Reseña del libro “La biología del presente”

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¿Sabías que cuando percibes una amenaza se activa en tu cuerpo la biología de la supervivencia y el miedo aparece? Es un estado de alerta que mantenido en el tiempo afecta negativamente a la salud, estado de ánimo y actitud.

Pero lo más inquietante es que el 98% del tiempo, este estado de alerta se desencadena a causa de mi indisposición ante amenazas que no son reales, solo viven en mi mente, responden a mi interpretación de la realidad y pueden ser evitadas.

¿Cómo puedo dejar de sobrevivir para empezar a vivir? Este libro trata de arrojar luz sobre ésta y otras cuestiones.

David del Rosario, investigador en neurociencia y divulgador, aporta un punto de vista científico y Sergi Torres, una de las voces actuales más escuchadas en el ámbito de la autoindagación y la no dualidad, aporta su visión espiritual.

Con una mentalidad abierta ponen en común ideas, que no nos dejan indiferentes, con la intención de agitar las férreas estructuras mentales que nos atrapan en una vida insatisfactoria.

Sin tratar de imponer ningún criterio, nos invitan a la reflexión y al cuestionamiento interno, para acompañarnos a descubrir que son nuestros pensamientos los que nos anclan al miedo y nos impide disfrutar del presente.

A continuación expongo algunas ideas planteadas en el libro:

Punto 1.- La biología de la supervivencia tiene la función de proteger nuestro organismo de todo aquello que lo pueda lastimar o poner en peligro.

Se trata de un impacto de un lapso de tiempo corto, que nos impulsa a dar una respuesta de lucha, huida o bloqueo, y así poder escapar o enfrentarnos a la amenaza existente.

La reacción que se produce en tu cuerpo cuando de repente ves una serpiente a escasos metros de ti, proviene de la biología de la supervivencia, lo cual es fantástico porque nos ayuda a sobrevivir.

¿Cuál es el problema entonces?

Nuestro organismo no es capaz de diferenciar un miedo real de un miedo que ha nacido en tu mente, lo cual sucede el 98% del tiempo, y se desencadenan en él las mismas reacciones. Cuando éstas se perpetúan en el tiempo, tienen efectos nocivos sobre el organismo, y nuestra salud.

Como principales reacciones, se dispara el estrés y se produce una redistribución de energía en nuestro cuerpo. La prioridad del cerebro es ponernos a salvo del peligro, por ello necesita energía extra para que el cuerpo disponga de más velocidad y resistencia.

Este plus de energía la obtiene dejando a mínimos los procesos a largo plazo: la digestión, la reproducción, el crecimiento y nuestro médico interno (sistemas de defensa y regeneración celular) encargado de mantener en equilibrio nuestra salud, que dejan de funcionar correctamente, disparándose con ello la probabilidad de enfermar.

¿Cuál es la causa de que esto suceda? Nuestra forma de pensar y de percibir las situaciones.

Disparan mi sistema de amenaza un semáforo en rojo cuando tengo prisa, mi jefe llamándome al despacho sin motivo aparente, el vecino poniendo música en la madrugada…

”La manera de vivir que nos hemos inventado incluye una voz en la cabeza que nos indica constantemente lo doloroso que es el presente debido a aquellas situaciones dolorosas del pasado, lo insatisfactorio que es el presente debido a que no sucede lo que deseamos que suceda, y lo temeroso que resulta ser el presente por miedo a que en un futuro imaginado termine sucediendo lo que no queremos que suceda. ¡Menuda locura!

El presente es el único instante de vida del que disponemos. Convertirlo en nuestro enemigo nos aleja de la vida, y sin ser conscientes de ello lo convertimos en algo de lo que huir ¡como si la vida fuera una amenaza! Cuando rechazamos el presente activamos un patrón de supervivencia que no nos permite ser conscientes del presente.”

Sergi Torres.

Punto 2.- Miedo y confianza, dos caras de una misma moneda.

Nuestros recuerdos y proyecciones futuras, no están diseñados para dirigir una vida, sino para ahorrar energía, sin embargo, nos atrapan en nuestra imagen personal del mundo.

“Rastreando los circuitos neuronales del miedo aprendemos que la biología de la supervivencia depende de las cosas que percibimos y pensamos, del pasado y de las proyecciones futuras, e impulsa tanto sensaciones corporales como cambios en el funcionamiento de diferentes órganos.”

“La neurociencia nos enseña que la confianza y el miedo usan las mismas redes neuronales para funcionar. Son las dos caras de una misma moneda. Por lo tanto no pueden estar activas al mismo tiempo.”

David del Rosario.

Nos explican que cada vez que nos resistimos a vivir lo que sucede, el cerebro lo interpreta como una amenaza de la cual defenderse, y eso es clave para que se active la biología de la supervivencia. El hecho de estar constantemente percibiendo como amenazas, personas, situaciones y cosas que en realidad no lo son, nos ha anclado en una forma de vivir basada en el miedo, que al ser común a todos, hemos normalizado.

La ciencia nos muestra que la aceptación de la realidad, de la que tanto se habla en el ámbito espiritual, no solo tiene beneficios emocionales, sino que es una de las claves para tener una buena salud.

Punto 3.- El poder de los pensamientos.

¿Cómo podemos dejar de ver amenazas donde no las hay? Cambiando mí forma de interpretar la realidad.

¿Y cómo la cambio? Cuestionando los pensamientos que hasta ahora he dado por ciertos.

Tenemos el hábito de tomar como válido todo lo que pensamos y eso nos ha llevado a identificarnos con nuestros pensamientos, sin embargo, lo que pensamos no nos define.

Un pensamiento es una propuesta neuronal, una predicción cerebral que puedes decidir usar o no.

La mentalidad reactiva cree que el origen de lo que piensa y siente procede del estímulo externo, “la navidad me pone triste”. Pero si así fuera todos pensaríamos lo mismo y reaccionaríamos de la misma forma ante un mismo estímulo, pero no es así. Algunos disfrutamos la navidad como niños…

Una vez que tu cerebro detecta el estímulo, lo interpreta en base a tres premisas: experiencias pasadas, expectativas de futuro y base genética (somos genéticamente idénticos en un 99%). A partir de ahí, tu cerebro propone un pensamiento en cada situación de vida.

Como sucede con el corrector del móvil cuando termina las palabras que empezamos a escribir, a veces acierta y otras no, podemos optar por desechar las palabras que no nos sean útiles.

Lo mismo sucede con los pensamientos, si tomas el hábito de observarlos antes de creértelos, antes de reaccionar automáticamente, puedes valorar si son útiles para vivir esta situación presente, y si no es así, desecharlos ¿Cómo? Y esta es la clave, dejando de prestarles atención.

“La propuesta es un cambio radical de paradigma: dejar de ver los pensamientos en función de si son verdad o mentira y comenzar a verlos según su utilidad en ese momento. Y para ello tengo que atender únicamente a mi sensación básica.” “No inviertas ni un ápice de energía en una construcción mental inútil. Sin atención sostenida, tu cerebro interpreta el pensamiento como una propuesta inútil y lo tira. Al tirarlo la probabilidad de que sea propuesto en una situación futura similar disminuye. Aplicar la premisa usar o tirar en nuestro día a día, nos permite reeducar nuestro cerebro de forma consciente.”

David del Rosario.

Nos explican que un pensamiento es una energía electroquímica, cunado ponemos la atención continuada sobre un pensamiento, nuestro cerebro la traduce a una energía química que el resto de células del cuerpo son capaces de entender, lo que da lugar a las sensaciones que conceptualizamos como emociones. La emoción nos empuja a actuar y esa acción trae consigo unos resultados y una situación de vida concreta.

¿Cómo calibrar si un pensamiento es útil para vivir mi presente? Las emociones son el indicador más fiable. Pregúntate qué sientes ¿Bienestar o malestar? ¿Tranquilidad o excitación?

¿Tengo que estar revisando mis pensamientos constantemente? No, sólo cuando sientas malestar o excitación excesiva. La sensación básica te indicará si el pensamiento es útil.

¿Podemos ponerlo en práctica con todos los pensamientos?

La propuesta de desechar pensamientos funciona en el 85% de los casos, cuando detectas con claridad cuál es el pensamiento que ha generado la emoción.

Existe otro tipo de pensamientos que requieren de un abordaje distinto, las emociones enredadas. Pensamiento generador y emoción se han disociado. En ese caso no podemos desechar el pensamiento porque no identificamos cual es. Así que sentir la emoción plenamente sería lo más indicado.

“Sentir la emoción cuando la sentimos, fomenta la biología del presente. La clave consiste en hacer un movimiento vertical de lo que sientes, hacia adentro, desvinculando del contexto la responsabilidad de lo que sientes. Cuando sientes lo que sientes plenamente, sin rechazarlo, aparece la calma porque asumes lo que ves, estás más allá de tu interpretación de la situación. Es cuando te das cuenta que no es necesario que la situación cambie para tu estar tranquilo, te liberas de ello.”

Sergi Torres.

El tercer tipo de pensamientos, al que hacen referencia, son los que más interés me ha suscitado. Se trata de los pensamientos esenciales. Pensamientos inspirados que no se rigen por ninguna lógica, no son producto de nuestro esfuerzo y tienen la capacidad de transformar la mentalidad de la persona que los recibe.

Nos explican, cómo en el caso de Arquímedes y su famoso eureka, el proceso creativo nos lleva por tres etapas: Preparación, resolución espontánea y toma de consciencia.

El conjunto de neuronas que trabajan cuando “no hacemos nada” se conoce como red neuronal por defecto y consume el 90-95% de energía cerebral. Esta red, toma la imagen mental creada en la etapa de preparación como punto de partida, y se pondrá a trabajar hasta dar con la solución. Lo sorprendente es que cuando te preocupas o buscas la solución racionalmente, la red neuronal por defecto deja de trabajar en la resolución del problema.

Así pues, aunque sea contrario a nuestra inercia, vivir el presente, fluir, divagar o divertirse son los máximos promotores de la etapa de resolución espontanea. El miedo, la preocupación, la presión desmedida, el estrés o el esfuerzo no hacen más que posponer la solución.

Cuando no vivimos en un estado mental creativo, vivimos en un estado reactivo y sufrimos.

La invitación de los autores es a experimentar cómo la confianza y la honestidad promueven la biología del presente y la creatividad, que son nuestro estado natural.

¿Cuál es el escollo que nos encontramos cuando empezamos a cuestionar nuestros pensamientos? La mente evita ser cuestionada forzando una explicación lógica cuando se enfrenta a ideas que ponen en jaque su coherencia. La mentalidad superviviente trata de mantener en pie su sistema de pensamiento, para poder seguir dando las mismas propuestas neuronales que usa frecuentemente.

“Establecemos reglas y procesos para todo. Una vez normalizados, los procesos que nosotros mismos hemos creado pasan a controlarnos.”

David del Rosario.

Así nos dicen que sólo el que no sabe mira, el cerebro deja de ver cuando cree saber. No se trata de sustituir unas certezas por otras, sino de contemplar nuevas ideas que te abran a flexibilizar tu mente, para si así lo deseas, tener la posibilidad de liberarte de tu sistema de creencias que te encierra en una visión sesgada y temerosa de la realidad. Esa es la clave y la decisión que cada uno es libre de tomar.

Para que algo sea verdad debería ser verdad para todos en todo momento.

Punto 4. ¿La mente es un producto exclusivo del cerebro?

Nos explican que ningún experimento científico hasta la fecha ha evidenciado que la mente, ese campo donde pensamos, recordamos, amamos o sentimos, sea un producto exclusivo del cerebro.

Con la información actual se asume que interviene el cuerpo en su totalidad, por ejemplo, existe una relación entre la microbiota intestinal, y las acciones mentales, la conexión es tal que muchos científicos se refieren al sistema digestivo como el segundo cerebro.

En cambio pocos están dispuestos a asumir que la mente tampoco es un producto exclusivo del cuerpo.

¿Sabías que de toda la información que nos rodea, el cuerpo humano sólo puede captar una pequeñísima porción mediante los sentidos?

Un sentido es un órgano capaz de traducir información a un lenguaje que el cerebro es capaz de entender, pero existen muchos aspectos que somos incapaces de percibir, como por ejemplo los infrasonidos que utilizan las ballenas para comunicarse. Que no seamos capaces de percibirlo no significa que no exista, incluso a veces los podemos medir.

Según los autores, lo que denominamos “conciencia universal” viene a representar el 100% de la información que nos rodea. Y nuestra “consciencia individual humana”, toma forma a partir de la escasa información captada a través de nuestros sentidos, que se estima en un 5% de la consciencia universal.

Es decir, sólo seríamos capaces de percibir un 5% del total de la información que nos rodea, y sobre esta información tan reducida construimos nuestro sistema de pensamiento, y creemos además que éste es fidedigno e incuestionable.

Vivir como si sólo fuera real lo que puedo percibir, pudiendo captar sólo el 5% de lo que nos rodea ¿No crees que nos hace tener una visión sesgada y absolutamente limitada de lo que es la vida en realidad y de la infinidad de posibilidades que tal vez existan?

¿Creer que sé el porqué de las situaciones y lo que más me conviene, contando con una visión tan sesgada, no crees que deja un margen de error descomunal en mis interpretaciones?

Nos explican algo fascinante, el cerebro humano emite señales electromagnéticas todo el tiempo, igual que una antena pero a menor intensidad. Con técnicas de hiperescaner se ha podido ver que los cerebros tienden de forma natural a sincronizarse, bailando al mismo son y funcionando de manera única.

Desde un punto de vista cerebral, aunque poco se sabe aún de este tema, una relación podría ser una oportunidad, una puerta de entrada a nuevos aspectos de mi mente, a lugares a los que no puedo acceder por mí mismo porque mi cerebro no sabe cómo vibrar de ese modo si no se sintoniza con el tuyo.

Desde esa perspectiva, los demás nos permitirían ampliar nuestra consciencia individual. Nos permitirían entrar en espacios de la consciencia universal a los que somos incapaces de acceder por nosotros mismos.

Se ha podido ver incluso que el aprendizaje se da con más probabilidad cuando cerebro de profesor y alumno están perfectamente sincronizados.

Cada vez que nos relacionamos con alguien, tratando de obtener un beneficio propio o de protegernos de lo ajeno, tenemos miedo, en ese momento nos desintonizamos y vivimos solos entre un millón de personas. Uno de los factores clave para sintonizar es la confianza y la honestidad.

El miedo como forma de vida promueve el estrés crónico y nos predispone a la enfermedad.

Así pues, la invitación es, alinear nuestro comportamiento con la forma de funcionar de la mente, el organismo, el universo y la vida, a atreves de la autoindagación.

No importa si un pensamiento parece verdad o mentira. La importancia radica en si un pensamiento es útil o inútil para vivir este momento, y la sensación básica o emoción que sentimos es la brújula que nos informa acerca de su utilidad.

Una lectura muy recomendable para expandir tu mirada y devolverte la atención.

“Estamos considerando la posibilidad de un nuevo modelo de vida donde se acepta y se asume la experiencia a tiempo real, sin la necesidad de juzgarla para entenderla.”

Sergi Torres.

¿Lo probamos?

Gracias por leer, comentar y compartir este artículo.

Un fortísimo abrazo.

Regina Prieto.

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