como alguien dijo…

¡Nunca es tarde para tener una infancia feliz!

Práctica propuesta:

Una forma sencilla que podemos ejercitar es cerrar los ojos y visualizar al niño que fuimos, si te cuesta evocar su imagen utiliza una fotografía que tengas de tu infancia.

Como si de un niño real se tratara, obsérvalo. ¿Cómo está? ¿Qué expresión tiene?, recuerda que es el reflejo de nuestro sentir actual.

Y tú ¿Cómo te sientes al verlo? Haz lo que te nazca pero recuerda que la finalidad es restablecer una conexión saludable con el recuerdo del niño que fuiste.

Respeta su espacio si lo necesita, haz que confié en ti poco a poco, día a día. Abrázalo o tómalo de la mano si ves que te lo permite, y sino, dile que estás ahí para ayudarle y protegerlo, que a partir de ahora ya no está sólo, que puede contar contigo para lo que necesite.

Aunque pueda parecer un ejercicio irrelevante, si haces del encuentro con tu Niño interior un hábito diario, aunque sea durante 2 minutos, para saludarlo, darle cariño, comprensión y protección, repercutirá muy favorablemente en las memorias no resueltas de tu pasado y por tanto en tus emociones e interpretaciones presentes.

“El adulto que deja de estar secuestrado por sus reacciones automáticas, por las memorias pasadas no resueltas, se transforma en una persona creativa, llena de recursos y soluciones originales“

Marly Kuenerz.

 

Así pues, la invitación es:

1.- Vivir el presente sin juzgarlo, ahora ya sabemos que nuestros juicios tienen más que ver con nuestro pasado que con nuestro presente. Da igual lo que estás haciendo, la clave está en cómo lo estás experimentando. Darse cuenta de que no hay dos momentos iguales, de que cada respiración te renueva y transforma, es al final, lo que es vivir.

2.- Cuando surja una emoción que no entiendas, tómate unos instantes para sentirla, no la rechaces, pero recuerda que es una reacción que se grabó en tu pasado y que no responde a lo que sucede ahora. El simple hecho de darse cuenta, es un paso para hacerlo consciente.

3.- Conecta a menudo con tu niño interior y dale todo el amor y la protección que necesitó, recuerda que es a ti a quien estás atendiendo. Es un encuentro imaginario con el niño que fuiste, pero como el inconsciente no distingue pasado de presente, ni imaginación de realidad, todo lo que el niño sane y asimile ahora, será integrado y repercutirá favorablemente en tu emoción y actitud presente.

¿Lo probamos?

Fuente de la información: Marly Kuenerz, psicóloga transpersonal. Aquí os dejo el enlace a su página web.

Si te interesa este tema, encontraras información complementaria en el artículo “Reseña del libro Resetea tu mente” y en el artículo “Reseña del libro La biología del presente”

Gracias por leer, comentar y compartir este artículo.

Un fortísimo abrazo.

Regina Prieto.

Te invito a suscribirte a mi blog, te espero con un regalo de bienvenida.

Un comentario en “Conoce tu inconsciente y cómo el Niño interior te acerca a tu esencia.

Deja un comentario