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Todos nosotros nos definimos de una determinada manera: Soy valiente, soy tímido, soy fuerte, soy sensible, soy rápido, soy hábil, soy torpe…
Nos identificamos de tal forma con estas “etiquetas”, que llegamos a creer que somos como nos definimos. Y eso nos lleva a creer firmemente, que no podemos ser de otro modo.
Pero, ¿Te has parado a pensar realmente por qué crees ser cómo eres?
Para entenderlo es muy útil conocer el proceso de manifestación: Lo que percibo incide en lo que pienso, que a su vez inciden en cómo me siento, todo ello configura mi actitud, que dará lugar a unas acciones determinadas y a unos resultados concretos. Todo este proceso determina cómo creo ser.

Pongamos un ejemplo: Si yo creo que soy tímido porque en el pasado he actuado con timidez, mis acciones y resultados llevaran a consolidar mi creencia de que soy una persona tímida. Me percibiré y me sentiré así, y creeré que no puedo ser de otro modo.
Como hemos visto, este ciclo se inicia con mi percepción de la realidad y de mí mismo, y se retroalimenta y perpetúa en el tiempo, puesto que los resultados que tengo refuerzan mis creencias previas, que a su vez siguen afectando a mi sentir y a mi percepción.
Podré salir de este círculo vicioso en el cual estoy atrapado, y ser libre de comportarme acorde a cada situación y no a mis “etiquetas”, cuando tome consciencia de algunas cosas:
En primer lugar: La clave está en la percepción. Si soy capaz de percibir la realidad y a mí mismo de otro modo, seré libre de actuar como me plazca ante cualquier situación.
Veamos entonces en que consiste la percepción: ¿Sabías que nadie percibe la realidad tal como es, y que todos nosotros vemos la realidad de forma distinta? A mí me parece sorprendente, pero así es.
Y me explico, en la percepción, capto los estímulos externos a través de mis sentidos (vista, oído, olfato, tacto y gusto). Mi cerebro traduce los estímulos recibidos dándoles una interpretación filtrada. Esa información filtrada y traducida es lo que yo creo que es la realidad.
¿Que toma el cerebro como referencia para hacer esta interpretación? Es un sistema muy complejo, en el cual se dan los sesgos cognitivos. Son atajos o errores de la mente para ir más rápido. Al procesar información se nos escapan un sinfín de datos.
De hecho, según investigaciones, en cada instante procesamos 11 millones de bits en imagen, sonidos y demás impactos. Sin embargo, nuestro cerebro sólo es capaz de procesar al mismo tiempo 40 bits, lo que equivale al 0,003%.
Es decir, nos perdemos gran parte de la realidad que nos rodea y, además, sólo recordamos aquello en lo que nuestros sesgos ponen el foco. Y el motivo es evolutivo.
Por lo que sabemos, en el complejo proceso de la percepción, el cerebro filtra la información de forma automática, para hacer de la inmensa cantidad de información que la realidad proporciona, un mapa mental que podamos manejar, lo cual es útil pero no es fiable. Tenemos mapas mentales, o representaciones internas, de cómo son las personas, los objetos, las situaciones e incluso de nosotros mismos.

Por lo tanto, todos los seres humanos, sin excepción, Omitimos, Generalizamos y Distorsionamos la información:
- Omitimos, porque nuestro cerebro elige una parte de la información existente con criterios de atención subjetiva (por necesidad, por interés o por mero foco). Nuestro mapa de la realidad, por tanto, es parcial e incompleto. No puede ser cierto al 100%.
El Sistema de activación reticular ascendente del cerebro, es el que hace que cuando una mujer se entera que está embarazada, de repente solo ve niños y mujeres embarazadas por la calle. Esas personas ya estaban ahí anteriormente, pero su cerebro no registraba esa información porque hasta ahora no era relevante para ella. Nuestra parte consciente ve menos del 1% de lo que ve nuestra parte inconsciente.
Lo paradójico es que el cerebro no discrimina, a la hora de aplicar el filtro, si en lo que te estas enfocando te conviene o no, simplemente entiende que si piensas en ello constantemente es porque es de tu interés. Eso explicaría porque cuando pensamos en problemas, suelen aparecer más. El cerebro busca y te muestra más de aquello en lo que te enfocas, desechando otras opciones que talvez podrían ser nuevas alternativas e incluso soluciones…
Esto es de extraordinaria importancia, porque literalmente significa que si cambiamos nuestra atención de forma consciente, podremos ver cosas que antes no veíamos, porque el objetivo de búsqueda de tu cerebro será otro.
- Distorsionamos información porque tenemos un pasado, una cultura, un estado anímico, un objetivo, unas expectativas y unas creencias. Todo ello influye decisivamente sobre el sentido que aportamos a lo observado, llegando a creer que lo que vemos es algo completamente diferente. Interpretamos la realidad según nuestro mapa, y relacionando ideas en términos de causa y efecto, sacamos conclusiones que distorsionan la información. “Mi jefe no me sonríe últimamente, seguro que me despide…”
La importancia de este filtro es enorme, porque nos sentencia a interpretar nuestro presente, en base a nuestras experiencias y creencias pasadas, por lo que nuestros comportamientos, y por tanto nuestros resultados, se repiten una y otra vez.
- Generalizamos información, tendemos a hacer conjuntos donde no se dan detalles ni excepciones, es decir, ponemos todo en un mismo saco. Nos resulta de utilidad para comunicarnos pero también nos limita porque tendemos a observar la realidad de acuerdo con nuestra propia generalización. Y, si no cuadra, somos capaces de distorsionar o eliminar para que se configure de acuerdo a nuestra creencia. Si es como yo creo, suma. Si no es como yo creo, entonces no lo tengo en cuenta.
“Todos los hombres son…”, “Siempre me pasa lo mismo en el trabajo…” Pero en realidad, ¿todos, absolutamente todos, cumplen esa regla?, ¿Siempre, siempre, siempre te ocurre lo mismo, o hay veces que te ha ocurrido otra cosa?
Existen otros filtros que inciden en el proceso de nuestra percepción de la realidad y de nosotros mismos, pero creo que con lo mencionado basta para hacerte una idea de que lejos de conocer cómo es la realidad, con lo único que cuentas es con representaciones o mapas mentales parciales, subjetivos y filtrados de la misma, que además difieren significativamente de los mapas de otras personas.
Sabiendo esto, resulta absurdo darse cuenta que en ocasiones surge el conflicto por defender mi visión de la realidad, creyendo firmemente que tengo la razón, frente a otros que defienden una versión distinta de la misma, cuando lo cierto es que nadie tiene la verdad absoluta, porque no percibimos la realidad, percibimos lo que somos.

¿Aun sigues pensando que la realidad es como tú la entiendes?
Práctica propuesta: Para que tu percepción no te estanque a vivir lo mimo una y otra vez, puedes realizar un ejercicio consciente y constante de abrirte a ver la realidad sin prejuicios, con la actitud de quien no sabe. Lo que Jorge Lomar llama la práctica del “no sé”.
Ante una situación que tu creas saber cómo es, ábrete a sentir que realmente no lo sabes, porque como hemos visto, no olvides que no ves la realidad, te estás perdiendo y distorsionando mucha información por el camino, mientras pones el foco en una parte de la realidad no puedes percibir el resto. Desde esta apertura tu mente estará receptiva a otras opciones y podrás tomar otras acciones que conduzcan a mejores resultados. Con la actitud del que quiere saber, con humildad.
No se trata de comunicar públicamente que no sabes, se trata de una práctica interna que ayuda a que tu mente se abra y puedas ampliar tu mirada para tomar opciones más creativas.
Anímate a probarlo y te sorprenderás, lo de siempre ya lo conoces, y ya sabes a qué resultados te conduce.

En segundo lugar: ¿Pero que pasa con las creencias que tengo y condicionan mi percepción? Si poco a poco voy cambiando lo que percibo con la práctica propuesta, pero sigo creyendo, por ejemplo que “soy torpe”, estos pensamientos, esta creencia, afectará a mis emociones y a mi actitud.
Práctica propuesta: Nuevamente la estrategia sería lo contrario a lo que hemos hecho siempre. Se trataría de darte cuenta de tus pensamientos: “En este momento estoy creyendo que soy de este modo…” En lugar de luchar contra esos pensamientos y cambiarlos, sería simplemente aceptarlos y poner consciencia en ellos, simplemente dándote cuenta que son falsos.
Y sabemos que son falsos porque están basadas en experiencias pasadas que no tienen porque determinar mi momento presente, están basados en generalizaciones, si tuve un comportamiento torpe en varias ocasiones no quiere decir por ello que yo sea una persona torpe, y porque están basados en una percepción distorsionada de mí mismo y de mi historia, es decir de mi pasado.
Recuerda que tu mente te seguirá mostrando, por encima de otras actitudes tuyas, las que sean “torpes”, simplemente porque crees que lo eres y por tanto te enfocas en ello. A no ser que te des cuenta que eres mucho más de lo que tu mente te está mostrando, y seas capaz de observar esos pensamientos, esas creencias, con la convicción de que no son ciertas.
Si cada vez que detecto que me estoy etiquetando a mí mismo, recuerdo que es falso porque me estoy basando en un fallo de percepción, poco a poco, estas creencias perderán fuerza.
En tercer lugar: ¿Qué hago con las emociones? lo que siento, está motivado por lo que piensas y percibes.

Práctica propuesta: La sugerencia es usarlas como una guía. Si te sientes mal, es porque no estas percibiendo correctamente.
La realidad es como es y discutir con ella sólo conduce al sufrimiento. Estamos hablando de aceptación, no de resignación.
Si aceptas lo que sientes y simplemente lo vives, lo experimentas, sin calificarlo ni pensar que es inapropiado. Empezaras a darte cuenta que las emociones son parte de la existencia, aceptarlas es el camino porque si las reprimes irán al inconsciente desde donde te limitaran, y en el momento menos pensado volverán a emerger. Tenemos miedo a sentir según que emociones, pero resulta que sentir es vivir.
El problema es que juzgamos nuestras emociones sin darnos cuenta que los juicios se basan en nuestras pensamientos, es decir, en algo que hemos creado nosotros. Y si lo hemos creado lo podemos deshacer. Nuevamente se trata de un ejercicio interno, y no implica ni excluye una acción en un sentido u otro, sólo un sentir.
Te sorprenderá descubrir que cuando dejas aflorar una emoción sin cuestionarla y la experimentas sin más, despojándola de la historia que lleva implícita y que te repites una y otra vez, verás que después de la intensidad que desprende, llega una profunda paz.
Te empiezas a dar cuenta que eres más que tu personalidad, eres quien la observa, quien la cuestiona y quien puede cambiarla. No porque tu personalidad sea incorrecta, simplemente porque quieres liberarte de automatismos inconscientes que te condicionan a ser de una determinada manera sin posibilidad de elección.
La clave es sentir la emoción sin más expectativa que la de vivir el momento presente, por el simple hecho que es lo que estás experimentando ahora en tu vida.
En cuarto lugar: Recuerda que si empiezas a percibir, pensar y sentir de otro modo, mediante las sugerencias propuestas, tu actitud cambiará. Como consecuencia tus acciones y resultados también serán distintos.
En quinto lugar: Si soy responsable de mi vida puedo ser parte de la solución, si me siento víctima de las circunstancias creeré estar en manos ajenas.
Si dejas de proyectar la culpa de lo que acontece, en el exterior, descubres que la solución siempre está en ti, porque en ultima instancia lo que te hace sufrir es cómo tu interpretas y experimentas una situación, con la frustración además de creer que no tienes el poder para evitar ese sufrimiento.
Y eso no es cierto, pero sólo es posible si te haces responsable al 100% de todo lo que acontece en tu vida, sin victimismo y sin culpa.
Tenemos tendencia a estar la mayor parte del día pensando en el futuro o recordando el pasado. Vivir el presente consiste en ver cómo te sientes en este momento y simplemente experimentarlo, en tomar contacto contigo mismo.
Práctica propuesta: Un recurso para tomar tierra al momento presente es mediante la respiración, la mente se calma de inmediato cuando tu respiración se hace más lenta y profunda.
Practicar unas cuantas respiraciones conscientes durante el día te ayudará a recordar que la clave de tu bienestar reside en ti, y que sólo dispones de este momento presente. El pasado ya no está y el futuro aún no ha llegado.

Todo esto es una invitación a tomar responsabilidad de tu momento presente para que puedas elegir cómo vivir el resto de tu vida de forma más consciente, más libre y con mayor bienestar.
Te animo a probarlo, y si quieres…
¡Comparte tu experiencia en los comentarios!
Un fortísimo abrazo.
Regina.
¡Gracias por leer, comentar y compartir este artículo!

Gracias a ti Anabel, por estar ahí y comentar. Un abrazo.
Regina.
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Muchas gracias Anabel, esa es la intención. No pretendo compartir certezas sino invitar a la reflexión, porque todos tenemos una gran sabiduría en nuestra interior. Un fuerte abrazo.
Regina.
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Buena exposición y valioso contenido que invita a la reflexión. Gracias Regina
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Buena exposición y valioso contenido que invita a la reflexión. Graciaus Regina 😊
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Buena exposición y valioso contenido que invita a la reflexión. Gracias Regina 😊
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Gracias a ti Minerva por escucharlo y comentar, un abrazo!
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Gracias por el podcast,
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